La que fuera todopoderosa vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha comunicado al nuevo líder del PP, Pablo Casado, su decisión de abandonar la actividad política y emprender otra etapa». Ambos se han reunido esta mañana durante una hora en el cuartel general de los populares para mantener la cita pendiente de que la hablaba Santamaría la semana pasada.

Este paso es producto de una «profunda reflexión y desde el convencimiento de que es lo mejor tanto para la nueva dirección del PP» como para su familia y para ella misma. En un comunicado expresa su gratitud mas profunda y la experiencia «impagable que ha vivido estos 18 años» en el PP.

Recuerdo a Rajoy

«He tenido el honor de trabajar con el presidente Mariano Rajoy en una gran tarea política que culminó en un Gobierno que supo sacar a nuestro país de la mayor crisis económica de su historia reciente y cuyo pulso no tembló a la hora de defender la unidad de España y los derechos de todos los españoles», prosigue el texto.

Asimismo, califica de «orgullo» haber podido participar en esa tarea, «que siempre figurará entre los mejores servicios que el PP ha prestado a España». «Nada hubiera podido hacer durante estos años sin el apoyo y  la colaboración de tantos y tantos compañeros que me ayudaron a llevar a cabo las distintas responsabilidades que me fueron encomendadas y a quienes hoy quiero mostrar todo mi afecto y mi cariño».

Santamaría no revela cuál será su futuro, sujeta a dos años de incompatibilidades

Sin dejar de hacer un recordatorio a su triunfo en la primera ronda de las primarias populares a cuyos votantes «me une una deuda de gratitud infinita», le ha expresado a Casado «mis mejores deseos de éxito en esta nueva etapa de nuestro partido.  Cuenta para ello con la mejor organización política de España y los más leales militantes, entre los que siempre estaré».

Pone fin así Santamaría a una meteórica carrera política de la mano de Mariano Rajoy, que se truncó al resultar derrotada en el 18 congreso popular, celebrado a finales de julio, cuando aspiró a la presidencia del partido. Aunque ganó las primarias por 1.500 votos de diferencia con respecto a su adversario, los 500 que éste le sacó en la segunda vuelta sentenciaron su futuro. Santamaría se negó a integrarse a pesar de las reiteradas ofertas que le hizo Casado al respecto. Ahora no era más que una diputada rasa, sin ninguna presidencia o vicepresidencia de comisión parlamentaria, y orillada en un asiento de la segunda fila de los escaños populares.

El jueves pasado, tras dar plantón a la reunión plenaria del Grupo Popular se desataron todo tipo de especulaciones, que lejos de cercenar, ella respondió con que tenía una conversación pendiente con el líder del PP. Con su salida, acaba el «sorayismo», ese grupo creado en torno suyo con un gran ascendente tanto en las estructuras de poder como en muchas organizaciones territoriales del partido.

No la querían en el PP de Madrid de candidata

Además, su nombre dejará de sonar ya en las quinielas a las elecciones locales y autonómicas de mayo del año que viene y, de paso, quita presión a Casado ante los que le alertaban de que no era bueno cederle ninguna cuota de poder. Recordaban en este sentido la imposible convivencia, el enfrentamiento continuo, entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre.

De momento no aclara nada sobre su futuro. Está sujeta a dos años de incompatibilidades pero su antecesora en el cargo, la socialista Elena Salgado, fichó en tres meses por Endesa Chile, lo que le permitió justificar saltarse la norma.

Por su parte, Casado le ha agradecido mediante un tuit «sus casi dos décadas de trabajo y entrega al Partido Popular y a España. Y le deseo los mayores éxitos en esta nueva etapa que comienza».