Las convenciones nacionales del PP las carga el diablo. La que arranca este viernes en Sevilla, destinada a un “rearme ideológico”, según la definió Mariano Rajoy, se ha convertido en el mejor escenario para evaluar el grado de aceptación y el futuro más o menos inmediato de una baronesa claramente “tocada”, Cristina Cifuentes. La entrevista con el vicesecretario de Acción Sectorial popular, Javier Maroto (Vitoria, 1972), estaba destinada a intentar desentrañar cuánto podía dar de sí la cita popular. Pero los acontecimientos en torno a la presidenta de la Comunidad se lo han llevado todo por delante.

Pregunta. -¿Da por zanjado el tema del máster de Cifuentes a pesar de las nuevas y graves revelaciones periodísticas?

Respuesta. -Ella ha dado las explicaciones en sede parlamentaria y a la prensa durante seis horas. Están dadas y son suficientes y, ahora, si la Universidad puede aclarar algo más, que lo haga.

P. -Pero ella misma vino a admitir un trato de favor.

R. -Lo que se ha puesto de manifiesto es que habiendo unas reglas generales para la obtención de títulos, al parecer, algunas universidades se adaptan a la casuística particular de los alumnos que lo necesitan en cuanto a temas de presencia en las clases, de sustitución de unos trabajos por otros, de fechas… Por lo que se ve no es con carácter general pero sí bastante regular. Seguramente eso ha sorprendido a muchos pero es parte del debate sobre la universidad que está pendiente.


Vídeo: G. M. Piantadosi

P. -¿Hubiera preferido que mostrara el trabajo de fin de máster?

R. -Creo que ha hecho algo más que eso, que es autorizar a la Universidad a que lo haga en cuanto lo localice. Pero a algunos les da exactamente igual lo que diga Cifuentes. Hemos visto al candidato de Podemos, Íñigo Errejón, cómo, en el momento más crítico de la Comunidad, estaba en Bolivia dando una conferencia sobre populismo, y al PSOE, que es un experto en perder elecciones, intentar ganar el gobierno con mociones de censura. Lo que nos lleva a pensar al final que da igual lo que diga Cifuentes. Es con sus errores y muchísimos aciertos, una política que se faja, que está a pie de calle, que es crítica con la corrupción, que no ha tenido ni una sola tacha en su gestión de gobierno y se le ataca con lo que sea. Aunque hubiese presentado dos trabajos fin de máster se le hubiera seguido persiguiendo, estoy convencido.

Aunque Cifuentes hubiese presentado dos trabajos fin de máster se le hubiera seguido persiguiendo”

P. -¿Llegará indemne a la candidatura de mayo?

R. -El apoyo de la dirección nacional ha sido absolutamente férreo.

P. -¿Cree que Pablo Casado encabezará la lista al ayuntamiento?

R. -Tengo una opinión extraordinariamente buena de Pablo Casado desde que tuve la oportunidad de conocerlo antes de estar en el Comité de Dirección y compartir con él la mitad de la agenda de la semana. Me parece que tiene muchas virtudes, entre otras la facultad de ser un rostro amable que además gusta a todos los sectores de opinión social dentro de mi partido, de más edad o menos, de una visión ideológica más centrada o con unas visiones diferentes. No genera rechazo en el PP, al revés, genera adeptos dentro y fuera del PP y creo que es una extraordinaria cara y una extraordinaria candidatura allá donde vaya, más allá del momento concreto. Con muchísima capacidad y proyección de futuro.

P. -¿Tiene usted un máster?

R. -Tengo un programa que requiere menos horas de dedicación sobre gestión pública del IESE. Fue de la primera promoción, por invitación, para probar, un poco de conejillos de indias. Estaba de alcalde en Vitoria y era para enseñar a los políticos herramientas de gestión en la administración pública. Suponía un esfuerzo importante porque creo que era un lunes al mes, siempre presencial y había que tratar de compatibilizar ambas cosas. Como digo, era un programa, no un máster.

