La CUP ha hecho buenos los pronósticos. Como sucedió con Jordi Turull, los antisistema se han abstenido, impidiendo la mayoría absoluta independentista. Quim Torra tendrá que someterse a un segundo debate de investidura el lunes, en el que tendrá suficiente con una mayoría simple para convertirse en el próximo presidente de la Generalitat.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha convocado ese debate para el lunes a las 10.30 de la mañana.

La votación a viva voz, como fija el reglamento para la investidura, ha llegado después de un debate marcado por los tuits y artículos de Torra, esgrimidos por C’s, el PSC, los comunes y el PP para recordar al candidato que no puede ser el presidente de todos los catalanes excluyendo a todos aquellos que se sienten españoles.

Una queja respondida con un chascarrillo por el candidato, que se ha esforzado por buscar el apoyo de la CUP para la votación del lunes, apelando a las negociaciones que Torra ha liderado desde JxCat con los antisistema en los últimos meses.

Para ello, Torra ha hecho un discurso «legitimista» centrado en demostrar a los antisistema que el suyo no será un «gobierno autonomista» que le ha valido la crítica de todos los grupos de la oposición, convencidos de que el candidato no hace más que añadir leña al fuego. Pero Torra está centrado ahora en la asamblea que los antisistema celebrarán mañana para decidir el sentido de su voto.

La consulta de la CUP

La dirección de la CUP propondrá una votación «en árbol», planteando a sus militantes si permiten o no la investidura de Torra y, en caso de apoyarla, si deben hacerlo con un sí o una abstención. Han descartado, por tanto, la opción de dividir su voto como hicieron en la investidura de Artur Mas.

Una consulta en la que la dirección antisistema defenderá apoyar la investidura, frente a las reticencias de las tres asambleas territoriales que han forzado esta consulta: Barcelona, Baix Llobregat y Tarragona.

La votación ha transcurrido con las únicas anécdotas de los votos delegados ejercidos por Elsa Artadi en el caso de JxCat y Sergi Sabrià en el de ERC. Además de los diputados de los dos partidos del bloque independentista que se han enfundado para la votación camisetas amarillas reivindicando la libertad de sus dirigentes encarcelados.