Ante un relevo de Gobierno atípico, un traspaso de poderes no menos extraño. Tras perder el poder en un escenario impensable hace una semana, el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha dado una orden terminante a sus ministros y al resto de su equipo: «Vaciar los despachos esta tarde». Nada de esperar al lunes o a que tome posesión el sustituto. Todo el mundo, según ha podido conocer El Independiente, anda recogiendo cajas para salir de Moncloa y de cada uno de los respectivos ministerios entre hoy y mañana, cuando el socialista Pedro Sánchez toma posesión ante el Rey del cargo de jefe del Ejecutivo.

El traspaso oficial de poderes se está realizando entre los directores de gabinete del presidente entrante y saliente, Jose Luis Ayllón y Juan Manuel Serrano, respectivamente. También están dos de las personas de mayor confianza de Sánchez, esto es, su vicesecretaria general, Adriana Lastra, y su secretario de Organización, José Luis Ábalos. A Ayllón le corresponde ponerles al tanto de todas las cuestiones que afectan a la presidencia del Gobierno, incluida la visita, este lunes, del presidente de Ucrania, y la agenda internacional de Cumbres Europeas y G-8 entre otros asuntos.

Se trata, en definitiva, de una ingente información de todo el aparato del Estado al margen del traspaso que se hará en todos y cada uno de los ministerios conformen aterricen los nuevos titulares de departamento. Lo habitual es que a los nuevos ministros les haga entrega de la cartera ministerial su antecesor, lo que ahora va a a depender en buena medida del estado de ánimo de cada uno.

Rajoy, de mudanza

En Moncloa señalan que van a una versión «abreviada» del traspaso dada la rapidez en que se han sucedido los acontecimientos. Rajoy también ha aprovechado esta tarde para despedirse de su equipo y de los funcionarios de Moncloa y, lo más probable, es que esta noche intente dormir en su casa de Aravaca (Madrid) «aunque han sido siete años viviendo en Moncloa y la mudanza puede tardar todavía un poco», señalan fuentes próximas. Quizá Sánchez y su familia deban esperar unos días a trasladarse para acondicionar la vivienda a sus nuevos inquilinos.