Dos cosas se llevaron por delante la opción Fernando Bécker para el Ministerio de Economía. Resistencias familiares de un lado y, por otro, reticencias de miembros del Ejecutivo que alertaron a Mariano Rajoy de que su procedencia de una eléctrica, Iberdrola, podía servir de talón de Aquiles para ser el sustituto de Guindos, amén de un plan de pensiones millonario producto de su paso por esta empresa cotizada. Eran los mismos que apostaron por el nombre de Román Escolano, el que, finalmente, se ha impuesto para ocupar una de las principales carteras del Gobierno.

El comunicado de la Secretaría de Estado de la Comunicación llegaba a los periodistas al filo de la una menos cuarto de la tarde, una vez producida la preceptiva comunicación por parte de Rajoy del nombramiento a Su Majestad el Rey en la reunión que mantienen todos los miércoles en Zarzuela. Escolano se incorporará ya el próximo viernes a la reunión del Consejo de Ministros.

Guindos no veía el momento de dejar un Ministerio que ha estado «parado» el último mes

Con este nombramiento, Rajoy ya puede acudir con la sensación del deber cumplido a la reunión que el Grupo Parlamentario del Partido Popular Europeo celebra este jueves en Valencia y con un Guindos satisfecho que no veía el momento de dejar Economía. De hecho, tras ser un par de veces desautorizado por Rajoy en cuanto a la inmediatez de su sustitución, tenía el Ministerio parado a la espera de que fuera su relevo el que comenzara a tomar decisiones sobre asuntos pendientes.

Bécker siempre fue el favorito tanto de Rajoy como del propio Guindos. Además de tener una relación de amistad con el presidente del Gobierno, elemento que pesa mucho en él a la hora de hacer nombramientos. Esa era la opción con más posibilidades a principios de febrero, cuando el Gobierno anunció la candidatura de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo justo el mismo día, el 7, en que trasciende que el director corporativo abandona Iberdorla tras 18 años en la empresa.

Rajoy se tomó más tiempo del previsto por las reticencias de parte de su equipo

Pocos dudan en el Gobierno y en el PP que es la opción con más posibilidades, aún a sabiendas de que el único que está en el secreto de la decisión presidencial es el propio jefe del Ejecutivo, que escucha mucho, como ha demostrado en este caso, aunque no revela sus decisiones hasta el final. El 19 de febrero se retira la pugna por la vicepresidencia del BCE el candidato irlandés, Paschal Donohoe, y Guindos anuncia entonces su pronta sustitución.

Pero algo se tuerce en esos días y el nombramiento se retrasa más allá de lo hablado entre Rajoy y el hoy ministro de Economía saliente. En el entorno de familiar de Bécker surgen dudas sobre la conveniencia de aceptar un cargo, para el que su nombre ya está en boca de todos, aunque en principio solo sea para el par de años que restan de legislatura, si es que esta se completa.

Nadal está fuertemente enfrentado al sector eléctrico

Pero las auténticas objeciones vienen del Gobierno, tal y como reveló El Independiente. Distintos miembros del Ejecutivo apuntan a la inconveniencia de que entre en un Ministerio tan sensible un ex directivo de una eléctrica, sector demonizado no ya sólo por la oposición sino hasta por el ministro de Energía, Álvaro Nadal. Son las mismas voces que también señalan hacia un aspecto nada desdeñable teniendo en cuenta el actual debate en el Pacto de Toledo y las reivindicaciones en la calle: Bécker dispone de un millonario plan de pensiones.

Cuando Guindos ve desinflarse esa opción, pone sobre la mesa el nombre del presidente del ICO, Pablo Zalba, al que pocos ven con el peso y la experiencia suficiente como para «ir a vender el bono español en Europa, que es, en definitiva, a lo que se dedica principalmente un ministro de Economía», señalan fuentes gubernamentales.

Sin «contraindicaciones»

Antes que un candidato «apadrinado» por Guindos, en el entorno de Rajoy se impone el nombre de Román Escolano, vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que aunque no tiene con Rajoy el trato que disfruta Bécker, carece de contraindicaciones, además de tener un buen perfil técnico y conocer las instituciones europeas.

Fuera del ámbito gubernamental, también apostó por Escolano el presidente del BBVA, Francisco González. De hecho, Escolano aterrizó en la presidencia del ICO en 2012 desde el BBVA, donde fue director de relaciones institucionales.