El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho estar dispuesto «a hablar con el nuevo gobierno de Cataluña sin más límite que la Ley», confiado en que antes del día 22 haya un acuerdo de investidura que evite ir a unas nuevas elecciones autonómicas, eventualidad que ha calificado de «disparate». Rajoy hacía estas declaraciones en una entrevista con Susanna Griso en Espejo Público justo un día después del anuncio del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, de dar por acabado el pacto de estado sobre el 155.

Precisamente, ha dicho no ver mayor relevancia en las palabras de Albert Rivera de este miércoles tras el choque mantenido en la sesión de control. Considera que se trata de un episodio «poco importante» que viene por un debate «de dos minutos que tiene lugar en el Parlamento» y que no tiene mayor importancia. Lo fundamental, es que ambos partidos están «de acuerdo en lo esencial» aunque no coincidan en la presentación de un recurso y no está dispuesto a que las distintas posiciones rompan el acuerdo de ambos partidos para aplicar la Constitución en Cataluña: «Haré lo que sea necesario para mantener el pacto», ha asegurado Rajoy, que ha confesado que su mayor adversario «es Podemos».

«Haré lo que sea necesario para mantener el pacto» con Ciudadanos

En este sentido, cree que PP, PSOE y Ciudadanos seguirán trabajando juntos para restablecer el orden en Cataluña pese a que, desde la victoria de Ciudadanos el 21-D, el Gobierno ha actuado sin rendir cuentas al partido naranja. Dice ser optimista sobre el mantenimiento de ese acuerdo, sin avanzar si tiene en mente reunirse o no con el líder del partido naranja, que se queja de falta de comunicación con Moncloa.

No ha querido entrar en el giro dado por el juez del Supremo Pablo Llarena, que «rebaja» la imputación de delitos a los cabecillas del «procés», abriendo la puerta a la «conspiración» y «sedición» quitando peso al de rebelión. Tras ampararse en que «no comento las decisiones de los jueces» ha insistido en el mantra de que «lo importante es respetarlas y acatarlas, me gusten o no».

Respecto a los sondeos adversos para su partido, con un CIS que ha situado a Ciudadanos a poco más de punto y medio de distancia, ha vuelto a ampararse en que no es la primera vez que las  encuestas hablan de práctico empate entre las cuatro principales fuerzas políticas. Ya pasó antes de las elecciones de junio de 2016, y en las generales de ese año consiguió incrementar sus resultados. «me las tomo con tranquilidad y son un estímulo para trabajar, peor cuando no hay elecciones a la vista, tienen el valor que tienen», ha matizado.

«Disgusto» por el vídeo de Cifuentes

Sin duda el CIS se ha visto condicionado por lo que Griso ha calificado de «mástergate», esto es, la polémica que ha llevado a Cristina Cifuentes a dimitir con el añadido de un vídeo que supuso para Rajoy «un disgusto porque desconocía su existencia». No ha querido hablar de vendetta ni de fuego amigo y ha pasado a defender que la madrileña no ha abandonado «por nada que tenga que ver con su gestión. Las cosas en Madrid van muy bien».

Gallardón «es honrado, decente y competente»

Especialmente llamativa ha sido a defensa de la figura de su ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón. Imputado por el caso del Canal. Ha dicho tener «la mejor opinión de Gallardón. Es una persona honrada, decente y competente».

Ante la más que previsible condena del PP por partícipe a título lucrativo en la primera etapa de la Gürtel, se ha escudado en el desconocimiento de su partido por lo que «no es algo que pueda merecer el mismo reproche», para pasar a defender la decencia del conjunto de la clase política.

El «machismo» tras la foto Santamaría-Cospedal

Especialmente crítico se ha mostrado al ser interrogado sobre la enemistad manifiesta entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, dos de las personas de su más estrecha confianza, que ya no se molestan por disimular sus diferencias. No sólo ha dicho que le parece «un tema muy pequeño» e «irrelevante» sino, incluso «machista porque si fueran dos señores no nos habríamos encontrado con las portadas que hemos visto». Ha dicho de ellas que «trabajan intensamente con una gran capacidad», que, en definitiva, está contento con su gestión y que sus problemas «no vienen de ahí», sino, principalmente, de la crisis catalana.

Tras negar haber negociado en ningún momento con el PNV nada que tenga que ver con el acercamiento de presos o ruptura de la caja única de la seguridad social -«no me lo han pedido y si lo hubieran pedido, tampoco»- ha defendido sus decisiones sobre las pensiones, condicionadas por el nacionalismo vasco a cambio de su apoyo a los Presupuestos. Y, por otro lado, no ha querido secundar las críticas de su ministro de Justicia, Rafael Catalá, al juez del voto discrepante de la sentencia de la manada.

«Me gusta trabajar por mi país, francamente», responde sobre su continuidad

Para terminar, Griso le ha preguntado sobre su futuro no sin varios intentos por parte de Rajoy de eludir la cuestión. «Me gusta trabajar por mi país, francamente» para agregar que «eso va a depender de los españoles y de mi partido. Estoy a disposición de mi partido», ha concedido finalmente, lo quepuede ser interpretado de muchas maneras distintas.