El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha ordenado que el puerto de Valencia acoja «por razones humanitarias» al barco Aquarius, de bandera gibraltareña, que navega sin rumbo por el mar Mediterráneo con 629 inmigrantes a bordo, recogidos frente a las costas de Libia. Italia ha negado al barco atracar en ninguno de sus puertos, pese a que los ayuntamientos de Palermo, Nápoles, Reggio Calabria, Messina y Taranto se habían ofrecido a recibirlo. Malta tampoco ha dado permiso para que la nave llegue a sus costas.

Actualmente, el Aquarius continúa sin rumbo fijo y su ruta sigue a la espera de órdenes, según transmiten sus datos de localización. El barco navega a una velocidad constante de unos dos nudos, y lo hace en círculos desde el mediodía del domingo. Hasta ese momento, tras rescatar a los inmigrantes desde diversas embarcaciones ya en alta mar, lejos de la costa libia, navegaba a toda velocidad hacia el este de Sicilia, con probable destino en los puertos de Siracusa, Messina, Catania o Reggio Calabria.

Varios periodistas y cooperantes españoles viajan a bordo del barco, donde aseguran que todavía no hay noticia oficial de que Valencia sea su destino. En cualquier caso, es competencia del Centro de Coordinación Marítima de Roma comunicarse con el capitán del barco para transmitirle a qué puerto debe dirigirse. Las autoridades de la nave alertan de que la comida empieza a escasear y no alcanzará más allá de las próximas 24 horas. Algunas lanchas se han acercado desde Malta para ofrecer alimentos y bebida.

El barco se encuentra a unas 35 millas de Italia y a 29 de Malta. De Valencia le separan 761 millas náuticas en línea recta, lo que en navegación efectiva se alargaría por encima de las 800 millas.

A una velocidad de unos 10 nudos -la máxima a la que navegaba el Aquarius antes de recibir la orden de detenerse-, el barco tardaría entre tres y cuatro días en alcanzar las costas de la Comunidad Valenciana. Un período de tiempo inasumible en las circunstancias actuales, que Malta tratará de paliar con el envío de provisiones, según ha informado en Twitter su primer ministro, el socialdemócrata Joseph Muscat.

«Agradezco al primer ministro español, Pedro Sánchez, que acoja al Aquarius después de que Italia haya roto las leyes internacionales y provocado el enfrentamiento. Malta enviará provisiones frescas al barco», ha dicho Muscat, que ha emplazado a «sentarse y discutir cómo podemos evitar que esto ocurra de nuevo».

Los 629 inmigrantes a bordo del Aquarius -un barco construido en el año 1977 y que antes tuvo bandera alemana- copan todas las cubiertas y hacen cola desde hace horas para recibir asistencia médica, según informa desde la nave la periodista de El País Naiara Galarraga. Entre ellos hay 123 menores que viajan solos y siete mujeres embarazadas.

Sólo un tercio fueron rescatados por el equipo del barco, que opera la ONG SOS Mediterráneo desde febrero de 2016. Los otros más de 400 fueron trasladados al Aquarius por el Ejército desde barcos mercantes u otras naves de la marina italiana, como es habitual en este tipo de operaciones.