Cataluña ha centrado buena parte de los discursos durante la campaña electoral de las andaluzas. Y ahora el resultado de esos comicios y la entrada de Vox con 12 diputados en el Parlamento andaluz se va a convertir en uno de los mejores argumentos de la estrategia independentista. Se ha visto ya en las primeras horas posteriores a la jornada electoral. Mientras PSOE y Podemos redoblan la presión sobre ERC y PDeCat para que apoyen los presupuestos de Pedro Sánchez y den aire a su gobierno para posponer la convocatoria de elecciones generales, el independentismo responde por primera vez en meses de forma unánime: el PSOE es el responsable.

Vox es la mejor metáfora de la España irredenta que no deja otra salida a los catalanes que la independencia. “El nacionalismo español es pre político. Es sentimental y esencialista, rematadamente étnico. No es inclusivo y por tanto la agresividad sustituye al consenso democrático” escribe Agustí Colomines, el ideólogo de JxCat y la Crida. Una descripción que permite volver al discurso del unilateralismo que llevó a Carles Puigdemont ha convocar un referéndum ilegal y a proclamar la independencia hace un año, y que ahora ha abandonado disimuladamente el Govern que él debía teledirigir desde Bruselas.

Nueva etapa de tensión política

La estrategia de la confrontación ha sido el eje programático de Puigdemont desde que emprendió su huida y, pese a todo, ganó las elecciones en el bando independentista el 21D. Pero ese discurso se le había hecho mucho más difícil con un Gobierno en minoría del PSOE, apoyado por Podemos y que llegó a la Moncloa con los votos del PDeCat -todavía su partido- y sus socios de Esquerra. Por eso la identificación de Vox con los socialistas, sumada a la huelga de hambre emprendida por Jordi Sánchez y Jordi Turull, dos hombres de su máxima confianza, suena a una nueva etapa de tensión política a las puertas del juicio del 1-O.

El modo en que Puigdemont saludó ayer la hazaña de Vox desde Bruselas así lo indica. “PSOE, PP y Cs tienen luchas compartidas con Vox. Han ido de la mano contra las instituciones catalanas. Los han homologado. Su voracidad contra el soberanismo les ha provocado un empacho de nacionalismo español ¿De qué se sorprenden?”, afirmaba en twitter,

En este contexto, la frase más repetida en los análisis independentistas de los resultados andaluces fue “el PSOE ha homologado a Vox”. Lo dijo el portavoz de JxCat, Eduard Pujol, la vicepresidenta del PDeCat, Miriam Nogueras, y la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta. Los tres utilizaron la misma expresión para reclamar responsabilidades a los socialistas.

El dirigente de Esquerra Eduard López va más allá al asegurar que “no es mal día para recordar una verdad elemental: dar alas al españolismo más desatado es la mejor manera de alimentar el nacimiento de la extrema derecha” junto a la imagen de Miquel Iceta junto a Dolors Montserrat, Inés Arrimadas y Enric Millo en la manifestación del 8 de octubre en Barcelona contra la independencia.

No a los presupuestos

Si PSOE y Podemos creían que la victoria de la derecha en Andalucía serviría para ablandar a los independentistas en la negociación sobre los presupuestos, el no de los dos partidos con representación en el Congreso ha sido rotundo. “Nuestra postura sigue siendo el no” aseguraron tanto Nogueras como Vilalta ante los intentos de presión del líder de Podemos, Pablo Iglesias.

“La extrema derecha no ha irrumpido hoy, nosotros la sufrimos dese hace un año” advierten en este sentido desde PDeCat, asegurando que toda la construcción judicial de la causa independentista se ha basado en denuncias de Vox. Se refieren a la investigación del Juzgado 13 de Barcelona, instada por una denuncia de Vox contra el ex juez Santiago Vidal, cuyas investigaciones han nutrido los sumarios de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo contra los líderes del procés.