En muchos colegios simplemente no existe. En otros, apenas es un susurro en sus aulas y los hay en los que ni siquiera se han dado pasos para que esté presente. Dejadez, indiferencia, olvido… En España la historia de ETA, la que cerró oficialmente a las 14.00 horas del 3 de mayo y la banda certificó un día después en Cambo (Francia) y que se prolongó durante más décadas que la dictadura franquista, no figura en muchos libros de texto o programas escolares. Tampoco la de los GAL o los grupos de extrema derecha que intentaron combatir a la banda.

Son miles los alumnos que cada año abandonan la educación obligatoria sin apenas haber oído hablar de la historia y el legado doloroso del terrorismo que marcó a este país durante casi seis décadas. Los últimos intentos del Ministerio del Interior por introducir su conocimiento didáctico e incluso por trasladar en persona la vivencia de las víctimas del terrorismo no han suscitado por ahora un elevado interés y su implantación avanza muy lentamente.

Es cierto que donde sí lo ha hecho ha sido recibida con satisfacción y agrado, recuerdan desde el Ministerio, por el impacto positivo que ha tenido en los alumnos. En Interior confían en que la extensión sea sólo cuestión de tiempo. La unidad didáctica El terrorismo en España, diseñada por el Centro Memorial del Terrorismo y presentada por Interior a finales del año pasado, tan sólo ha sido solicitada hasta ahora en cuatro de las 17 comunidades autónomas españolas y en ellas, en apenas un puñado de centros. La iniciativa puesta en marcha de modo experimental en Madrid ha sido imitada sólo por otras tres comunidades; La Rioja, Castilla y León y, recientemente, por Murcia, que han solicitado poder incluir este contenido en determinados centros. Según informa el propio Ministerio de Interior, impulsor de la unidad didáctica, de cara al próximo, -a un mes de que termine el curso escolar-, no se puede asegurar que su implantación se vaya a extender entre el alumnado de 4º de la ESO (15 años) de cara al próximo curso escolar.

En Madrid la iniciativa ha sido aplicada de modo piloto en 51 colegios. En la Comunidad existen nada menos que 3.612 centros educativos. En el caso La Rioja la unidad didáctica tan sólo ha sido impartida por once centros educativos de los algo más de 200 existentes. La tercera de las comunidades, Castilla y León, ha participado en la iniciativa pero sólo en una de sus provincias, Valladolid, con 18 centros educativos.

Tan sólo algunos colegios de cuatro de las 17 comunidades autónomas han solicitado a Interior impartir la unidad didáctica sobre terrorismo»

Raúl López Romo es el historiador del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo que ha dirigido la elaboración de la Unidad Didáctica. Asegura que la implantación incipiente del programa responde a que aún se encuentra en una fase inicial y no a una “falta de voluntad” por parte del sistema educativo. Subraya que su acogida ha sido muy positiva en los centros en los que se ha desarrollado y anuncia que se ultima ya más material educativo para programas similares en 1º y 2º de Bachillerato, para impartir en las asignaturas de Historia Universal e Historia de España. Respectivamente. y que podría estar disponible para el próximo curso. En ellas se profundiza el contenido ya incluido en la unidad didáctica de 4º de ESO ahora en marcha.

Abordaje histórico, no político

Para López Romo el valor pionero de esta iniciativa es muy importante, “es algo que hasta ahora no existía”, y que se engloba dentro de una intervención más amplia que se quiere que esté también presente no sólo en la asignatura de Geografía e Historia de 4º, como lo es ahora, sino en otras disciplinas como la Filosofía, los valores éticos o la psicología. “El objetivo es que en ese tipo de asignaturas también exista algún tipo de tratamiento del fenómeno del terrorismo”.

El primero de los cuadernillos se ha dedicado al terrorismo en España pero el plan pasa por editar en el futuro seis unidades más dedicadas a cuestiones como el yihadismo, el terrorismo internacional o las amenazas para la paz y la seguridad mundial, contenidos que se impartirían como módulos en asignaturas como Valores Éticos, Psicología o Historia del Mundo Contemporáneo.

