La ex vicepresidenta del Gobierno y candidata a liderar el PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha continuado este miércoles el tour de platós para hacer campaña y conseguir ser elegida presidenta del partido. En una entrevista en Espejo Público, Sáenz de Santamaría ha señalado con sorpresa, tras visualizar la foto de Oriol Junqueras con las manos en sus hombros en un acto con el Rey Felipe, que «no sé qué tengo, que a muchos hombres tienen la manía de ponerme las manos en los hombros».

Tras esta confesión y recordando el episodio que vivió tras perder la moción de censura, en el que Juan Carlos Monedero posó las manos sobre sus hombros para mostrar su satisfacción por la salida del PP del Gobierno, Sáenz de Santamaría ha reconocido que este gesto le pareció «muy agresivo, muy machista y muy desagradable». Tras ello, ha señalado que se mostró con una «frialdad extrema» y ha mostrado su malestar por «tener que aguantar lecciones de algunos en el Congreso» que luego muestran su otra cara fuera.

El cofundador de Podemos no tardó en disculparse tras la polémica surgida a raíz de esta imagen. «No me gusta la foto pareciendo el fuerte. Vayan mis disculpas», escribió en su cuenta personal de Twitter.

No obstante, la ex vicepresidenta ha reconocido que no es la única muestra de machismo que ha sufrido y que se ha encontrado con múltiples gestos desagradables desde que llegó a la primera línea política con 37 años. A esta edad ocupó la portavocía del Grupo Popular en el Congreso y, nada más llegar al cargo, «me llamaron de todo», ha confesado, pese a que tenía ya una larga carrera a sus espaldas. En este sentido, se ha mostrado preocupada por la brecha salarial y por que la carrera de las mujeres sea más corta.