«Mañana mismo abriré una ronda de consultas para proponer un nuevo candidato que se someta al debate de investidura en los próximos días». El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha hecho buenos los pronósticos y ha anunciado los pasos para proponer un tercer candidato a la presidencia de la Generalitat, que según todas las fuentes será el ex conseller de la Presidencia Jordi Turull. Los partidos independentistas trabajan con la hipótesis de fijar el nuevo pleno de investidura para la próxima semana, aunque siguen sin contar con el apoyo de la CUP para conseguir la mayoría simple necesaria en segunda vuelta.

En un mensaje especialmente duro con la actuación de la Justicia y el Gobierno, Torrent ha defendido una renuncia «que no debería haberse producido» de Sánchez como un acto de generosidad «que le honra, porque ha demuestra que ha puesto las necesidades del país por encima de sus intereses». El presidente del Parlament ha advertido, sin embargo, de que «las intromisiones ilegítimas y antidemocráticas del Estado no quedarán impunes» y ha recordado que la Mesa del Parlament «valora acciones contra esta decisión del todo injustificable» del Tribunal Supremo al negar el permiso a Sánchez para acudir al pleno de investidura.

Torrent ha leído en su comparecencia el mensaje con el que el propio Jordi Sánchez le anunció su renuncia a la investidura, un mensaje en el que apela a que «la ciudadanía recupere el derecho a un gobierno legítimo y justo». Sánchez reclama además restablecer los «puentes de diálogo» y reclama que el Parlament «sea el lugar donde todas las opiniones puedan ser escuchadas, si la autocensura se impone solo nos queda abandonar Parlament y aceptar la derrota del parlamentarismo».

Puigdemont reúne a su grupo parlamentario

El paso oficializado hoy por Torrent abre la puerta al tercer intento de investidura de la legislatura justo cuando se cumplen tres meses de las elecciones del 21-D. El siguiente paso lo dará Carles Puigdemont esta tarde, cuando ha convocado a los diputados de JxCat a una reunión de grupo en el Parlament en la que participará por videoconferencia para cerrar el nombre del próximo candidato a la investidura, que todo apunta a que será Jordi Turull. El pacto de gobierno alcanzado por JxCat y ERC deja en manos del grupo de Puigdemont, que se alzó como primera fuerza independentista en las elecciones, la elección del presidente de la Generalitat.

Paralelamente, la CUP ha convocado también esta tarde una conferencia política abierta al público para explicar su valoración de estos tres meses de legislatura fallida y su visión de las propuestas que JxCat y ERC le han puesto hasta ahora sobre la mesa. Una conferencia que, a tenor de lo avanzado ayer por Carles Riera, se centrará en defender su negativa a apoyar la investidura, lo que sólo dejará como salida la renuncia de Puigdemont y Antoni Comin a sus escaños para garantizar la investidura.

El inicio de esta nueva ronda de contactos llega después de que el abogado de Jordi Sánchez, Jordi Pina, anunciara ayer ante la Sala de Apelaciones del Tribunal Supremo su intención de renunciar al acta de diputado y abandonar la política para argumentar su petición de revisión de la prisión provisional. La renuncia de Sánchez era esperada ya por el PDCat y ERC, que desde la semana pasada presionaban para dar paso al «plan C» la propuesta de un nuevo candidato, Jordi Turull, a la investidura que permita desbloquear la formación de gobierno en Cataluña.

El anuncio se pospuso, oficialmente el miércoles tras la reunión del Grupo de JxCat en Bruselas. Una decisión que según algunas fuentes independentistas respondió a la negativa de la CUP a apoyar la investidura de Jordi Turull o cualquier otro candidato del PDCat que defienda el programa de gobierno pactado por los dos grandes grupos independentistas, considerado demasiado autonomista por los antisistema.

La formación de gobierno se encuentra bloqueada, sin que corran los plazos que establece la legislación catalana, desde que el pasado 30 de enero Roger Torrent suspendió el pleno de investidura de Carles Puigdemont para atender a las medidas cautelares impuestas por el Tribunal Constitucional. Una decisión que fue duramente criticada desde JxCat y la CUP, pero salvaguardó el futuro judicial de los actuales miembros de la Mesa y, sobre todo, de los diputados imputados por delitos de rebelión y sedición por su participación en la organización del 1-O y la proclamación de independencia.