Se cumple una semana desde el último asalto a la valla de Ceuta en la frontera del Tarajal por 602 personas inmigrantes con una violencia inusual por parte de los recién llegados que dejó un saldo de 22 guardias civiles heridos. Situación que ha abierto una brecha entre los partidos políticos con duras críticas por parte del Partido Popular y Ciudadanos a la actuación del Gobierno.

El Independiente ha querido acercarse al testimonio de primera mano del Alcalde y Presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que constituye uno de los pasos directos del flujo migratorio a la península, junto a Melilla y las costas españolas.

Ante la cifra de 23.993 personas que, según el INE, han entrado a España de manera irregular en 2018, Juan Jesús Vivas, prefiere hacer un análisis “desde la perspectiva de la tendencia, de las expectativas y de la proyección, tal y como está haciendo nuestro presidente nacional Pablo Casado”, dice en referencia al tratamiento de “emergencia” ante la llegada de inmigrantes a España por parte del Partido Popular y Ciudadanos. “Coincido plenamente con nuestro presidente nacional, hay evidencias de que las circunstancias que provocan esta presión irán incrementando».

«Es evidente que mientras que se den las circunstancias de que haya personas que estén sufriendo la pobreza, la miseria, la guerra, la persecución religiosa, la falta de expectativas de un proyecto de vida, de bienestar y de progreso, para ellos y sus familias, es lógico que tengan la intención de salir y de venir a Europa”, ha apuntado.

Italia y Grecia, diez veces más

La solución para Vivas está en afrontar la situación de una manera “realista, pragmática  y responsable”. Ha destacado la propuesta de Pablo Casado “de que Europa tenga un comportamiento de solidaridad auténtica, que la carga que implique la inmigración se reparta entre todos los países miembros de la Unión Europea y no solamente en España, o como anteriormente (ya que se han cerrado esas puertas) Grecia e Italia, y por otro lado lo que me parece más importante: que se haga una política decidida, suficiente, coordinada y eficaz para, a medio y largo plazo, establecer las condiciones adecuadas para el progreso y desarrollo de los países de donde vienen los inmigrantes”.

Sin embargo, el número de entradas irregulares (casi 24.000) registrado en España durante el año en curso se aleja de la cifra de personas que han alcanzado los otros dos países europeos con fronteras exteriores, Italia y Grecia, cuyo flujo migratorio recibido por estos es de 211.663 personas. Casi diez veces más que España.

El mantenimiento del Estado de Bienestar es inviable ante la llegada masiva de  inmigrantes»

Ante las declaraciones del presidente del Partido Popular, Pablo Casado, «No es posible que España pueda absorber millones de africanos que quieren venir a Europa buscando un futuro mejor», el alcalde ceutí dice:Lleva toda la razón. Nuestra capacidad de acogida no es ilimitada. Es inviable el mantenimiento del Estado de Bienestar, que constituye uno de los motivos de atracción de estas personas, si se produce esta llegada que desborda las capacidades de respuesta del mismo. No es sostenible”.

Vivas cree que existe un riesgo de que se derrumben los cimientos del proyecto europeo común en una eventual imposición de fronteras interiores dentro de Europa como respuesta a la crisis migratoria: “Cuando se ponen en riesgo el estado de bienestar, cuando vienen personas que tienen dificultades de integración por motivos como el conocimiento del idioma o la formación profesional, al final terminan constituyéndose en guetos y en marginalidad, lo que provoca corrientes de xenofobia absolutamente reprobables y también surgen corrientes del populismo absolutamente censurables”.

Nos remontamos al año 2006, a la Crisis de los Cayucos, cuando se alcanzó cerca de las 40.000 personas que llegaron a España de forma irregular para preguntarnos si actualmente estamos hablando de cifras realmente inasumibles o de falta de previsión, pero Juan Jesús Vivas lo tiene claro: “Que sean 20.000 ahora o que hayan sido más antes, es un poco insignificante. Las cifras lo que ponen de manifiesto es que la presión va a seguir creciendo y que por tanto hacen falta políticas para abordar este incremento de la presión. Y hay que reconocer que hay una situación de tensión en cuanto a la capacidad de atender las necesidades más elementales de estas personas que están ahora mismo en polideportivos y en tiendas de campaña”.

Sin renunciar a nuestro compromiso con los derechos humanos, no tenemos una capacidad ilimitada de acogida y hay que actuar en consecuencia

El representante del PP en Ceuta insiste en que España no tiene una capacidad ilimitada de acogida y que por tanto hay que articular, por un lado, “una política común de control”, y por otro lado, “una política de más calado de ayuda a estos países”. Con la primera se refiere a que “hay que garantizar la integridad de nuestras fronteras y del territorio nacional cuando la frontera es tomada por asalto y atacando a las personas que velan por la seguridad de todos nosotros (Guardia Civil y Policía Nacional) en unas condiciones de extrema dificultad y exigencia. Son unos héroes que merecen todo nuestro apoyo”.

Vivas relata algunas de sus propuestas para solucionar la actual coyuntura: “En primer lugar, propongo que estemos con los guardias y policías, es decir, que se sientan respaldados, que estoy convencido de que lo están, por parte de toda la sociedad española. En segundo lugar, hay que atender sus demandas. En tercer lugar, Ejercer toda la acción diplomática necesaria para encontrar la colaboración por parte del país vecino que es fundamental».

«Además, hay que dotar a la frontera de los medios tecnológicos y físicos, de infraestructura, necesarios para que se pueda llevar a cabo de manera eficaz las funciones de prevención y disuasorias. Y finalmente, dotar a los cuerpos de seguridad de más recursos y medios para atender esas mismas funciones: prevenir, disuadir y reaccionar ante los ataques”, indica.

La Ley de Seguridad Ciudadana vigente ampara la devolución sumaria a Marruecos de los inmigrantes que saltan las vallas de Ceuta y Melilla, más conocida como “devoluciones en caliente” bajo la figura jurídica del ‘rechazo en frontera’ tal como matiza Vivas. El dirigente melillense habla de rechazo de acuerdo con la ley y no de devolución: “Eso de las devoluciones en caliente, ¿qué significa?, lo que hay es rechazo. ¿Cuándo se entiende que una persona ha llegado a España? ¿Porque se ha encaramado a una valla una persona ya significa que ha llegado a España? Pues no. Para llegar a España hay que sortear todos los mecanismos que hay establecidos para permitirte el acceso legal a España».

Ceuta, solidaria «en su ADN»

«La frontera», razona, «tiene elementos físicos y humanos para impedir la entrada a quien no venga atribuido para esa entrada. Lo cual no significa devolver a nadie, significa rechazar a quien no puede entrar».

En cuanto a las reacciones de los locales de Ceuta, su alcalde y presidente nos asegura que hay «apoyo absoluto a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Ceuta es una ciudad que lleva el componente solidario en su ADN y por tanto vivimos, al igual que el resto de españoles, el drama de los que huyen de la miseria, nos duele como al que más, pero al mismo tiempo no se puede consentir -no es propio de un estado de derecho ni democrático- que los guardianes de nuestras libertades tengan que sufrir esas acciones tan violentas como las que sufrieron hace justo una semana que fueron atacados con cal viva, con ácido, cócteles molotov y machetes».