Ciudadanos parece conformarse con la dimisión de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid y no piensa exigirle que deje su acta de diputada en la Asamblea de Madrid. Ya se han apuntado un tanto al conseguir su cese antes incluso del plazo dado por la formación naranja, que puso como fecha límite el 30 de abril o, de lo contrario, apoyaría la moción de censura promovida por el PSOE aunque eso conllevara hacer presidente al socialista Ángel Gabilondo y sumar así su apoyo a PSOE y Podemos.

Con ese objetivo cumplido, no verán a la persona que ellos mismos pusieron al frente de la Comunidad de Madrid presidiendo los actos del día 2 de mayo, pero sí la verán cada semana en Vallecas como una diputada más. «Lo que pedíamos era que dimitiera como presidenta de la Comunidad», señalaba este miércoles el portavoz naranja en la Asamblea, Ignacio Aguado. Si deja o no su acta, «es una decisión interna del partido», sentenciaba.

El acuerdo de investidura entre PP y Cs le obliga a dejar su acta, pero para la formación naranja el documento ya no tiene validez

Con la dimisión de Cifuentes, se abre una nueva etapa en la que Ciudadanos solo piensa en escuchar el nombre elegido por el PP para mantenerse al frente durante los próximos meses de gobierno interino hasta las próximas elecciones y mantener la máxima estabilidad posible hasta entonces. «Espero que el PP encuentre un candidato limpio entre sus 48 diputados. Vamos a esperar que el PP nos proponga a un candidato y cerrar este capítulo», insistía Aguado.

No obstante, el acuerdo de investidura firmado entre PP y Ciudadanos en 2015 señala expresamente en el punto 3 la «separación de cualquier cargo público que haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica». Esto significa que la polémica del máster de la Universidad Rey Juan Carlos, al que renunció la pasada semana pero del que no hay ninguna prueba que corrobore que lo cursó, sería motivo suficiente para que la formación naranja exigiera su acta de diputada. Pero ni es la intención de la ya ex presidenta dejar su escaño ni lo es de Ciudadanos reclamarlo puesto que «el acuerdo se firmó con alguien que ya no está», según fuentes del partido, que insisten en que ahora se abre una época de transición de cara a las próximas elecciones autonómicas.

Manteniendo su escaño, Cifuentes sigue siendo aforada en caso de que el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso Púnica viera indicios de su responsabilidad en la presunta financiación irregular del PP de Madrid. Y es que todavía se mantiene la amenaza de que el juez la impute por su implicación en la concesión del contrato de la cafetería de la Asamblea de Madrid.

De hacerse efectiva la imputación, el acuerdo firmado con su socio de investidura incluye también la obligación de dejar el escaño, como le ocurrió al ex presidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez, investigado por el Caso Auditorio, y a la senadora del PP Pilar Barreiro, que tuvo que pasar al Grupo Mixto para que Ciudadanos apoyara los Presupuestos del Gobierno por su imputación en la trama Púnica. Pero dado que el acuerdo, según la formación que preside Albert Rivera ya no está en vigor, bien podría continuar como diputada autonómica si su partido no le exige antes otro paso atrás.

Portazo al PSOE

Con la esperanza de conseguir un gobierno socialista en la Comunidad de Madrid, el PSOE y su secretario general, Pedro Sánchez, han presionado a Ciudadanos para que no se conformara con la dimisión de Cifuentes y mantuviera su apoyo a Gabilondo para un gobierno interino. Pero la formación naranja ha hecho caso omiso al llamamiento e incluso su líder, Albert Rivera, ha dado un portazo a la propuesta de Sánchez. Según fuentes del partido, le ha transmitido que la moción «ha decaído» con la dimisión de Cifuentes y se ha negado a mantener una reunión al respecto porque «ya no hace falta».

Tras su negativa, el secretario general del PSOE le ha afeado que no haya tenido «un minuto para hablar de la posibilidad de regenerar las instituciones de Madrid» y siga sosteniendo a un partido «corrompido hasta la médula», pero Ciudadanos, por su parte, ya tiene lo que quería.