La mayor novedad radica en el testimonio de las propias víctimas del terrorismo que se brinda a alumnos de 15 años en el aula tras las sesiones formativas celebradas. Se trata de jóvenes que apenas tenían nueve años cuando ETA cometió su último asesinato. “Este es un proyecto de Estado, no es partidista. El tema lo merece, se debe dejar de lado de cualquier color político. Hablamos de una cuestión ética, moral”, señala. El reto a la hora de diseñar el contenido era poder elaborar un material didáctico para estudiantes que apenas han conocido el fenómeno del terrorismo “y del que apenas saben nada”.

Interior ultima ya nuevos cursos dirigidos a estudiantes de Bachillerato que estarán disponibles para el próximo curso»

La dificultad radicaba en hacerlo de modo sencillo y bien documentado, “este es un trabajo de historiadores”, destaca, y con una extensión viable -36 páginas, en cuatro sesiones- para ser insertado en el programa curricular: “Son cuatro sesiones y para muchos profesores en ocasiones es complicado poder sacar cuatro sesiones para hablar de terrorismo dentro de una asignatura que hace un repaso de los siglos XIX y XX, está pensada en la práctica del día a día de los docentes”. Por ello, además de una versión extendida de cuatro sesiones también se ha editado un resumen de la unidad.

También se antoja complejo poder disponer de testimonios in situ de víctimas suficientes para poder abarcar una amplia demanda, por lo que se ha comenzado a diseñar la grabación de los mismos para aquellos centros que deseen impartir el curso puedan contar con los testimonios de víctimas del terrorismo.

Testimonios de víctimas del GAL

El escenario es similar en Euskadi. Pionera en este tipo de iniciativas de educación en torno al fenómeno terrorista y las víctimas, allí su unidad didáctica es propia y se remonta a hace más de una década, con ETA aún activa. Fue entonces cuando se elaboraron ‘Bakerako Urratsak (Pasos para la paz) e “Historias que nos marcan” en el marco del “Plan Vasco de Educación para la paz y los Derechos Humanos”. Desde los cursos 2006-07 y 2007-08 se realizaron experiencias piloto en las que se trabajó con testimonios de víctimas en el aula mediante la herramienta del Teatro-Fórum. El programa fue reformulado íntegramente con la llegada del Gobierno de Patxi López, en 2011, cuando se puso en marcha el ‘Programa de Víctimas Educadoras’ que seleccionó y preparó a un grupo de víctimas de ETA y de violencias de otros signos (BVE, GAL…) para que ofrecieran en las aulas de cuarto de la ESO y de Bachiller el testimonio de su experiencia con un objetivo educativo.

Desde 2014 el programa, en el que al igual que el impulsado por Interior cuenta con testimonio de víctimas en las aulas, se denomina ‘Adi-Adian’ y también cuenta con una demanda limitada entre los centros educativos. El número de centros que han solicitado a la consejería participar en el programa es de 88, del total de 1.186 que existen en Euskadi. Hasta ahora, algo menos de 11.000 estudiantes han cursado esta unidad didáctica. Recientemente la iniciativa se ha extendido al ámbito universitario. El Ejecutivo de Urkullu contempla en el futuro incluso ampliar la propuesta a víctimas de otro signo y tipología de violencia, como los colectivos de inmigrantes, victimas del racismo, la xenofobia o la exclusión social.

En Euskadi, pionera en estos programas, los testimonios de víctimas incluyen a afectados por el terrorismo del GAL o por abusos policiales

Al contrario que en la unidad impulsada por el Ministerio del Interior, en Euskadi sí se incluyen testimonios en las aulas de otros tipos de terrorismo; el de Estado. Entre los que escuchan los alumnos figuran además de los de víctimas de ETA, los de víctimas de grupos como los GAL o incluso de víctimas de abusos policiales.

A lo largo de este curso en los centros educativos de la Comunidad de Madrid que han solicitado participar del programa han tenido la oportunidad de escuchar los testimonios de 14 víctimas de ETA. En el caso de La Rioja han participado una decena de víctimas que han acudido a las aulas a contar su vivencia. El objetivo es que sean víctimas de cada comunidad autónoma las que puedan sumarse a la experiencia de formar, con sus relatos, a los estudiantes en el impacto y las consecuencias que el terrorismo ha tenido en la historia reciente de España.

