Aunque oficialmente parezca poco menos que apartado del mundanal ruido de la política, lo cierto es que Mariano Rajoy cada vez se prodiga con mayor frecuencia entre sus antiguos compañeros de partido y, lo que es más significativo, que no le importa dejarse ver. Si este miércoles compartía mesa y mantel con su amigo y ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, dos días antes, el lunes, almorzaba con su sucesor en el liderazgo del PP, Pablo Casado. No pudieron alargar en demasía la sobremesa -todavía era de día cuando salieron de un restaurante próximo a la sede nacional popular- pero fue Rajoy «el que se ofreció a acompañarle hasta la puerta de Génova», explican fuentes de la dirección popular.

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