Política

Sánchez reconoce que en Venezuela hay presos políticos pero evita llamarla dictadura

El presidente del Gobierno conversa con el director del Instituto Cervantes, el poeta Luis García Montero, y con su esposa, la escritora Almudena Grandes, este miércoles en Bogotá en un encuentro con la colectividad española residente en Colombia celebrado en la embajada de España. EFE

Pedro Sánchez llegó a Chile el lunes evitando condenar el régimen de Maduro y el martes salió del país reconociendo que en Venezuela no hay democracia. Es un pequeño paso. Tras la contundencia del presidente chileno, Sebastián Piñera, a la hora de condenar la situación política venezolana en una rueda de prensa conjunta, Sánchez ha movido un poco sus posiciones para reconocer que el régimen bolivariano “no es una democracia cuando hay presos políticos”.

En una entrevista publicada en el diario chileno El Mercurio, Sánchez admite que en Venezuela no hay respeto a los derechos fundamentales. “Bueno, el que haya presos políticos es el ejemplo máximo de que no se están respetando los derechos más fundamentales, como son los derechos del ejercicio político. La discrepancia no es tanto de diagnóstico, sino de solución al problema, y creo que lo que se tiene que propiciar en Venezuela es un diálogo entre venezolanos”. Ha insistido.

Ante la pregunta de si diría que el régimen de Maduro es una dictadura, Sánchez ha respondido que “diría que no es una democracia, es evidente”. “¿Es una dictadura entonces?”, insiste el periodista, sin conseguir que Sánchez se comprometa o se salga del guión cuidadosamente diseñado por sus asesores: “No es una democracia cuando hay presos políticos”.

Desde el gabinete presidencial se anuncia que Sánchez no irá más allá en sus declaraciones sobre Venezuela durante su gira latinoamericana, que este jueves hace escala en Bogotá (Colombia). Moncloa quiere evitar una actitud de prepotencia de metrópoli sobre las colonias y disipar cualquier duda sobre una intención de injerencia en las políticas americanas. “Relaciones horizontales, se acabó la madre patria” es el espíritu de la gira.

A pesar de ese intento de sobrevolar la crisis venezolana sin inmiscuirse en ella, la emergencia humanitaria que sufre el país ha activado la alarma en gobiernos vecinos como Perú, Ecuador, Brasil y Colombia. El éxodo de 2,3 millones de venezolanos que han salido de su país desde 2014 supone la mayor crisis humanitaria de América Latina en tiempos de paz. Miles de migrantes venezolanos han llegado a Ecuador en los últimos meses en busca de mejores condiciones de vida o en tránsito hacia Perú, que desde el 25 de agosto también exige el pasaporte a los que huyen del régimen de Maduro. El Gobierno de Lima declaró la situación de emergencia durante 60 días en los distritos fronterizos con Ecuador. Además del Ejecutivo peruano, la agencia para los refugiados de la ONU (Acnur), la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Iglesia reparten alimentos y ofrecen asistencia a los migrantes en las fronteras.

“Es muy importante que seamos conscientes de que la crisis de Venezuela tiene una dimensión regional que trasciende las propias fronteras de Venezuela. Por tanto, cualquier tipo de acción de solidaridad para con aquellos emigrantes es importante que sea una respuesta regional y cuente con el apoyo de la comunidad internacional, y desde luego del Gobierno de España va a estar apoyándola”, explica en la entrevista

En la madrugada de este jueves, Sánchez ha aterrizado en Colombia, que ha recibido 1,2 millones de venezolanos en éxodo. En un encuentro que mantendrá este jueves con el presidente colombiano, Iván Duque, Sánchez expondrá su propuesta para Venezuela, que pretende involucrar a la Unión Europea en una solución dialogada, para que su acción no se limite sólo a imponer sanciones. El presidente español insiste en que la clave es un diálogo entre los propios venezolanos que cuente con un acompañamiento internacional. En su reunión bilateral, Sánchez también ofrecerá a España como país facilitador en el caso de que Duque se abra a negociar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), ofreciendo incluso nuestro país como sede de esas conversaciones.

La entrevista del diario chileno también interroga a Sánchez sobre el apoyo explícito a Evo Morales y su intento de perpetuarse en el poder que supone su visita a Bolivia. “A mí la confianza a un presidente como Evo Morales, que ha hecho grandes cosas por su país en términos de lucha contra la desigualdad y reconociiento d ela realidad indígena me la traslada la Agencia de Cooperación Española, muchos empresarios que tienen inversiones en Bolivia, la colectividad española en Bolivia. Ellos trasladan seguridad, certeza y confianza en el gobierno y en el país”, responde. “¿No le afecta el tema político interno?”, insiste el periodista. “A mí cómo no me van a influir los sitemas internos, por  supuesto que sí. Yo lo que quiero es una democracia, pero entenderá que como presidente del gobierno si me pregunta por un determinado país le cuento cuál es la experiencia que yo tengo, lo que hablo con los interlocutores que están allí”.

Completar la legislatura

En su conversación con el periodista chileno, Sánchez insiste en su intención de agotar su legislatura hasta 2020, y sorprende asegurando que así lo explicitó durante el debate de la moción de censura. En ese momento, el candidato a sustiuir a Mariano Rajoy anunciaba unas elecciones en cuanto consiguiera devolver la estabilidad política al país. “Por supuesto que mi aspiración es esa y lo dije además en la moción de censura”, afirma.

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