El congreso extraordinario que deberá elegir al sucesor de Mariano Rajoy tendrá lugar los días 20 y 21 de julio, según ha anunciado el todavía presidente de los populares en la Junta Directiva Nacional del PP. Rajoy ha explicado ante los suyos que la prontitud de la convocatoria responde en buena medida a la necesidad de evitar alargar “tensiones lógicas” en un proceso congresual, que “es cualquier cosa menos fácil”, a su deseo de limitar al máximo la interinidad.

Sin descartar en ningún caso que pueda hacer más de un aspirante a sucederle, aunque no ha habido nadie que a día de hoy haya dado un paso al frente, cree el ex presidente del Gobierno que se puede suscitar “una competencia sana”, pero se ha esforzado por insistir en que “al final de este proceso del partido tiene que estar más unido que hoy”.

Rajoy ha hecho un llamamiento al juego limpio entre los adversarios a la sucesión

En una breve intervención, y tras destacar la “lealtad” al partido de aquellos que pueden estar pensando en optar a la sucesión, dice estar convencido de que “sean cuales sean las decisiones personales que toméis, estarán dictadas por vuestra vocación de servicio y por el bien del PP”, para lo que ha pedido un debate “con altura y grandeza”. Asimismo ha exhortado a que en el debate entre candidatos “se señalen los méritos y no las carencias y defectos”, una especie de llamada al juego limpio.

“Vamos a hacer las cosas bien, en tiempo y plazo, pero los españoles no pueden estar esperando por nosotros”, ha proclamado para añadir que, en calidad de “primer partido de España”, el país no  puede “esperar a a que el PP se enrede o entre en un proceso de ensimismamiento. En septiembre tenemos que estar en pleno estado de revista” para acometer el nuevo curso político, sobre todo porque “España puede necesitarnos en cualquier momento”.

Bauzá es el único de los que acarician presentarse que ha tomado la palabra

De sus palabras no cabe colegir que Rajoy tenga  un favorito en una carrera que parece dirimirse entre Alberto Núñez Feijóo, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría con algún “actor secundario” como José Ramón Bauzá, ex presidente balear, que acaricia la idea de aspirar al puesto con un discurso liberal. De  hecho ha sido de los pocos en tomar la palabra para apostar por un “giro liberal” en el PP. Los otros guardan silencio sobre sus intenciones, lo que quiere decir que no se cierran ninguna puerta. Rajoy ha hecho un llamamiento muy claro a que “gane quien gane deberá contar con sus rivales porque necesita la energía de todos”, para abordar procesos como en el de las elecciones locales, apuntando quizá a las futuras candidaturas.

También ha hecho otra recomendación a quien le suceda, esto es, que no deje que nadie de fuera del PP dicte al partido lo que debe hacer “o quién debe ser nuestro líder”. Porque si de algo ha hecho gala siempre Rajoy ha sido de su independencia con respecto a presiones económicas o mediáticas, lo que ha hecho posible, dice, “que este sea un partido con personalidad”.

Ni sucesores ni delfines

El todavía líder del PP ha subrayado que no tiene “sucesores ni delfines” ni piensa señalar a nadie para su relevo, porque cometería una “enorme injusticia” si se decantara por alguien específico. “No podría hacer distingos entre unos y otros porque en todos he encontrado una lealtad inquebrantable más allá de lo que podía esperar”, ha añadido.

Cree que no le asiste ningún derecho para influir en el congreso, en contraposición con lo que hizo José María Aznar al elegirle, y que el PP “es un partido adulto para actuar sin tutelas y afrontar esto de forma transparente y democrática, sin miedos ni recelos”. En definitiva, ninguna de las personas que puede optar “necesita mi apoyo. Intervendré lo justo”.

Pedro Sánchez “carece del aval de los españoles y eso no se puede olvidar”

Rajoy no ha podido evitar sacar pecho de su ejecutoria y del hecho de que Pedro Sánchez “carece del aval de los españoles y eso no se puede olvidar”. A su juicio, la dignidad de un político “nace de la confianza que le confieren las elecciones” y el nuevo presidente del Gobierno “no cuernta con la confianza de las urnas y eso mina su credibilidad política”.

Según los estatutos del PP, los aspirantes deberán presentar su precandidatura ante la Comisión Organizadora “entre los siete y los quince días siguientes a la convocatoria”. Hasta ahora, los más repetidos entre los posibles candidatos son Alberto Núñez Feijóo, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.

Feijóo, coinciden la mayoría de los dirigentes populares, es el mejor situado. El que “más ilusión despierta”, en palabras de un ‘barón’ regional. Pero también Cospedal y Sáenz de Santamaría tienen sus partidarios, aunque muchos dirigentes territoriales han admitido su preocupación por el hecho de que la pugna entre ambas, no solo por el liderazgo sino también por cuotas de poder en una nueva dirección, cree fisuras en el partido.

En los últimos días han aumentado las voces que reclaman un candidato único que evite divisiones y permita que el partido salga de este proceso unido, reforzado y con la vista puesta en la importante cita electoral de 2019.

Será, en cualquier caso, un proceso nuevo para el PP, al menos a nivel nacional. Porque desde el congreso de febrero de 2017 los populares tienen un sistema democrático de dos vueltas para elegir a su líder. Ya lo utilizaron el año pasado para los congresos regionales y provinciales y será la primera vez que lo hagan para la elección de su presidente nacional.