La primera iniciativa de la nueva ministra de Administraciones Públicas, Meritxell Batet, va a ser presentar en la reunión del Consejo de Ministros de este viernes su propuesta para iniciar de inmediato el diálogo con el Gobierno de Quim Torra. Batet, destacada militante del PSC, ha defendido en su toma de posesión “la recuperación de la palabra, con Cataluña especialmente, pero con todas la comunidades”. “Escuchar, dialogar y consensuar” son los tres ejes sobre los que sustentará su tarea al frente del Ministerio, ha proseguido ante una expresiva Soraya Sáenz de Santamaría, a quien las palabras de su sucesora en la tarea territorial le son muy familiares. A fin de cuentas fue ella la que puso en marcha la llamada “operación diálogo” y mantuvo contra viento y marea una línea fluida de interlocución con el que fue vicepresidente de la Generalitat en la anterior legislatura catalana, Oriol Junqueras, siempre presentado como un moderado al lado de Carles Puigdemont. Por eso posiblemente Santamaría no ha podido evitar un gesto tipo “no sabes dónde te metes”, cuando ha oído a su sucesora hablar de restaurar dicha comunicación.

Batet quiere salir de la reunión del Consejo con un plan claro de quién y cómo se va a dar ese primer paso de acercamiento al ejecutivo de Torra. Éste ya había pedido, tras su investidura, una reunión con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que quedó pendiente de respuesta. Ahora ha cambiado su interlocutor después de haber contribuido el independentismo a desalojar a Rajoy del poder, aunque muchos de los nombramientos de Sánchez han sido recibidos con indisimulable malestar.

Está pendiente una reunión de Sánchez con Torra

El titular de Exteriores, José Borrell, es una especie de bestia negra para el independentismo y tendrá mucho que decir sobre el diálogo con el gobierno de la Generalitat. Se le considera un jacobino y ha luchado por hacer pedagogía contra los mitos del secesionismo, papel que va a resultar fundamental en su labor Exterior. Tampoco ha gustado el nombramiento de Fernando Grande-Marlaska como titular de Interior. El pro etarra Arnaldo Otegui, convertido en símbolo de un sector del independentismo catalán que le ha paseado por las calles de Barcelona, tampoco despierta entusiasmo en la Generalitat. Por su parte, la minista de Defensa, Margarita Robels, ha dejado claro que “con la Constitución, todo; fuera de la Constitución, nada”.

Una de las cuestiones que deberá desbrozar el PSOE es su propuesta de reforma constitucional. Hay una subcomisión en el Congreso de la que salieron Podemos y Ciudadanos. Ahora, desde el Gobierno tiene más posibilidades de activarla. Fue uno de los compromisos de Pedro Sánchez en el debate de la moción de censura. “Cuestiones como la comisión de evaluación del modelo territorial o el eventual debate que se puede abrir en esta Cámara, si así lo convienen los grupos, sobre la necesidad de renovar el pacto constitucional creo que es una buena forma de reivindicar la vigencia y fortaleza de nuestra Constitución”, defendió.