Félix Sanz Roldán se mantendrá en su puesto como secretario de Estado y director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) hasta que cumpla su segundo mandato de cinco años, que concluye en julio de 2019. El general y Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) entre 2004 y 2008 culminará por tanto diez años al frente de los servicios secretos tras haber estado bajo la dirección de la entonces ministra de Defensa Carme Chacón y, a partir de 2011, a las órdenes de la ex vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Hasta el próximo año, rendirá cuentas ante la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha recuperado las competencias sobre el CNI para su departamento tras la caída del gobierno de Mariano Rajoy.

Algunos factores juegan a favor de la continuidad. En primer lugar el escaso tiempo que falta para que Sanz Roldán (Uclés, Cuenca, 1945) cese en el cargo. “No hay ninguna prisa para hacer el relevo. Es un puesto clave para el Estado y es mejor hacerlo con tiempo”, señaló a El Independiente una fuente de Defensa. En segundo lugar, otro argumento para la permanencia del general es la dimensión internacional de las operaciones del Centro. La relación con Marruecos, el ciberterrorismo, el yihadismo, etc. son asuntos de Estado en los que la relación personal entre los distintos responsables de los servicios secretos es muy importante. En tercer lugar, ha pesado a su favor la opinión del ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, con el que el responsable del CNI siempre ha mantenido una fluida relación y al que ha ayudado recientemente en sus labores negociadoras.

Sanz Roldán aterrizó en el CNI tras la convulsa etapa de Alberto Saiz, hombre de confianza de José Bono. Saiz se vio envuelto en multitud de escándalos y generó una auténtica lucha interna que acabó afectando a la eficacia del Centro.

Su mandato vence en julio de 2019. A favor de su continuidad ha jugado la buena opinión que tiene de él el ex presidente Rodríguez Zapatero

Sanz Roldán impuso disciplina y autoridad y el CNI dejó de estar bajo el foco del debate público. Tras la llegada al poder del PP, en diciembre de 2011, la dependencia del CNI pasó de Defensa a la vicepresidencia del gobierno. Inicialmente, Sáenz de Santamaría barajó la idea de sustituirle por alguna persona más cercana al PP. Sin embargo, Sanz Roldán se ganó la confianza de la número dos del gobierno. El jefe de los servicios secretos se hizo insustituible como consecuencia de su cercanía al rey Juan Carlos I. Fue él el que se encargó de gestionar la compleja situación generada por la relación del monarca con Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Y fue una pieza clave en el pacto de Estado que llevó a la abdicación del rey en junio de 2014.

En el culmen de su poder (2015) trató de poner bajo su mando, como Autoridad Nacional de Inteligencia, a todos los servicios de inteligencia del país, además del CNI, los servicios de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas. La oposición del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, frenó en seco la operación, de la que ya había un documento elaborado que fue presentado al gobierno.

La cercanía de Sanz Roldán a la vicepresidenta levantó suspicacias entre los miembros del gobierno de Rajoy no sorayistas. Una crítica común entre todos ellos es que, “más que para el Estado, trabajaba para Soraya”.

El incidente con el pequeño Nicolás (2015) fue uno de los detonantes de una cruenta guerra sin cuartel entre el director del CNI y el comisario José Villarejo (ahora en prisión), que actuó durante muchos años como agente encubierto para el ministerio del Interior y que jugó un papel destacado en la investigación de los escándalos de la familia Pujol.

Pero, sin duda, el mayor traspiés de Sanz Roldán fue su gestión del problema de Cataluña y, sobre todo, su fracaso a la hora de impedir el referéndum del 1-O. Ese hecho, que fue muy criticado entre los responsables de los cuerpos de seguridad del Estado, provocó el enfado de Rajoy, que transmitió a su entorno más cercano. Incluso, la relación con la ex vicepresidenta del gobierno se produjo un enfriamiento a partir de entonces.

Una vez más, Sánz Roldán ha pervivido al gobierno que le nombró. Y ya van tres.