P. -¿Y no faltó ni un día  a clase?

R. -Sí, creo que falté algún día, pero se podía.

Falté algún día al programa del IESE, pero se podía”

P. -¿Qué pueden esperar los ciudadanos de la Convención o es un acto de consumo interno?

R. -El gran gran reto es contraponer al PP con otros modelos de hacer política. Hay políticos que para definir sus mensajes o acciones sólo miran las encuestas. Y hay otro modelo, que es el de Rajoy, que se pregunta lo que hay que hacer para que las cosas salgan bien aunque no gusten. Ha sido su modelo de gestión en la crisis. Sabía que tenía desgaste, pero hoy, precisamente por algunas medidas difíciles, nos salvamos. Si estuviesen en el Gobierno Sánchez o Rivera, harían exactamente lo que hacía Zapatero: tomar las medidas que gustan a la gente, no las que la gente necesita aunque sean difíciles. Su modelo de política es la de gobernar con las encuestas debajo del brazo. Rivera y Sánchez gobernarían como Zapatero.

Rivera y Sánchez gobernarían como Zapatero”

P. -¿Pero qué falla en la estrategia del PP para que Rivera capitalice desde el 155 a la subida de pensiones?

R.– Es la primera vez que hay un gobierno en minoría que se apoya en otro partido de ámbito nacional. Por lo tanto, cuando uno es socio de gobierno pero no gobierna no tiene ningún desgaste y sí la oportunidad de apuntarse todas las medallas. Al principio, Rivera dijo que el 155 “es matar moscas a cañonazos” y, después, parece que nació con el gen del 155. Les he visto hacer campaña en el País Vasco defendiendo el cupo y el modo de cálculo que hemos aprobado y luego decir que el cupo vasco “ni de broma” o cuando firmaron la derogación de la prisión permanente revisable en su pacto con el PSOE.  Cuando no te puedes fiar de cuál es la visión de uno, eso genera incertidumbre. Cuando solo quieres gustar no puedes tomar decisiones de gobierno que a veces son difíciles.

P. -¿Cabe esperar algún anuncio en esta convención?

R. -No creo que los asistentes estén deseando sólo anuncios de carácter programático sino de impulso y de sensación de cierta pertenencia al PP. En todo caso, el esfuerzo está hecho. Es que ya ni Pablo Iglesias duda que en materia económica Rajoy acierta porque las cifras no son discutibles. Para hacer eso ha habido que tomar medidas impopulares. Ni Sánchez ni Rivera se hubieran atrevido,por ejemplo, a hacer la reforma laboral.

Ya ni Pablo Iglesias duda que en materia económica Rajoy acierta”

P. -Bueno, en 2010 Zapatero tomó medidas impopulares.

R.-Con mucho desacierto, porque para acertar en una acción de gobierno primero tiene que acertar en el diagnóstico y Zapatero hizo muchas cosas bien, pero otras que no. En materia económica lo peor es esconder una crisis.

P. -¿Les preocupan los sondeos?

R. -Con ellos hay que hacer un punto de equilibrio. Deben servir para la reflexión humilde y para la autocrítica porque reflejan aspectos de mejora claros. Pero tampoco hay que pensar que son exactamente el reflejo de lo que pasaría en unas urnas dentro de uno o dos años y, por tanto, tirarse por la ventana cuando no son buenos. Sobre todo porque ya ha pasado. Por ejemplo, en las últimas generales el debate era el sorpasso de Podemos al PSOE. Lo importante es presentar un proyecto sólido y fuerte cuando se produzca la convocatoria electoral y no gobernar a golpe de encuesta.

