Lealtad a los Castro y continuidad con los principios de la Revolución. El recién elegido presidente del Consejo de Estado de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, rindió homenaje a la generación histórica, especialmente a Fidel y Raúl Castro, y expuso un mensaje ortodoxo y sin fisuras en su primera intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. «La Revolución continúa su curso sin una sola ausencia», insistió.

«El mandato es dar continuidad a la legislatura y avanzar en el modelo económico y social. Asumo la responsabilidad para la que se me ha elegido con la convicción de que todos los revolucionarios cubanos seremos fieles al legado del comandante de Fidel Castro y las enseñanzas de Raúl Castro, líder actual del proceso revolucionario», declaró en su primer discurso tras ser elegido como sucesor de Raúl Castro. «Fidel y Raúl nos mostraron el significado de la palabra hermano. Nos enseñaron una hermandad, que nos convirtió en compañeros», añadió.

Aquí no hay espacio para una transición que desconozca tantos años de lucha», dice Miguel Díaz-Canel

A quienes se plantean si Díaz-Canel puede encarnar un cambio por ser civil y por pertenecer una generación nacida después de la Revolución, respondió: «Aquí no hay espacio para una transición que desconozca tantos años de lucha… No habrá espacio para los que defienden la restauración capitalista».

Díaz-Canel recibió 603 votos de los 604 emitidos por los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El traspaso del poder se produce justo cuando se conmemora el 57 aniversario de la victoria de los revolucionarios en las arenas de Playa Girón. «La Revolución no termina con sus guerrilleros», insistió.

Raúl Castro Ruz recibió los elogios de su sucesor. Para que no queden dudas sobre el papel de su predecesor, el nuevo presidente cubano señaló: «Raúl Castro encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación». Como anunció, Raúl Castro ha cumplido dos mandatos al frente de Cuba, si bien llevaba en el poder en realidad desde 2006, cuando Fidel Castro cayó gravemente enfermo.

“Raúl se mantiene por méritos propios al frente de la vanguardia política”, dijo Miguel Díaz- Canel. El nuevo presidente resaltó las virtudes de quien seguirá como primer secretario del Partido Comunista de Cuba: “Raúl, como cariñosamente le llama nuestro pueblo, es el mejor discípulo de Fidel. Asumió la dirección de la Revolución ante una difícil situación económica y supo sobreponer al dolor personal, el deber”.

«Sigue siendo (Raúl Castro) primer secretario del PCC porque Cuba lo necesita. Seguirá enseñando y siempre presto para hacer frente al imperialismo. Es el mejor discípulo de Fidel y ha aportado nuevos valores… Su legado de resistencia es fundamental. Al dolor humano antepuso el sentido del deber y dirigió el país con entrega y decisión», explicó Díaz-Canel sobre su antecesor.

Díaz-Canel ratificó que la unidad de los cubanos es la más valiosa fuerza de la Revolución, que se ha hecho extraordinaria en el seno de su único Partido. “Para nosotros está totalmente claro que solo el PCC garantiza la unidad de la nación y de su pueblo”, aseguró.

Reconoció que se inicia un nuevo mandato, con un significado simbólico, en el que «no podemos olvidarnos de nuestro compromiso con el pueblo y con el futuro».

«Es un día simbólico. Pensemos en Fidel y alimentemos su presencia entre nosotros. Proclamamos: Yo soy Fidel… Colocaremos a la Revolución tan alto como ellos lo hicieron», clamó el nuevo presidente.

La política exterior se mantendrá inalterable. No aceptará condicionamientos. Jamás cederemos ante presión o amenaza»

En momentos de incertidumbre en el planeta, dijo Díaz-Canel, siguiendo el ejemplo de Raúl Castro en su forma de conducir las relaciones internacionales, «la política exterior se mantendrá inalterable. No aceptará condicionamientos. Jamás cederemos ante presión o amenaza».

Concluyó con una alusión a cómo «la Revolución es unidad, independencia y luchar por la justicia». Entre aplausos, clamó: «Patria o Muerte. Socialismo o Muerte.Venceremos». Sin apartarse un ápice del guión castrista.