Política

Policía represora y gobernantes en el «exilio»: así explica un cuento el 1-O a los niños

El autor, votante confeso de la CUP, reconoce abiertamente que ha "tomado partido" por la óptica independentista y la editorial justifica la publicación para que la jornada del 1 de octubre "no sea tabú"

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Policía represora y gobernantes en el «exilio»: así explica un cuento el 1-O a los niños
Interior del libro '1-O explicado para niños', de la editorial Sidillà.

Interior del libro '1-O explicado para niños', de la editorial gerundense Sidillà.

Resumen:

«El 1-O hubo más de mil heridos por culpa de la policía española», «gente pacífica votando y policías pegando», «parte del Gobierno catalán ha acabado en el exilio» y «el Gobierno español no ha aceptado los resultados» son algunas de las afirmaciones que se deslizan en el cuento El 1-O explicado a los niños, obra del antropólogo y escritor catalán Adrià Pujol Cruells (Begur, Girona, 1974) y recién publicado por Ediciones Sidillà.

Con una tirada de 1.500 ejemplares y un precio de venta 14 euros, la obra -de 22 páginas- se acompaña de numerosas ilustraciones firmadas por Marta R. Gustems, entre las que destaca la de cuatro guardias civiles arrastrando a un joven con sangre en la cabeza u otra en la que dos agentes trasladan a un joven esposado que porta en sus manos un sobre blanco similar al que se utilizan en las elecciones y una rosa amarilla.

«La idea que se ha perseguido es que el 1-O no sea tabú, que se pueda hablar de ello porque los niños también lo vivieron. De hecho, el 2 de octubre muchos colegios estaban rotos. Se cuenta lo que pasó, como se aprecia en los centenares de vídeos», explica a El Independiente la editora, Judit Pujadó.

Gente pacífica votando y policías pegando» es una de las afirmaciones que Adrià Pujol desliza en el libro, dirigido a niños de entre 7 y 12 años

El libro difunde ideas mendaces, como afirmar que el Gobierno no aceptó los resultados del referéndum independentista. No podía hacerlo por la sencilla razón de que el Tribunal Constitucional lo había declarado ilegal y los jueces y fiscales habían dado instrucciones a los cuerpos policiales -entre otros a los Mossos d’Esquadra- para que se incautaran de los efectos electorales e impidieran que pudieran habilitarse los colegios para que no se llevara a cabo la consulta.

Tampoco se ajusta a la realidad la afirmación de que «parte del Gobierno catalán ha acabado en el exilio». El ex president Carles Puigdemont y los ex consellers Toni Comín, Meritxell Serret, Lluís Puig y Clara Ponsatí no se han instalado en otros países por sus ideas políticas, sino para huir de la Justicia española por su responsabilidad en la posible comisión de delitos de rebelión, malversación de caudales públicos, prevaricación y desobediencia. Se fugaron horas antes de que el entonces fiscal general del Estado, el fallecido José Manuel Maza, interpusiera en el Tribunal Supremo las querellas contra los integrantes del Govern y de la Mesa del Parlament.

«El Gobierno español no ha aceptado los resultados y ha empezado a perseguir a los organizadores. Parte del Gobierno catalán ha acabado en el exilio. Un montón de implicados en la campaña a favor del referéndum han sido denunciados», expone Pujol.

El autor, votante de la CUP, reconoce que «toma partido» por la óptica independentista y admite como fallo que se haya escrito «en caliente»

Tampoco es preciso el dato de que las cargas ejecutadas por la Guardia Civil y la Policía Nacional para impedir la celebración del referéndum se saldasen con «más de mil heridos». El propio departamento de Salud de la Generalitat, en un tuit difundido el pasado 2-O, cifró en «893» el número de personas que requirió asistencia médica como consecuencia de la actuación policial. Ninguna mención se hace a los «431» policías nacionales y guardias civiles que, según el Ministerio del Interior, resultaron heridos aquella jornada.

«El 1-O hubo más de mil heridos por culpa de la policía española. Abuelos y abuelas, que votarían que ‘sí’ o que votarían que ‘no’, simpatizantes de partidos políticos diferentes, gente de todo tipo, acabaron a hospital. La violencia de la policía hacía años que no se veía en Cataluña. Ventanas rotas, puertas reventada, gente apaleada», añade el autor en otro pasaje del libro infantil.

En conversación telefónica con este diario, Adrià Pujol -votante de la CUP y padre de dos niñas de 10 y 5 años- reconoce que el cuento «carga las tintas» y «toma partido» por la óptica independentista y asegura que quizá el «fallo» de una obra como ésta sea que se haya escrito «en caliente». «Yo estaba muy nervioso» por el ambiente y la crispación existente, precisa el autor, que afirma que ha sido la obra que «más trabajo» le ha costado de la docena de libros que tiene publicados.

Pujol, que asegura que le encantaría escribir otro cuento con «la otra visión» para que pudieran leerlo los hijos de constitucionalistas, indica que en el libro también se desliza una crítica a los políticos catalanes por apostar por la vía unilateral y sostiene que la solución para la celebración del referéndum tendría que ser pactada.

La editora dice que el objetivo que les ha llevado a publicar la obra es que el 1-O «no sea un tabú»: «Los niños también lo vivieron»

La editora mantiene que en el libro se narran los hechos «con mucha elegancia» y «con mucho cariño» desde la óptica de quien está abiertamente a favor de la celebración del referéndum de autodeterminación, al tiempo que niega que la obra haya sido subvencionada por la Generalitat de Cataluña. «Ni hemos recibido subvención ni se va a pedir», apostilla.

Para la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), es necesario que «se haga algo» en materia de Enseñanza en Cataluña para que «no se cuente este tipo de mentiras y se manipule la realidad». «Estoy seguro de que la Fiscalía estará al tanto de lo que dice este libro y actuará como corresponde», declara Fernando Ramírez, presidente de APROGC.