Quim Torra ha intentado en su segundo discurso de investidura reconciliarse con la izquierda que representan los Comunes, su único posible aliado parlamentario. Lo ha hecho disculpándose por sus artículos -«no volverá a pasar» ha asegurado recordando al Rey emérito-. Y asegurando que sus aspiraciones republicanas buscan una sociedad mejor para todos.

Para ello ha prometido un salario mínimo interprofesional de 1.100 euros mensuales brutos, lo que supone una subida del 40% respecto al actual, pese a que la Generalitat sigue siendo la administración más endeudada y se trata de una medida que sólo puede articular el Gobierno.

Junto a esa promesa, Torra ha defendido la recuperación de las 16 leyes aprobadas por el Parlament y suspendidas por recursos del Gobierno ante el Tribunal Constitucional. Leyes entre las que ha destacado la de pobreza energética o medio ambiente, pero ha obviado las de referéndum y transitoriedad jurídica, con las que el independentismo intentó dar cobertura legal al 1-O.

República española

«Lo que quiero lo quiero para todos, para el pueblo español y el catalán, la republica es libertad, quiero la república catalana y la república española», ha afirmado Torra, quien ha descrito el proceso independentista como una revolución desde las bases y ha abogado porque «el gobierno español también se emancipe».

Quim Torra ha respondido a quienes el sábado le acusaron de hacer un programa de gobierno centrado en la media Cataluña independentista repitiendo hasta la saciedad que «la república es un país mejor para los 7,5 millones de catalanes».

El candidato ha intentado desmentir además su falta de programa con una enumeración de objetivos departamento por departamento. En la mejor tradición del «listín telefónico» de Jordi Pujol, Torra ha empezado por prometer esfuerzos en educacion y sanidad, con planes para una mejor financiación y reducción de las listas de espera.

Pero en términos puramente políticos ha dejado claro que no renuncia a ninguno de los fundamentos de su propuesta: «Carles Puigdemont es el presidente legítimo, seremos leales a mandato del 1-O de construir un estado independiente en forma de república», con un programa de gobierno centrado en la cohesión social, ha advertido para empezar su discurso.

Guiño a la CUP

En este contexto, ha asegurado con la vista puesta en la CUP que su plan empieza por «recuperar las instituciones» pero cuyo objetivo es el «proceso constituyente» para aprobar «una constitución catalana, tal como prometió a los antisistema. Primero, ha sentado las bases de su pacto con la CUP, para después empezar con el programa de gobierno que el sábado le reclamó la oposición.

El candidato de JxCat se enfrenta a su segundo debate de investidura sabiendo que cuenta con la abstención de la CUP para superar la votación de hoy. Los 66 votos a favor de JxCat y ERC sí son suficientes en esta segunda vuelta para obtener la mayoría simple que le dé la presidencia de la Generalitat.