Pablo Casado ha sido este lunes el invitado en el Fórum Europa donde ha hecho una demostración de fuerza a tan solo cinco días del arranque del congreso extraordinario del PP que deberá votar al sustituto de Mariano Rajoy. Se trataba, sobre todo, de escenificar el apoyo de la todavía secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, derrotada el pasado día 5. Al desayuno informativo también han acudido otros candidatos que no pasaron la primera criba: José Ramón García y Elio Cabanes.

 

Presentado por Adolfo Suárez Illana, Casado ha insistido en la integración que dice que significa su candidatura y que aplicará en el reparto de responsabilidades que siga a la votación de los compromisarios. Si gana, ha asegurado, configurará un organigrama en el que incorporará a dirigentes de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría, aunque no ha querido ni especificar, siquiera, quién será su “número dos”.

El 66 por ciento del voto

El equipo de Casado ha insistido en el mensaje de que éste representa el 66 por ciento del voto que no consiguió Santamaría el pasado 5 de julio, y que se le da la oportunidad de “integrarse” para constituir una gran mayoría. También ha habido un guiño por parte del candidato al presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, de quién ha dicho que “será lo que quiera y cuando quiera”.

Asegura Casado que su equipo “no ha hecho una llamada” a ningún  compromisario “para decir qué puesto tienes o qué puesto va a tener”, negando algún tipo de presión sobre los compromisarios al tiempo que ha insistido en su mano tendida a Santamaría. Respecto a la existencia o no de “juego sucio” con el vídeo de “cuéntame” -“que a quien más perjudica es a mí”- ha proclamado que “voy de cara. Siempre he defendido a mis compañeros” y dice haber recibido vídeos “muy agresivos” que no han trascendido.

“Nuevo contrato social”

Pero Casado no se ha limitado a hacer una faena de aliño sino que ha presentado lo que ha denominado “nuevo contrato  social para España” disculpándose, no sin sorna, “por hablar de política en una elección interna”. Casado ha hecho un discurso ante la presencia de buena parte del PP de Madrid, con el presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, al frente; de los vicesecretarios Javier Maroto y Andrea Levy; de diputados de un grupo parlamentario dividido entre ambas candidaturas, y apenas una líder territorial, la de Navarra, Ana Beltrán, además del ex presidente balear José Ramón Bauzá, que también se ha inclinado por él. El grueso de su auditorio han sido miembros del cuerpo diplomático, economistas y empresarios, que no votan en el congreso popular pero que están muy interesados por esta pugna histórica por el liderazgo del PP. Entre ellos estaba el alcalde electo de Caracas, Antonio Ledezma.

Casado ha aportado los ejes de su propuesta, basada en el fortalecimiento institucional -con la recuperación del delito de referéndum ilegal y de sedición impropia-; la regeneración política que pasa por una reforma de la ley electoral además de una prima de mayoría que impida que “los partidos nacionalistas puedan determinar el color del gobierno”; competitividad, reforma “audaz” de la administración; educación; natalidad; cambio climático; inmigración y cuarta revolución industrial.

Además, ha rechazado a preguntas de los periodistas la constitución de una comisión de investigación en el congreso sobre el caso Corinna, por entender que “busca el desprestigio de una institución a la que debemos los mejores años de nuestra historia “, en alusión a la Corona.