Está dispuesta a continuar, pero no son pocos en el PP los que piensan que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tiene fecha de caducidad, exactamente la misma que decida el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. En mitad del desaliento que se ha apoderado de los asistentes a la Convención Nacional del PP, convencidos de que el «caso máster» se come todos los esfuerzos por relanzar el partido, varias fuentes populares coinciden en que «Cristina durará lo que quiera Rivera».

Distintos dirigentes populares nacionales y territoriales consultados por El Independiente admiten que la Convención Nacional «está dinamitada», «esto es un desastre», «no sirve de nada lo que digamos aquí». Son algunas de las expresiones cosechadas apenas preguntes, incluso a iniciativa propia. Con muchos de ellos ha hablado Cifuentes estos días. «Me ha asegurado de tal manera que el máster lo pagó, lo hizo y presentó el  trabajo del curso de postgrado que estoy obligado a creerla, pero esto tiene muy mal aspecto», revela un presidente provincial.

Y si hay algo que tienen muy claro es que «nadie de la planta séptima de Génova le va a pedir que dimita» -en alusión a Mariano Rajoy y a Maria Dolores de Cospedal- antes de que la situación se haga insostenible, antes de que Ciudadanos lance un ultimátum, quizá convencidos de que Rivera tampoco puede arriesgarse a dejar caer al PP para abrir la puerta de la Comunidad al socialista Ángel Gabilondo con los votos de Podemos.

De momento, el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado, ha decidido ganar tiempo con la propuesta de constituir una comisión de investigación para aclarar todo lo sucedido en torno al máster de la Universidad Rey Juan Carlos que la presidenta asegura que cursó entre 2011 y 2012. Pero la situación, también endiablada para los «naranjas» que no quieren ir del brazo de Podemos a una moción de censura, puede acabar entrando en una vía intermedia, esto es, ni Cifuentes ni moción, sino dar la oportunidad al PP de que fuerce la dimisión de la presidenta y busque un sustituto entre sus filas con el que llegar a las elecciones del 26 de mayo.

El PP se prepara para una eventualidad similar a la de Murcia, buscarle un sustituto

Es la fórmula ya ensayada en Murcia, cuando Ciudadanos se cobró la cabeza del doblemente imputado Pedro Antonio Sánchez y permitió su sustitución por otro popular, el actual presidente autonómico, Fernando López Miras. En el caso de Sánchez, Ciudadanos esgrimió el punto 93 del acuerdo que permitió la investidura de Mariano Rajoy, las famosas «lentejas» de las que hablaba el coordinador general popular, Fernando Martínez Maillo. «El PP y Ciudadanos se comprometen a la separación inmediata de los cargos públicos que hayan sido imputados formalmente o encausados por delitos de corrupción, hasta la resolución definitiva del procedimiento judicial», reza el texto.

Cuando se acabó forzando su dimisión estaba imputado por un caso urbanístico de la localidad donde había sido alcalde, Puerto Lumbreras (Murcia) y, ya fuera de la presidencia autonómica, lo fue también por la Púnica.

Ángel Garrido podría sostener el gobierno hasta la celebración de las elecciones

El caso de Cifuentes es más escurridizo porque no está imputada de ningún delito aunque el caso se haya llevado a la Fiscalía por la propia Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Pero viene a acomodarse al contenido del punto tres del acuerdo que ambos partidos alcanzaron en la Comunidad, por el que se acordó «la separación de cualquier cargo público que haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica», algo que niega de manera rotunda la también líder de los populares madrileños.

En su caso, las miradas se dirigen hacia su número dos tanto en el gobierno regional como en la dirección territorial del partido, Ángel Garrido. Su consejero de presidencia y portavoz sería el recambio lógico con el que sostener el gobierno hasta la celebración de las elecciones autonómicas y locales. En ese momento podría imponerse el criterio de los que ven en el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, un candidato mejor para medirse con Íñigo Errejón en la Comunidad que con Manuela Carmena en el Ayuntamiento.

No obstante, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha querido dejar claro su apoyo a Cifuentes en su intervención inaugural del cónclave sevillano al pedir «cierre de filas» y «defensa de los nuestros», motivada en buena medida por las excelentes relaciones que mantienen ambas.