El Ministerio del Interior ha concedido medallas pensionadas a tres de los cuatro comisarios principales que conformaban la cúpula de la Policía Nacional en la etapa de Juan Ignacio Zoido, dado que éste prescindió de la figura del Director Adjunto Operativo (DAO) -ahora rescatada por Grande-Marlaska– como número dos y optó por una estructura de mando más horizontal.

La orden general extraordinaria que la Dirección General de la Policía ha publicado este viernes incluye la resolución por la que Interior concede el ingreso en la orden del mérito policial a funcionarios de la Policía Nacional, de los cuerpos generales de la Administración del Estado y personal laboral que por su «actuación singular y extraordinaria han prestigiado» el Cuerpo. Este año, en concreto, se otorgan 156 cruces con distintivo rojo (pensionadas) y 2.866 con distintivo blanco, reconocimiento éste que no lleva aparejada recompensa económica.

Entre los comisarios principales a los que se les concede la cruz con distintivo rojo se encuentran José Antonio de la Rosa, Manuel Javier Peña Echeverría y Juan Carlos Ortiz Argüelles, jefes centrales -por este orden- de Seguridad Ciudadana y Coordinación, Recursos Humanos y Formación e Información, Investigación y Ciberdelincuencia. En la práctica, De la Rosa era el número dos del cuerpo tras el director general Germán López Iglesias y un mando de máxima confianza de Zoido, al que ya nombró director de Seguridad del Ayuntamiento de Sevilla en su etapa como regidor (2011-2015). Se jubilará en octubre al cumplir los 65 años.

La cruz al mérito policial con distintivo rojo, como la de Trapote, conlleva una pensión vitalicia equivalente al 10 % del sueldo base

Las cruces al mérito policial con distintivos rojo o blanco fueron instauradas mediante la Ley de Condecoraciones Policiales, en vigor desde abril de 1964. Este reconocimiento venía a sustituir la medalla al mérito policial en su categoría de bronce, instituida -junto a las de oro y plata- en virtud de un decreto de 18 de junio de 1943 con la que se buscaba premiar “los servicios extraordinarios practicados en favor del orden, así como los trabajos o estudios de sobresaliente interés científico o de técnica profesional”.

Para ser merecedor de la cruz al mérito policial con distintivo rojo, que conlleva una pensión vitalicia equivalente al 10 % del sueldo base, la norma establece que el funcionario a distinguir debe haber resultado herido en acto de servicio o con ocasión de él, sin menoscabo del honor, ni por imprudencia, impericia o accidente; haber participado en tres o más servicios en los que, mediando agresión de armas, concurran las circunstancias del apartado anterior aunque no resultara herido; realizar, en circunstancias de peligro para su persona, un hecho abnegado o que ponga de manifiesto un alto valor en el funcionario, u observar una conducta que, sin llenar plenamente las condiciones exigidas para la concesión de la medalla al mérito policial, merezca especial recompensa, en consideración a hechos distinguidos y extraordinarios en los que haya quedado patente un riesgo o peligro personal.

Entre los mandos policiales que han sido reconocidos figura también el comisario principal Sebastián Trapote, jefe superior en Cataluña durante el desafío independentista y jubilado desde el pasado mes de julio después de décadas de servicio. Trapote ha sido relevado por José Antonio Togores, que será presentado el próximo martes.

Interior también concede una medalla pensionada al jefe de Policía en Cataluña durante el desafío independentista, Sebastián Trapote

Trapote ha ocupado la Jefatura Superior en Cataluña durante los últimos tres años de su carrera, tras sustituir a Agustín Castro. Con anterioridad había estado al frente de la Policía en Girona y fue el responsable de la Unidad de Coordinación Territorial (UCOT) del Cuerpo Nacional de Policía.

Como número uno de la Policía en Cataluña, Sebastián Trapote ha desempeñado un papel destacado en la respuesta al desafío que el independentismo catalán planteó con la convocatoria del referéndum ilegal del pasado 1-O y ante la inacción de los Mossos d’Esquadra el día de la consulta. Ese órdago obligó al Estado a desplegar miles de policías nacionales y guardias civiles durante tres meses.

Premio a un asesor en la etapa del PP

El reconocimiento a los mandos en Cataluña alcanza también a José Jiménez Lacasta, número dos de Trapote por su condición de director regional de Operaciones. Este veterano comisario principal, que se jubilará el próximo 24 de febrero, también recibirá una medalla con distintivo rojo.

Entre los mandos a los que también se premia se encuentra el comisario principal Mariano Germán Simancas, también jubilado y que ejerció como asesor ejecutivo cuando -en el último gobierno del PP- al frente de la Dirección General de la Policía se encontraba Germán López Iglesias.