Política

Pedro Sánchez evita condenar el régimen de Maduro y sus efectos en Venezuela

"Se le nota en la cara que sólo lleva dos meses de presidente", bromea Sebastián Piñera

Pedro Sánchez y Sebastián Piñera pasan revista a las tropas en el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile. EFE

«Creemos que Venezuela dejó de ser una democracia. Tenía todas las oportunidades del mundo pero siguió el camino equivocado, no respeta la división de poderes ni los derechos fundamentales. Pero lo peor es la profunda crisis humanitaria que está viviendo producto de su descalabro económico». Con esta contundencia se ha referido el presidente de Chile, Sebastián Piñera, al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Una firmeza que no ha secundado Pedro Sánchez durante la rueda de prensa conjunta que ambos han celebrado en la madrugada de este martes en el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile.

La sombra de Venezuela sobrevuela la gira latinoamericana del presidente español desde antes de su salida de Madrid. Y ni allí ni en América cambia mínimamente el guion, que evita pronunciarse expresamente sobre el régimen político del país venezolano. No tuvo complejos en reconocer su situación el presidente chileno, que recordó que el PIB venezolano es ahora la mitad que hace una década a pesar de sus enormes reservas de petróleo, antes de advertir de las consecuencias de su quiebra económica: carencia de medicamentos que pone en riesgo de muerte a la población, que en un 80% vive en pobreza extrema a pesar de las riquezas naturales de su tierra.

Preguntado sobre qué hará Chile para contribuir a la recuperación de Venezuela una vez que Maduro cumpla su mandato y se inicie otro validado por unas elecciones sin reconocimiento internacional, Piñera ha hablado con una claridad que Sánchez rehúye. «Ayudar a que recupere la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos» y «convencer a Maduro de que acepte la ayuda humanitaria que le ofrecen países americanos para aliviar el sufrimiento y el dolor de la población venezolana», ha anunciado. «No reconocemos la legitimidad de esas elecciones pero mantenemos como país un compromiso por colaborar para que Venezuela supere esta crisis política, económica y social y se reencuentre con la democracia, la libertad y el progreso», ha explicado Piñera.

La tibieza ha presidido las palabras del presidente español sobre Venezuela, cuya crisis causa una profunda «preocupación» al Ejecutivo de Sánchez. «España pertenece a la Unión Europea y tiene fuertes raíces con Iberoamerica que quiere mantener pero sin injerencias», ha asegurado, antes de «sumarse» a las palabras del presidente chileno que destacaban la cuestión humanitaria. «Lo importante son los venezolanos. Venezuela debe abrir un diálogo consigo misma, entre venezolanos, para encontrar una solución», ha abogado Pedro Sánchez.

Cara de presidente novel

Sebastián Piñera ha bromeado sobre la falta de experiencia gubernamental de Pedro Sánchez. “Quiero desearle suerte porque se le ve en la cara que sólo lleva dos meses de presidente. Gobernar es una actividad motivante pero que deja huella”, ha explicado Piñera.

El presidente chileno ha recordado que su país fue la colonia más pobre de España antes de convertirse en una potencia económica en el continente y ha destacado los valores comunes y lazos entre la “madre patria” y el “hijo más lejano” en la colaboración que ha iniciado el país sudamericano con la Unión Europea, que incluye cuestiones punteras como la ciberseguridad.

Tras quince horas de vuelo y una parada técnica en Recife (Brasil), Sánchez se ha dirigido desde el aeropuerto directamente al Palacio de la Moneda, donde ha sido recibido por su homólogo chileno. Ambos han pasado revista a las tropas en el Patio de los Cañones antes de mantener un encuentro privado que luego se ha ampliado con las delegaciones española y chilena.

Según el Gobierno, España y Chile mantienen “excelentes relaciones bilaterales caracterizadas por un alto nivel de entendimiento mutuo”, con independencia de los cambios políticos en ambos países, “siendo intenso el intercambio de visitas bilaterales”. España y Chile renovaron en 2013 su Asociación Estratégica con el objetivo de establecer un diálogo fluido que les permita reforzar su relación bilateral privilegiada e identificar las posibilidades de acción conjunta, tanto en Iberoamérica como en el resto del mundo. Desde entonces, se han celebrado consultas bilaterales entre los dos países en tres ocasiones: en enero de 2014, en octubre de 2015 y la última en Santiago en junio de 2017.

Las relaciones económicas entre España y Chile pasan por “un excelente momento”, según el Ejecutivo, que se ha reforzado por “las intensas relaciones políticas”. El dinamismo del mercado chileno y las oportunidades que representa para las empresas españolas, cuya presencia es cada vez más activa  en diversos  sectores de la economía chilena, explica que  desde 2012 se hayan multiplicado las misiones comerciales a Chile.

El comercio exterior entre Chile y España ha mantenido una tendencia creciente en los últimos diez años como consecuencia en gran medida de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación UE-Chile. En la  última década  se han duplicado las exportaciones a Chile y triplicado las importaciones.

Chile es la quinta economía de Latinoamérica por tamaño y la tercera en términos de renta per cápita. Es el principal exportador mundial de cobre, del que depende su economía (16% del PIB; 53% de sus exportaciones). También es el tercer socio comercial en Iberoamérica de España y el tercer destino de su inversión exterior. El volumen de comercio alcanzó los 3.196 millones de euros en 2017.

La gira latinoamericana de Pedro Sánchez continuará este martes con una visita al antiguo edifico del Congreso de la República de Chile, donde se reunirá con su presidente y con el del Senado, así como con el jefe del área internacional del Partido Socialista de Chile. A continuación mantendrá un encuentro con representantes de la colonia española en la Embajada, desde donde partirá hacia el aeropuerto rumbo a Bolivia.

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