El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el del Parlament, Roger Torrent, encabezarán hoy unos actos institucionales de la Diada de Cataluña destinados a poner en el centro la reivindicación de libertad para los políticos presos por la organización del 1-O. Con un título que deja poco lugar a las dudas: «Marcha por la libertad», Govern y presidencia del Parlament -la oposición constitucionalista ha dejado claro que no se les ha permitido participar en el diseño del acto institucional, como explicaba ayer David Pérez en El Independiente– han organizado una procesión con la Flama del Canigó como argumento que unirá Parlament y Palau de la Generalitat, con el preceptivo paso por el Born.

El independentismo se ha conjurado en las últimas semanas para convertir esta Diada en una nueva demostración de fuerza, con llamadas a la movilización y a la participación de la manifestación convocada por ANC y Òmnium de mañana. La conferencia que Torra el pasado martes, el primer manifiesto conjunto de todo el antiguo gobierno catalán, con presos y fugados firmando una única proclama en la que llaman a la participación, y las numerosas entrevistas concedidas por el propio president, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras centran buena parte de sus mensajes en «enviar un mensaje a Europa», un año después de iniciarse el proceso que llevó a la proclamación de independencia del 27 de octubre. Y la profusión de actos organizada por el Govern para esta tarde será el último impulso.

Tradicionalmente el presidente de la Generalitat se centraba en el mensaje televisado la víspera de la Diada para marcar el tono político de la fiesta catalana, mientras en el resto de actos. organizados desde el Parlament, se buscaba darles un tono institucional al que el primero en intentar dar mayor empaque fue Pasqual Maragall, con una celebración en el Parque de la Ciutadella que se mantuvo hasta Carles Puigdemont. La de hoy, sin embargo, será una celebración independentista sin concesiones al pluralismo, que empezará con la ofrenda en el Fossar de les Moreres a los «mártires» de 1714, un acto que incorporó Artur Mas a la simbología oficial de la Diada en 2014.

A partir de las ocho de la tarde, Torra y Torrent recibirán en el Parlament la Flama del Canigó -una tradición ligada a la celebración de San Juan, que le Govern ha trasladado este año a la Diada sin demasiada contextualización- que llevarán en procesión hasta el Palau de la Generalitat. Por el camino, parada obligatoria frente al nuevo Museo del Born, convertido en emblema de la resistencia de Barcelona a las tropas borbónicas en 1714, donde se izará la Senyera gigante que preside esta plaza.

Espectáculo televisivo

La marcha seguirá después hasta la Plaza Sant Jaume, donde el Govern ha preparado un espectáculo dedicado a la libertad de los líderes independentistas. La procesión se solapará con el mensaje televisado que Torra protagoniza este año por primera vez, y que TV3 emitirá, presumiblemente tras retransmitir la izada de la bandera catalana en el Born, mientras la comitiva oficial se dirige desde el Born hasta Sant Jaume.

En resumidas cuentas, un espectáculo organizado como retransmisión televisiva de dos horas en prime time para dar el último impulso a la manifestación del Onze de Setembre. Una concentración que este año aspira a llenar la Avenida Diagonal de Barcelona, y que hace una semana hizo saltar las alarmas por el bajo nivel de adhesiones registrado por la ANC. El independentismo ve con enorme preocupación la posibilidad de que la frustrada proclamación de la república y la desorientación política de gobierno y partidos lleven a la gente a dar la espalda a la marcha de este año. En los últimos días, sin embargo, las inscripciones se han multiplicado, aseguran desde la Asamblea, y ya se han completado varios tramos del trazado.