El Gobierno ha asegurado hoy, tras la detención de un francotirador que supuestamente planeaba atentar contra el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que la seguridad del presidente “en ningún caso se ha visto comprometida”.

Fuentes del Gobierno han tildado de “incidente” la detención de este hombre a mediados de septiembre y han incidido en que “este tipo de amenazas es una constante”, a la que, no obstante, no hay que acostumbrarse. Las mismas fuentes han agradecido las muestras de solidaridad recibidas y han subrayado que “es necesario seguir trabajando por la serenidad en el debate político”.

Los Mossos han detenido en Terrasa a un francotirador que planeaba atentar contra el presidente del Gobierno como venganza por su decisión de exhumar de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, según el diario Público.

Manuel Murillo Sánchez, un experto tirador de 63 años, contaba con un arsenal de 16 armas de fuego, incluyendo un subfusil de asalto y rifles de alta precisión, capaces de acertar un blanco a entre 1.000 y 1.500 metros de distancia. El detenido no tenía antecedentes, era vigilante de seguridad privada y frecuentaba ambientes ultraderechistas.

El francotirador decía estar dispuesto a “sacrificarse por España” y acabar con “ese rojo de mierda”, según escribió en un grupo reducido de Whatsapp. Precisamente la voz de alarma la dio una usuaria de ese chat cerrado al darse cuenta de la convicción y determinación del detenido para perpetuar el atentado, que estaba en busca de apoyo logístico.

Actualmente, Murillo se encuentra en prisión incondicional en el Centro Penitenciario Brians-2, cerca de Martorell.