La ya expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha renunciado este viernes también a la presidencia del PP regional. Lo ha comunicado a través de una carta remitida a la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, en la que se despide de su «querido partido».  Su rápida salida será aprovechada por la dirección nacional del partido «para asumir el control del PP de Madrid con gente de la máxima confianza», según ha señalado a El Independiente un dirigente del núcleo duro popular.

Esto apunta a  la creación de una gestora -«tiene toda la pinta», admiten- que permite sustituir a todo el equipo dirigente actual aunque, hasta que se constituya, será de nuevo el presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, el que ejerza el liderazgo del partido de forma interina ya que era el secretario general de Cifuentes.

El PP ha venido manejando el  nombre del diputado y alcalde de Boadilla (Madrid), Antonio García Terol, aunque hay quien defiende la necesidad de poner al frente a alguien que se pueda dedicar casi en exclusiva a esta tarea para que éste se centre en revalidar la mayoría absoluta que tiene en su ayuntamiento. Surge así el nombre de otro diputado, Juan Carlos Vera, que es junto a Terol posiblemente las dos personas que más conocen la organización madrileña. Precisamente, Vera fue secretario general de la gestora que presidió Cifuentes tras la dimisión de Esperanza Aguirre.

Cifuentes asegura que se trata de una decisión «muy dolorosa» ya que ha militado en el PP «más de la mitad» de su vida, pero renuncia a hacer daño al partido tras su dimisión como presidenta de la Comunidad, el pasado miércoles, abrasada por el escándalo del presunto máster fraudulento por la Universidad Rey Juan Carlos y rematada por la publicación de un vídeo del año 2011 en el que aparecía tratando de robar dos cremas antiedad en un supermercado cercano a la Asamblea de Madrid, de la que era entonces vicepresidenta.

La situación de la ex presidenta «era insostenible» dicen en Génova

Agrega la misiva que «lamentablemente me he visto obligada a tomar estas dificilísimas decisiones para no perjudicar ni a los madrileños, poniendo en riesgo la presidencia de la comunidad, ni a nuestro querido partido, que necesita estabilidad para continuar un proyecto político de centro que tan positivos resultados está obteniendo en nuestra región».

Cifuentes se ha querido así adelantar a un proceso que Génova quería tomarse en principio con más calma aunque ahora afirmen que la situación de la ex presidenta «era insostenible». Aseguran fuentes de la dirección nacional que «en el PP de Madrid la mayoría le había dado la espalda». La idea es que la actividad partidaria tenga un perfil bajo hasta la constitución de la gestora.

La hoy dimisionaria no ha hablado con Rajoy

Pero si algo trasluce la misiva de Cifuentes es que en todo este proceso, no ha hablado con Mariano Rajoy. Y es que al arranque de su carta le ruega a Cospedal  «des traslado de la misma a nuestro presidente nacional». A pesar de todo, y tras destacar que «siempre he sido leal a nuestro presidente», agrega que nunca le ha faltado de él su «respaldo, aliento y cariño, que agradezco expresamente».

Precisamente, para Génova es «una revelación» que Cifuentes haya dirigido su carta a Cospedal y no a Rajoy «como debía», lo que da una idea de cómo se  han roto los puentes entre ambos.

Y a Cospedal dedica las palabras más cariñosas, «no sólo porque eres la secretaria general del partido, sino porque también eres mi amiga y siempre me lo has demsotrado». Y se despide con un «esté donde esté en cada momento, siempre podrás contar conmigo» y «un beso muy fuerte».