El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, ha anunciado que Italia rechazará a un nuevo barco con 224 inmigrantes a bordo, rescatados frente a las costas de Libia. La nave pertenece a la ONG Lifeline y tiene bandera holandesa. Salvini, líder de la ultraderechista Liga Norte, ha asegurado que Italia sólo verá el barco «en postales» y que sus puertos están cerrados para las «mafias del Mediterráneo».

En un directo en Facebook, Salvini ha compartido la decisión con sus casi 2,5 millones de seguidores. Ha explicado que la guardia costera italiana ordenó al buque que no se moviera de su posición, y que lo mismo hizo la guardia costera libia, en cuyas aguas estaban los 224 inmigrantes rescatados. «Pero estos desgraciados, incluso poniendo en peligro la vida de los inmigrantes en estos botes, no han escuchado a nadie y han intervenido cargando su cantidad de carne humana a bordo», ha acusado.

Salvini ha asegurado que Italia se ha dirigido a Holanda para confirmar que el barco tiene bandera de ese país o si por el contrario es un «barco fantasma». Y ha conminado al gobierno holandés a que se haga cargo de los rescatados «aunque sea un viaje largo».

«Llevaos a toda la carga de seres humanos a Gibraltar, a España, a Francia o donde queráis», ha dicho el líder de la Liga, que ha acusado a las ONG que operan en el Mediterráneo de ser «taxis del mar» que cargan inmigrantes frente a las costas libias para llevarlos a Italia a cambio de dinero. «No hacen voluntariado, ayudan al tráfico de seres humanos. Estos falsos socorristas miran más a la cartera que a salvar vidas», ha dicho el líder italiano, que en los últimos meses está viendo un importante repunte en sus índices de popularidad.

Caracterizado por una línea durísima contra la inmigración y contra Bruselas, Salvini ya se encargó de rechazar al barco Aquarius, que terminó desembarcando en Valencia tras la intervención de Pedro Sánchez. En las últimas horas, ha llamado a Sánchez y Macron «charlatanes» y se ha encargado de recordar que España y Francia incumplen sistemáticamente su cuota de acogida de refugiados, «por lo que tienen capacidad de sobra para recibir a las próximas barcazas».