Dos días de frenética actividad. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, está convocando a su despacho a alcaldes de toda Galicia para terminar de despachar, casi por la vía de urgencia, asuntos pendientes entre las dos administraciones. Algunos de los que han acudido a la cita señalan que «apenas se le ve entre las carpetas» que ha acumulado sobre su mesa, aunque parece que, fiel a su estilo, no ha terminado de revelar a ninguno de ellos si tiene una decisión tomada respecto a si concurre o no a la carrera por la sucesión de Mariano Rajoy.

Fuentes populares interpretan que Feijóo «quiere dejar muchos temas cerrados antes de dar el testigo del gobierno de la Xunta», porque aunque desde la dirección nacional apuntan a que podría simultanear, al menos durante una temporada, la presidencia del gobierno autonómico con la del partido, su idea es dejar el Palacio de Raxoi, en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, para centrarse en las tareas de líder nacional del Partido Popular, siempre y cuando, insisten, dé el salto a Madrid.

Su idea es dejar la presidencia de la Xunta si es elegido sustituto de Rajoy

No obstante, de aquí a su hipotética elección como sustituto de Rajoy media algo más de un mes. La lógica apunta a que no dejaría la Xunta hasta que el congreso extraordinario de los días 20 y 21 de julio refrendara dicha elección en caso de tener que confrontar con otro aspirante con entidad para ganarle la partida como la ex vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. En dicha hipótesis debería volcarse en una campaña electoral interna para culminar el 5 de julio con una consulta a las bases del partido. Las dos candidaturas más votadas llegarían vivas al congreso extraordinario salvo que una de ellas superara el 50 por ciento de los votos, sacara 15 o más puntos de diferencia a la segunda y fuera el más votado en la mitad de las circunscripciones, con lo que sería proclamado ante el congreso como candidato único a la presidencia del partido, según establece artículo 35.2.i de los estatutos del PP.

Pero, ni siquiera, en ese momento podría darse la pugna por terminada. Porque si bien la lógica lleva a pensar que los 3.500 compromisarios que acudirán al congreso no enmendarían la elección de las bases, el sistema a doble vuelta ideado en el último congreso popular obliga a que éstos también voten, y si se trata de dos candidatos muy igualados estarían ante una carrera con «photo finish».

Campaña de los «sorayistas»

Otra cosa es que no hubiera finalmente más candidatura que la de Feijóo, lo que le permitiría acelerar su salida de la Xunta para depositar el poder de la única mayoría absoluta autonómica del PP en manos de su vicepresidente, Alfonso Rueda. Es, en todo caso, improbable. Santamaría está evaluando sus apoyos  y cada vez es más evidente que sus partidarios están de campaña. Al apoyo explícito que expresó hace dos días el líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, se unió ese viernes el del ex secretario de Estado de Administraciones Territoriales Roberto Bermúdez de Castro, quien en entrevista en Onda Cero ha apostado por su antigua jefa en Moncloa.

En Galicia todo son cábalas. Están deseando comenzar a recabar avales a pesar de las instrucciones del propio Feijóo para que nadie se mueva hasta que haga el anuncio. Esperan que primero «se lo comunique al partido gallego, en una junta directiva regional», señalan fuentes de la dirección popular, pendiente de todas las señales y de ser convocado en cualquier momento.

Feijóo no estará la tarde de este viernes en la boda del secretario del Grupo Parlamentario Popular, José Antonio Bermúdez de Castro, un histórico de Génova que ha invitado a su enlace a Mariano Rajoy, a María Dolores de Cospedal y a Soraya Sáenz de Santamaría. Quizá ahí se acaben resolviendo muchas dudas en un fin de semana de decisiones.