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Fachada del edificio del Rectorado de la Universidad Rey Juan Carlos en Móstoles. A. SALVADOR

PolíticaTRAS EL ESCÁNDALO DEL 'CASO CIFUENTES'

La URJC lanzará una campaña para recuperar prestigio y evitar perder alumnos

La Universidad ha constatado una menor demanda en alguno de los másteres tras el escándalo de Cristina Cifuentes

La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) tiene decidido poner en marcha diversas actuaciones que ayuden a “recuperar el prestigio” del centro tras el deterioro que ha supuesto el caso Cifuentes con su polémico máster y evitar que este escándalo aleje a potenciales alumnos, sobre todo en cursos de posgrado. En alguno, de hecho, se ha constatado ya una menor demanda cuando se ha abierto el plazo de preinscripción para el próximo curso.

Según ha podido confirmar El Independiente en fuentes de la Universidad, el equipo de gobierno que dirige el rector, Javier Ramos, quiere poner en marcha diversas medidas para defender el nombre de esta institución y realzar el trabajo que realizan los más de 1.500 profesores que imparten docencia a unos 40.000 alumnos de grados y a más de 5.000 de posgrado. No está decidido todavía “cuáles” serán las actuaciones que se llevarán a cabo ni “cuándo”, precisan las fuentes.

El rector, de esta forma, atiende la petición que le están haciendo algunos decanos y docentes ante el desprestigio que está suponiendo que el nombre de esta universidad pública madrileña aparezca casi a diario -desde hace un mes y medio- vinculado a las irregularidades en la obtención de un máster en ‘Derecho Público del Estado Autonómico’ por parte de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid. El caso suma ya tres imputados: el tutor del Trabajo Fin de Máster (TFM) de Cifuentes y director del instituto de la URJC que lo impartió (Enrique Álvarez Conde), la profesora que supuestamente fabricó el acta con el que se trató de tapar el escándalo (Cecilia Rosado) y la funcionaria que modificó las dos calificaciones de la ex dirigente del PP de Madrid en las que figuraba como ‘no presentada’ (Amalia Calonge).

El equipo de gobierno no oculta una cierta preocupación por el hecho de que este escándalo pueda pasar factura al prestigio de la Universidad, si bien se apresura a descartar la existencia de indicadores que transmitan alarma. No ocultan que algunos padres de alumnos les han hecho llegar su intranquilidad ante el esfuerzo económico que están realizando para que sus hijos completen su formación universitaria con cursos de posgrado y la repercusión negativa que el caso podría tener para ellos. “Se ha decidido tomar medidas, pero primero se están apagando fuegos”, indican gráficamente las fuentes consultadas.

El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, José Ramón Monrobel, defiende que el episodio del máster de Cifuentes es un “caso absolutamente aislado” y considera que plantear la reputación de la URJC por estos incidentes supone “infravalorar” el esfuerzo que realizan miles de alumnos y la profesionalidad del grueso del cuerpo docente, al tiempo que descarta que este episodio pueda empañar la elevada tasa de empleabilidad que ofrece esta universidad. “Como decano, voy a hacer todo lo posible para que las empresas vean que nuestros alumnos siguen saliendo perfectamente preparados. No creo que la formación de los estudiantes que terminen este año sea diferente a los del curso anterior. Se equivocarían las empresas si no lo vieran así”, razona en conversación con este diario.

“Haremos de esta crisis una nueva oportunidad para mejorar la Universidad”, señala un profesor

Con todo, Monrobel considera imprescindible que se adopten medidas para relanzar la imagen. “La semana pasada hablé con el rector y el Vicerrector de Comunicación y les pedí que empezáramos a plantear una campaña para poner a la Universidad Rey Juan Carlos en el sitio que se merece porque se nos está desprestigiando por casos muy concretos que no nos representan. Sé que se va a hacer”, comenta el decano. Y, para despejar cualquier sombra de duda, añade: “En unos días examinaré a mis alumnos: el que estudie y demuestre los conocimientos que les exijo aprobará y el que no tendrá que volver a presentarse”.

En esta línea abunda el catedrático de Derecho Constitucional José Manuel Vera Santos, visiblemente molesto por declaraciones públicas en las que se ha cuestionado la reputación del centro. “Que nadie tenga dudas sobre la calidad docente e investigadora de esta Universidad ni de la de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Que vean nuestra página web, que pregunten a nuestros profesores y a nuestros estudiantes. Ésa es la verdadera realidad. Yo estoy muy orgulloso del trabajo que realizamos diariamente, de la calidad de la preparación de unos egresados formados para el mercado de trabajo y una sociedad cada vez más exigentes. No me cabe duda de que haremos de esta crisis una nueva oportunidad para, entre todos, mejorar la Universidad Rey Juan Carlos”, sostiene.

“Grano de la paja”

La doctora Isabel Bazaga, perteneciente al área de Ciencia Política y de la Administración, destaca el currículo investigador de la URJC para defender el buen nombre de esta universidad pública pese a no haber cumplido aún el cuarto de siglo. “En mi área de conocimiento tenemos tres grandes líneas de investigación: una sobre análisis y evaluación de políticas públicas, otra sobre Buen Gobierno, Transparencia y Gobernanza y una tercera centrada en el análisis y prevención del terrorismo y la lucha contra la radicalización violenta. Y hemos obtenido proyectos competitivos europeos con otras universidades y organizaciones públicas de toda Europa”, explica.

Bazaga también califica de “excepcional” las irregularidades que han llevado a suspender cautelarmente a un catedrático por las irregularidades en el máster y a que un juzgado haya iniciado una investigación penal, pero se muestra confiada en que se pueda “separar el grano de la paja” para que sea el “trabajo bien hecho” el que determine la capacidad de la Rey Juan Carlos y no por las irregularidades que se han conocido ahora.

“Todos estamos consternados por el hecho de que un desgraciado caso se pueda convertir en el metro con el que se mida la actividad docente e investigadora de esta universidad. Ha sido una triste excepción. El personal que trabaja aquí tiene un nivel de implicación muy alto y se viene realizando un trabajo constante de una notable calidad”, añade.

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