Política

La derrota de Santamaría enfría las relaciones entre Rajoy y Feijóo

El ex presidente del Gobierno le atribuye el triunfo de Casado frente a la que era su favorita, hoy dimisionaria

Rajoy y Feijóo en una imagen de archivo

Rajoy y Feijóo en una imagen de archivo EFE

Son los «daños colaterales» de una pugna fratricida que sólo ha dejado un triunfador: Pablo Casado. Las primarias populares, cuyo último capítulo ha sido el abandono de la vida política de Soraya Sáenz de Santamaría, «ha enfriado» las relaciones entre los dos gallegos más importantes del PP, el ex jefe del Ejecutivo Mariano Rajoy y el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo.

El motivo no es otro que el apoyo que Feijóo dio primero a María Dolores de Cospedal y, después, a Pablo Casado frente a la candidata favorita de Rajoy. Aunque el líder autonómico también se quejó del trato que le dio Rajoy en el proceso precongresual.

Galicia no dejó de moverse hasta el último momento para encumbrar a Casado

Porque si bien es cierto que Feijóo se cuidó muy mucho de expresar explícitamente su apoyo a Casado, dio instrucciones entre los suyos para que votaran a su favor en la segunda vuelta de las primarias populares. De hecho, el respaldo de esta potente federación «fue la que inclinó la balanza a favor del actual líder popular y le llevó al triunfo», señalan fuentes del  PP. Los movimientos de última hora de la delegación gallega durante el propio congreso extraordinario popular se impusieron a los que también hizo la andaluza, con Javier Arenas al frente.

Almuerzo en Galicia

Aunque desde la Xunta aseguran que «la relación es buena, están igual que siempre» y recuerdan que ambos  almorzaron el 23 de agosto en la localidad de Cedeira (La Coruña) en compañía del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, entre otros comensales, algo se ha quebrado entre ambos, aseguran fuentes del primer partido de la oposición, Si se mantuvo ese encuentro coruñés fue, entre otras cosas, porque lleva varios años celebrándose y ellos no son los convocantes.

Sin embargo, diez días antes, el lunes 13 de agosto, Rajoy evitó encontrarse con Feijóo en la localidad gallega de Porto do Son, a donde el ex inquilino de la Moncloa acudió a almorzar en compañía de unos amigos. A pesar de saber que el presidente de la Xunta iba a visitar esa misma localidad por la tarde, la abandonó antes de su llegada bajo el argumento de que tenía otros planes.

Feijóo tiene motivos para el reproche cuando no se le dio el tiempo que pidió

Tampoco se cruzaron en el acto con el que Casado arrancó el curso político siguiendo la estela de su antecesor, el tradicional mitin de fin de vacaciones de verano en Galicia. Rajoy optó por excusar su presencia, en este caso, para dejar todo el protagonismo a su sucesor, aunque en el PP confían en poder contar con su presencia «en uno o dos años».

En todo caso, Feijóo también tiene motivos para el reproche. Primero, por su manifiesta enemistad con Santamaría, -«lo que le hubiera impedido hacer campaña a su favor», dicen fuentes de su entorno- y, en segundo lugar, un formato de congreso extraordinario que, por su premura, le impedía optar a la sucesión. Tal y como informó El Independiente en su momento, el líder gallego pidió tiempo a Rajoy para que el cónclave que debía dilucidar el nuevo liderazgo del PP se celebrara más tarde. Eso le hubiera permitido ordenar la sucesión en el gobierno gallego además de en la dirección regional del partido.

Los gallegos partidarios de Santamaría usaron el nombre de Rajoy

En definitiva, «fue un calendario de congreso que no parecía pensado para Feijóo». Rajoy sorprendió a todos cuando eligió los días 20 y 21 de julio como fecha del cónclave. Todos los barones trabajaban con la hipótesis de septiembre u octubre, incluso algunos pensaban que podría retrasarse hasta el arranque de 2019. La decisión de acelerarlo todo nunca tuvo una paternidad clara más que el deseo de Rajoy por desaparecer de la escena política cuanto antes.

Desde Galicia señalan que Rajoy tampoco dio instrucciones concretas sobre apoyar a Santamaría, pero «sí se usó su nombre» por parte de los que hicieron campaña a su favor en este territorio. A pocos les cabía duda que las inclinaciones del ex presidente del Gobierno iban por su vicepresidenta, la persona que más poder ha acumulado en España desde Godoy, si nos atenemos a la terminología de José Manuel García Margallo.

Almuerzo de Santamaría con Baltar

Y para colmo de males, muy mal cayó entre el PP gallego el gesto de Santamaría de dejarse ver unos días después del congreso popular almorzando en la isla de La Toja en compañía del líder de los populares orensanos, José Luis Baltar, uno de sus principales valedores y adversario de Feijóo. Se especuló con que la ex vicepresidenta podía estar organizando una «guerra de guerrillas» tras su derrota, pero el abandono de la política cercena esa posibilidad, al menos, por el momento.

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