La CUP no ha cambiado de postura pese a la oferta de la moción de confianza lanzada por Carles Puigdemont ni el cambio de candidato a la investidura, una vez confirmada la renuncia de Jordi Sánchez a presidir la Generalitat. El portavoz de la CUP en el Parlament, Carles Riera, ha dejado claro hoy que su veto sigue en pie porque la propuesta de JxCat y ERC es autonomista y no incluye los objetivos de proclamación republicana sin los que la formación no está dispuesta a votar afirmativamente la investidura.

Riera ha insistido en que su veto no se refiere a los nombres, aunque ha reconocido que un candidato con «responsabilidad orgánica» en el PDCat como Jordi Turull no facilita las cosas. Pero ha dejado claro que si JxCat y ERC quieren formar gobierno con un programa que ellos consideran autonomista tendrán que retar al Tribunal Constitucional con la participación de Carles Puigdemont y Antoni Comin en la votación, o renunciar a sus escaños.

El portavoz antisistema ha hecho estas advertencias tras conocerse la intención de Jordi Sánchez de renunciar al escaño de diputado, como ha avanzado su abogado ante el Tribunal Supremo, y después de que el presidente del Parlament, Roger Torrent, convocara para mañana una comparecencia en la que previsiblemente anunciará una nueva ronda de contactos con los grupos con el nombre de Jordi Turull como nuevo candidato independentista a la investidura.

La CUP quiere que la Mesa desobedezca

En este contexto, Riera ha dejado claro que los cuatro diputados de la CUP se mantendrán en la abstención y ha retado a la mayoría independentista a desobedecer al Tribunal Constitucional y aceptar como válido el voto telemático de Carles Puigdemont y Antoni Comin desde Bruselas. Si la Mesa del Parlament admitiera la delegación de voto de los dos diputados fugados «no sé si variaremos de posición, pero es un cambio suficientemente importante como para que la CUP lo analice» ha añadido el dirigente antisistema, que no ha dejado de recriminar a Torrent su sumisión a los dictados de la justicia española.

«La posición de la CUP en el escenario actual es de cuatro abstenciones» ha añadido Riera, que ha considerado una «mala noticia» que Puigdemont y Comin renuncien al escaño para que otros diputados puedan votar y garantizar la mayoría independentista sin el apoyo de la CUP. «Esto no hará cambiar nuestra posición pero será una mala noticia. Es ofrecer al Estado una victoria innecesaria y no obedecer el mandato del 1-O». «Podría desencallar la investidura» ha añadido, pero la solución para la CUP es que el Parlament desobedezca al Constitucional y acepte el voto delegado de los dos fugados.

Amnistía para los procesados por el TS

El dirigente independentista se ha felicitado además por la posible puesta en libertad de Joaquim Forn, a petición de la Fiscalía. Pero ha lamentado que se produzca con fianza y en calidad de imputado, alegando que lo que busca la CUP es «una amnistía» y que se retiren los cargos contra todos los dirigentes independentistas imputados por su participación en el 1-O.

Riera ha rechazado que la situación de los procesados deba condicionar la postura de su partido respecto a la investidura y ha recordado que la opción de la CUP era investir a Puigdemont pese a las cautelares dictadas por el Tribunal Constitucional. La CUP reclama «hacer valer la voluntad de este Parlament, que se considere soberano respecto al TC» ha apuntado, pero «hasta ahora todos los actos del Parlament van en sentido contrario, esto nos aleja de cualquier dialogo. P eso insistimos en que el Parlament admita el voto de Puigdemont y Comin. Si no pueden asumir ni este mínimo, estamos muy lejos» de un acuerdo.