La presidenta del Congreso, Ana Pastor, no puede desmentir algo que no ha dicho, esto es, que le haya ofrecido a Quim Torra una comparecencia en la Cámara Baja sin necesidad de que la misma se sustancie con una votación de su proyecto independentista, condición que sí se le puso en su momento a su antecesor en la presidencia de la Generalitat catalana, Carlos Puigdemont. Pero lo cierto es que tampoco ha terminado de cerrar esa puerta al afirmar que esa hipotética comparecencia se hará «conforme a reglamento».

Pastor ha salido al paso de las informaciones de algunos medios «sobre los que la presidenta del Congreso no se ha manifestado en ningún momento». Ha aclarado que se limitó a decir que el Parlamento «está abierto al diálogo y a las propuestas de los presidentes de las comunidades autónomas» y todo ello «dentro del marco de la ley y del reglamento del Congreso».

Eso significa que esta es la casa de todos los españoles y que aquí están abiertas las puertas»

Intrerrogada específicamente sobre si eso significa que Torra debería someter su plan secesionista a consideración, tal y como se hizo con el Plan Iberretxe, se limitado a insistir que «eso significa que esta es la casa de todos los españoles y que aquí están abiertas las puertas a que vengan los presidentes autonómicos, y siempre en el marco de la ley y del Reglamento del Congreso, argumento del que no se le ha sacado.

El Congreso de los Diputados «es el lugar donde se debaten las leyes, las normas y los proyectos políticos. Aquí se viene cuando se quieren cambiar las cosas», ha dicho en un intento por zanjar la polémica.

Asimismo, ha venido a desmentir que dicha propuesta no contara con el conocimiento de su jefe de filas, Pablo Casado, con el que habla «permanentemente». «Hablé antes, durante y después de mis declaraciones como hoy por la  mañana también», ha agregado Pastor en declaraciones a los periodistas antes de entrar a la reunión plenaria del Grupo Parlamentario Popular que ha convocado Pablo Casado.