Mucho deben cambiar las cosas este miércoles para que el Gobierno se avenga a publicar el decreto de nombramientos de Quim Torra con los encarcelados Jordi Turull y Josep Rull y de los fugados Antoni Comín y Lluis Puig en el papel de nuevos consejeros de la Generalitat. Aunque no hay un plazo que obligue a dar carta de naturaleza al futuro gobierno autonómico, el hecho de que los Presupuestos Generales del Estado estén en un momento culminante de su trámite parlamentario, que necesita de los votos de los cinco diputados del PNV, marcaban una especie de cuenta atrás so riesgo de ver rechazadas las Cuentas de este año.

Fuentes del Gobierno reiteran que «quien se tiene que mover es Torra» nombrando a unos consejeros viables, ni en prisión ni fuera del país, para que se constituya de una vez el ejecutivo regional y se levante el 155, que era la condición que, hace meses, pusieron los nacionalistas vascos para dar el plácet a los PGE. Ahora ven, muy a su pesar, cómo éste se alarga por el juego y la imposición de Carles Puigdemont, cuya última ocurrencia ha sido colocar a un xenófobo a los mandos de la Comunidad.

El PdeCat cree que Rull y Turull renunciarán a la propuesta de Torra

Los servicios jurídicos del Estado estudian si, además, cabe recurso contra esos pretendidos nombramientos y no dudan en aferrarse a los argumentos del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena para impedir que los encarcelados participen en ningún acto de toma de posesión. De hecho, desde el PdeCat creen que es más probable que estos renuncien a que el Gobierno dé un paso atrás su negativa a publicar los nombramientos.

Asimismo, el PdeCat asume que los nacionalistas vascos busquen algún tipo de argumento para justificar el respaldo a unas cuentas de las que depende el incremento de las pensiones, según el acuerdo que alcanzaron con el Gobierno. Los herederos de la antigua Convergencia no les van a reprochar nada, aseguran fuentes independentistas, posiblemente porque el propio PdeCat querría que hubiera ya un gobierno viable en Cataluña que levantara de una vez el 155.

Sin embargo, en esta política de llevarlo todo al límite, los nacionalistas vascos han decidido no terminar de desvelar sus cartas hasta este mismo miércoles cuando terminen de votarse todas las secciones en que se dividen los Presupuestos, habida cuenta de que, con que una de estas secciones caiga, se lleva por delante todo el proyecto de Cristóbal Montoro. De moemnto han dado un respiro al Gobierno permitiendo que salieran todas las votaciones adelante, pero hasta que este miércoles no concluyan todas, Gobierno y PP no respirarán tranquilos.

«Historieta orquestada»

Otras cosa son las «maniobras» que el Grupo popular dice ver en los socialistas para boicotear las cuentas. Sostienen que la denuncia del PSOE contra el secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández Moya, que ha llevado a su imputación por un presunto delito de prevaricación cuando fue alcalde de Jaén, «es una historieta orquestada» y, «casualidad de la vida, sale hoy que comienzan las votaciones». De ser así, no les ha salido la maniobra. Porque si el objetivo era poner a Ciudadanos ante el dilema de retirar su apoyo al Gobierno por esta imputación, como ya amagó con la senadora Pilar Barreiro, los naranjas han preferido pasar desapercibidos. Al PSOE «le encantaría que fracasáramos», lamentan en el Grupo parlamentario.