Del franquismo a la democracia

La unidad didáctica elaborada por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo está pensada para ser impartida en cuatro sesiones de 45 minutos en las que además del contenido educativo se incluye una actividad final en cada una de ellas para los estudiantes. La primera es una introducción sobre el fenómeno terrorista. En ella se explica qué es el terrorismo, “una herramienta para imponer por la fuerza un determinado proyecto político, para lo que se trata de infundir miedo en los oponentes” y se desarrollan sus elementos definitorios; la violencia clandestina, el clima de terror, la imposición de objetivos políticos y el impacto propagandístico. Incluso se clasifica cuatro tipologías de terrorismo vividos en España: el nacionalista radical (ETA, Terra LLiura, etc), el terrorismo de extrema izquierda (Grapo), el de extrema derecha (BVE, AAA, etc.) y el yihadista. En esta primea sesión los alumnos deben investigar un secuestro terrorista ocurrido en nuestro país y conocer y desarrollar sus circunstancias.

En las tres sesiones siguientes la unidad didáctica inicia un análisis cronológico que se inicia con el terrorismo en tiempos del franquismo. En esta segunda clase se recuerda que el franquismo se caracterizó por una falta de libertad que afectó a todos los españoles, “especialmente a los que no eran afectos a la dictadura” caracterizada por un “nacionalismo español a ultranza, el culto al caudillo, el régimen de partido único y el nacionalcatolicismo”, se apunta. A los alumnos de 15 años se les enseña que la primera víctima del terrorismo fue la niña de 22 meses Begoña Urroz, que falleció el 28 de junio de 1960 por una bomba colocada en San Sebastián por el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL).

La unidad didáctica se estructura en cuatro sesiones que aborda la existencia del terrorismo desde el franquismo hasta la actualidad

De ETA se señala que intentó dar una respuesta agresiva a la dictadura para buscar “una corriente de simpatía hacia su causa” entre la sociedad vasca y navarra. “Pocos previeron que el terrorismo continuaría tras la dictadura y con más intensidad”. Se aclara que su aparición no fue “inevitable”, como a menudo defendió la banda, ya que para luchar contra la dictadura otros partidos y movimientos no emplearon el terrorismo sino otras herramientas como las huelgas, las manifestaciones o la propaganda: “El terrorismo deshumaniza, provoca víctimas y eso nunca tiene una justificación moral, todas las víctimas del terrorismo son inocentes”. La actividad en la segunda sesión se dedica a conocer y valorar los sentimientos y opiniones en torno a algún lugar de recuerdo a las víctimas del terrorismo.

La tercera sesión aborda su existencia durante la Transición española y cómo algunos movimientos de carácter terrorista “quisieron desestabilizar este proceso de construcción de la democracia”. Entre 1975 y 1982 “había determinadas minoría extremistas que no veían a sus rivales políticos como personas con derechos sino como enemigos que había que eliminar”, apunta. Los alumnos deben describir el día a día de una víctima amenazada por un grupo terrorista.

La última de las sesiones se centra en el periodo democrático. Se citan algunos de los atentados más graves de ETA, como el cometido contra la Casa Cuartel de Zaragoza el 11 de diciembre de 1987 -11 muertos- o el de Hipercor en Barcelona, el 19 de junio de 1987 -21 muertos- así como la aparición del GAL, “terrorismo parapolicial”: “Algunos cargos públicos, policías y guardias civiles estuvieron implicados en esta trama ilegal”, se señala en la unidad didáctica, que cometió 27 asesinatos. Y se añade, “su caso nos recuerda que la lucha antiterrorista debe respetar las reglas de juego del Estado de Derecho”.

Además, en el último capítulo se aborda la irrupción y presencia del yihadismo en nuestro país, así como aspectos como la aparición de los movimientos pacifistas, algunos de los atentados más graves o el impacto de atentados que marcaron a España como los cometidos por ETA contra Miguel Ángel Blanco, asesinado el 13 de julio de 1997, o el secuestro del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara durante 532 días.