Recuperar el 6 y 7 de septiembre para evitar volver a cometer los mismos errores. Esta ha sido la propuesta del PSC para rememorar la jornada identificada por los partidos constitucionalistas catalanes como el punto sin retorno en el que el independentismo rompió la baraja para lanzarse a la desobediencia. Tanto el PSC, como C’s y el PP lo recordarán hoy como el pleno fatídico.

El líder del PSC, Miquel Iceta, lo ha recordado como «un día triste» en el que «se rompió el Parlament y se fragmentó el país». «Se perdió el principio de responsabilidad, la mayoría se comporto de forma irresponsable» ha añadido Iceta para denunciar que el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, «se niega a aceptar la realidad» al defender una inexistente mayoría social independentista y anunciar que no acatará una condena contra los líderes del 1-O.

El 6 y 7 de septiembre «fue el día en que para defender los derechos de los diputados catalanes tuvimos que ir a Madrid» ha recordado Iceta, que ha reclamado «una reflexión para evitar que se vuelvan a repetir esos errores que ha pagado la sociedad catalana en su conjunto y sus instituciones».

El día que cayó el velo de la izquierda

Los socialistas lo han hecho con un acto en el que el ex líder de CSQP, Joan Coscubiela, ha sido la estrella invitada para recordar el pleno en el que el independentismo se impuso para aprobar la Ley del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica en contra de las advertencias del Tribunal Constitucional, el Consejo de Garantías Estatutarias, los letrados del Parlament y toda la oposición.

«Ese día se nos cayó el velo de los ojos» ha reconocido la profesora de Derecho Constitucional Argelia Queralt, tras recordar como durante años «creí que el procés podía ser un proceso de profundización democrática y que sería viable y aconsejable un referéndum legal y acordado». El 6 y 7 «se produce una ruptura alegal, aconstitucional, poniendo como base ‘el pueblo’ para construir algo nuevo que no sabemos cual es».

El ex líder de CSQP y de CCOO en Cataluña, Joan Coscubiela, ha coincidido con esta visión y ha reconocido no ser demasiado optimista un año después. «Tenemos gente injustamente en prisión porque el delito de rebelión no se aguanta y la prisión preventiva se aplica abusivamente» ha argumentado, para advertir los dos principales obstáculos para una salida a la crisis política: el juicio y las elecciones municipales.

Coscubiela ha advertido además, en coincidencia con Queralt y la politóloga Astrid Barrio o la portavoz parlamentaria, que la fractura social en Cataluña no ha dejado de crecer desde entonces, pese a las negativas del independentismo a aceptarla.

La pasividad de la sociedad civil

La portavoz parlamentaria del PSC, Eva Granados, ha lamentado que en esos días el constitucionalismo no fuera capaz de hacer ver «la gravedad de los hechos a la sociedad civil, a esos sindicatos y organizaciones que entonces no defendieron las instituciones» como sí lo harían cuando empezó a actuar la Justicia.