P. -Pues si algo se ha dicho de estos presupuestos es que son electoralistas.

R. -Lo que es electoralista es tomar medidas de carácter social cuando no tienes riñón presupuestario para poder hacerlo; cuando tienes la economía quebrada. Hasta que no ha llegado recuperación económica y la solvencia en las cuentas, no ha habido medidas que permitan mejoras a capas sociales que tienen necesidad. Si hoy se puede hablar de pensiones dignas y seguras con revalorizaciones de hasta el 3 por ciento es porque se ha hecho el trabajo antes, por eso también hay un cheque de 1.000 euros para familias con niños en edad de guardería y otro de 1.200 con personas dependientes en casa o cinco semanas por paternidad. El populismo o electoralismo es tomar medidas sabiendo que no son ciertas o que no las puedes pagar. Hemos estado cinco años trabajando duro para que España tenga solvencia económica y devolverle a la gente el esfuerzo que ha hecho.

P. -¿Si no hay presupuestos, se acorta la legislatura?

R. -Tengo muchos defectos y uno es el optimismo exacerbado. Creo en la capacidad de entendimiento entre partidos diferentes.

P. -Conoce bien al PNV.

R. -He pactado con ellos igual que con el PSOE siendo alcalde de Vitoria. Solo funcionan los políticos que son capaces de pactar y entenderse y lo que es normal en la política vasca empieza a ser normal en el conjunto de España a partir de las elecciones de 2015. Cuando el PSOE apoyó el techo de gasto, era positivo para el conjunto de España, también cuando hemos pactado con Cs o CC. Estamos ante una posibilidad enorme de volver a repetir el pacto.

El PNV acabará siendo parte de la solución en los Presupuestos”

P. -Cree que el PNV acabará apoyando.

R. -Creo que acabará siendo parte de la solución y no parte del problema.

P. -Su principal base electoral está entre los sectores más mayores de la sociedad, ¿es Rajoy un candidato atractivo para el voto joven?

R. -El presidente ha contestado esta pregunta a su manera, que es gallega, pero todo el mundo la ha entendido. Coincido con él en una cosa. Abrir ciertos debates antes de tiempo genera más dificultades que oportunidades. Es importante que cada debate vaya en su momento y es él el primero que lo tiene claro.

P. -¿La vuelta a la normalidad en Cataluña, además de  desbloquear los PGE, le iría bien al PP a efectos políticos?

R. -Muchos ciudadanos respaldaron a Arrimadas, que es una muy buena candidata, por considerar que era voto útil. Pero lo que fue útil en Cataluña puede ser voto al PP en generales. De hecho, entre el 20-D de 2015 y el 26-J de 2016 hubo más de un millón de personas que fueron de Ciudadanos al PP. A un político no se le debe medir sólo  por la capacidad de ganar elecciones, sino de gobernar y hay una cierta incongruencia en la posición de Ciudadanos en Cataluña. Hace pocos meses Arrimadas anunció su pretensión de presentar una moción de censura contra Puigdemont, que tenía más escaños que ahora y ella menos. Por tanto, si consideraba importante hacer un debate para intentar cambiar el Gobierno ¿cómo es posible que ahora renuncie a hacer lo que quería hacer unos meses? Solo me cabe una explicación: Rivera no la deja porque no quiere arriesgarse, no quiere que la gestión en Cataluña les queme, les empañe las posibilidades electorales del conjunto de España y eso frustra las expectativas de muchos votantes.

Rivera no deja a Arrimadas que haga nada en Cataluña que pueda quemarles”

P. -Cambiando de tema ¿es necesario que hasta 4 ministros acudan a la procesión del Cristo de Mena?

R. -Respeto que en un Estado aconfesional como el nuestro cada uno tenga sus creencias o no las tenga. Si un ministro tiene una confesión religiosa y quiere acudir a un acto, no me parece mal. Lo que encuentro ridículo es ver a algunos líderes de la izquierda que cuando llega el Ramadán felicitan a toda la comunidad musulmana pero son incapaces de hacer un pequeño guiño a la comunidad católica.

P. -¿Se sabe “el novio de la muerte”?

R. -¿Perdón? Canto fatal desde los himnos militares hasta las canciones de Operación Triunfo. No, no me lo sé.