El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ha designado a Jesús Loza como delegado del Ejecutivo en el País Vasco. El nombramiento se oficializará mañana durante el Consejo de Ministros. Loza (Vitoria, 1952), médico de profesión, cuenta con una larga trayectoria política en Euskadi. Ejerció como ‘Comisionado de Convivencia’ con el Ejecutivo de Patxi López y cuenta con una larga trayectoria de implicación con el mundo de las víctimas del terrorismo. A él se asigna una parte del impulso a la llamada ‘Vía Nanclares’ de reinserción de presos de ETA que se hubieran desmarcado de la violencia y la organización terrorista.

Loza, de 66 años, relevará al actual delegado del Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés, que ocupa el cargo desde enero de 2017. Acumula una larga trayectoria política que va desde la concejalía en el Ayuntamiento de Vitoria hasta haber sido diputado del PSE en el Parlamento Vasco, viceconsejero de Asuntos Sociales en el Gobierno vasco y diputado foral en Álava . En 2013 regresó a su labor médica en el Hospital de Txagorritxu, del que fue gerente, tras abandonar la política con el relevo en el Gobierno de López.

Loza fue designado por Patxi López en marzo de 2012 para ocupar un nuevo cargo, el de ‘Comisionado para la Convivencia’. Su labor se centró en transmitir y hacer ejecutar las políticas de fomento de la convivencia en Euskadi que el Gobierno vasco puso en marcha para la “superación de las consecuencias del terrorismo” tras el cese de actividad armada anunciado por ETA en 2011. A el le correspondió también difundir fuera del País Vasco la idea de abrir un nuevo tiempo y de asunción de pasos y medidas que favorecieran el cierre de las heridas abiertas por la violencia.

Loza procede del ámbito de las víctimas del terrorismo, no en vano ocupó la vicepresidencia de la Fundación Fernando Buesa, vinculada al que fuera consejero de educación del PSE., asesinado por ETA en 2000. Defendió el reconocimiento de las víctimas de los abusos policiales perpetrados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para que fueran incluidas en el decreto de ayudas aprobado por el Gobierno vasco. Pese a su cercanía con las asociaciones de víctima, a las que siempre ha reconocido que deben ser escuchadas y jugar un papel fundamental en el final de ETA y sus consecuencias, Loza ha subrayado que ello no debe suponer en ningún caso que deban condicionar ni el diseño ni la dirección de la política antiterrorista.

Presos, prisiones y convivencia

Al nuevo delegado del Gobierno en Euskadi se le reconoce una fluida capacidad de interlocución con las distintas formaciones políticas, desde el PNV hasta la izquierda abertzale. Una cualidad que será necesaria en el nuevo Ejecutivo en el que se abordará una de las cuestiones que centrarán la actividad de Loza, los avances en materia de acercamiento de los presos de ETA a Euskadi y pasos en la política penitenciaria.

Junto a ello, el nuevo delegado se encontrará sobre la mesa otra de las cuestiones que el Gobierno vasco viene reclamando de modo reiterado al nuevo Gobierno, y con la que tendrá que mediar; la cesión de las competencias pendientes en el Estatuto de Gernika –entre ellas la gestión de la cárceles y el régimen económico de la Seguridad Social- y la readecuación de la presencia de la Policía y la Guardia Civil que reclama el nacionalismo vasco.

La capacidad de interlocución que se le asigna permitirá continuar con el camino de destensión que se inició con la llegada del aún delegado, De Andrés, tras ser designado hace poco más de año y medio. La relación entre la delegación del Gobierno y Gobierno vasco de Urkullu había alcanzado elevados niveles de tensión en tiempos de Carlos Urquijo, por su batalla contra en favor de los símbolos de España en Euskadi. Con De Andrés se inició un proceso de retirada o reconducción de algunas de las denuncias interpuestas que ha permitido normalizar la relación entre ambas instituciones. El clima en el que ahora llegará Loza será notablemente más fácil, a lo que sin duda contribuirá el acuerdo de coalición que mantienen su partido, el PSE, y el PNV en las principales instituciones del País Vasco. Precisamente esta semana el PSE ha respaldado una iniciativa en el Parlamento vasco en el que se respalda el acercamiento de los presos de ETA a cárceles cercanas a Euskadi.

Fuentes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, han recibido con cierta expectación la designación de Loza como nuevo delegado. Muestran ciertos recelos por el papel que jugó para el reconocimiento y reparación de las víctimas de los abusos policiales. Aseguran que estarán vigilantes para ver si, cómo estableció en el proceso para facilitar el traslado de presos de ETA al País Vasco, también ahora el PSE, de la mano de Loza, reclame a los reclusos de la banda que rechacen la violencia, pidan perdón y hagan frente a sus responsabilidades civiles como se les exigió a quienes se acogieron a la ‘Vía Nanclares’.