Hemos petado Barcelona, somos la voz de la sociedad civil y hoy ha gritado muy fuerte». Mariano Gomá, el presidente de Societat Civil Catalana, no ocultaba la euforia ante una manifestación que ha colapsado el centro de Barcelona con un millón de personas, según los organizadores, y 350.000 según la Guardia Urbana. Los constitucionalistas tenían clavado el eslogan «las calles serán siempre nuestras» que los independentistas corean desde el 1 de octubre, y hoy han conseguido desmentirlo con creces. «Nadie nos va a separar, no podrán dividir España ni podrán dividir Europa: que lo escuchen muy bien», ha asegurado Gomá, antes de pasarle la palabra al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

«Todos los pueblos viven momentos en los que la razón puede ser arrasada por la pasión», ha arrancado el escritor. «La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo», y la peor de ellas es el nacionalismo, ha concluido. «Religión laica, herencia lamentable del peor romanticismo, el nacionalismo ha llenado la historia de guerras, de sangre y de cadáveres. Desde hace tiempo el nacionalismo viene causando estragos en Cataluña» ha advertido el Nobel. «Por eso estamos aquí, para pararlo», ha asegurado el escritor, que ha lanzado un aviso: «La democracia española está aquí para quedarse».

«Se necesita mucho más que una conjura golpista de Puigdemont, Junqueras y Forcadell para destruir lo que han construido 500 años de historia. No lo vamos a permitir», ha subrayado Vargas Llosa, que ha acusado a los independentistas de querer convertir a Cataluña en «un país tercermundista».

Tras el Nobel, el ex presidente del Parlamento Europeo, el socialista Josep Borrell, ha iniciado su intervención blandiendo una bandera de la Unión Europea para afirmar: «Esta es nuestra estelada».

En catalán, Borrell ha denunciado la ruptura de la convivencia. «Está rota entre amigos, entre familiares», ha denunciado antes de pedir la dimisión de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, por haber abonado esa división. «Hay una presidenta del Parlament que se atreve a decir que quienes no votan al independentismo no son catalanes: han echado por tierra todos nuestros valores».

El dirigente socialista  también ha cargado contra TV3, cuyo equipo ha sido constantemente abucheado durante la marcha al grito de «TV3, manipulación». Borrell ha acusado a la cadena pública de ser una «vergüenza democrática» y ha reclamado un «control democrático» sobre la cadena para evitar que la voz de los independentistas deje de ser la única que se oye en los medios oficiales.

El ex presidente del Parlamento Europeo, eso sí, ha afeado los gritos de «¡Puigdemont, a prisión!». «No gritéis como la turba en el circo romano, a prisión van quienes dicen los jueces», ha aseverado, para reclamar con serenidad a los manifestantes del resto de España que compren cava catalán para demostrar que es falso el argumento independentista de que «no nos quieren».

Ninguna multitud, por mucho que grite, está por encima de la ley» ha advertido Borrell dirigiéndose a Carles Puigdemont

Borrell también se ha dirigido al presidente de la Generalitat, que el martes comparece ante el Parlament con la amenaza de una declaración unilateral de independencia. «No tire este país por el precipicio», ha pedido al presidente de la Generalitat, al que ha recordado que «ninguna multitud, por mucho que grite, está por encima de la ley».

Más duro ha sido el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, quien ha tachado al Gobierno catalán de «presuntos delincuentes». «Quiero homenajear a los jueces y fiscales que están soportando insultos constantes cuando actúan defendiendo la legalidad democrática», ha señalado Villarejo, que se ha referido especialmente a los miembros del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña TSJC «porque ha abierto una causa penal» contra el Govern y la Mesa del Parlament.

El ex fiscal ha advertido a Puigdemont y Junqueras de que «no nos hablen de leyes porque son unos descarados e ignorantes» y ha rendido homenaje a la fiscal del juicio por la consulta del 9-N que  le dijo a Artur Mas: «Señor Mas, este juicio también es democracia».

En inglés y en francés, Borrell ha mandado un mensaje contra los argumentos independentistas que aseguran que el derecho internacional reconoce el derecho de autodeterminación. «Cataluña no es Argelia, ni Kosovo ni Lituania», ha dicho Borrell en un discurso apasionado.

Manifestación multitudinaria

Una multitud ha recorrido desde las 12 de la mañana las calles del centro de Barcelona, en medio de un ambiente festivo y por momentos eufórico. «Viva España y visca Catalunya«, «yo soy catalán, catalán y español», «no estáis solos» y «bota bota bota, mayoría silenciosa» son parte de los gritos que se han coreado continuamente en una manifestación histórica para los catalanes contrarios a la independencia.

Uno de los momentos más emocionantes se ha producido al pasar la cabecera de la manifestación por la Jefatura de Policía, en Via Laietana, donde han parado para homenajear a los agentes y dedicarles cánticos de apoyo.

Durante la marcha,  Vargas Llosa ya ha advertido desde la cabecera de la manifestación que «hay muchos catalanes que no quieren el golpe de Estado del Govern«. Una cabecera compartida con los dirigentes de SCC, dirigentes del PP, C’s y el PSC y los lectores del manifiesto.

Los manifestantes también han recordado la ausencia de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ayer sí estuvo presente en la manifestación de la plaza Sant Jaume que llamaba al diálogo. «¿Dónde está la alcaldesa?», ha sido otro de los gritos que se ha escuchado durante la mañana, junto a «Això sí que és el poble català«.

Banderas de Cataluña, España y Europa por las calles de Barcelona. EFE

Decenas de miles de catalanes han llenado la plaza Urquinaona y sus calles adyacentes más de una hora antes de que comenzara oficialmente la manifestación en defensa de la unidad de España y la recuperación del seny convocada por Societat Civil Catalana. La marcha, que ha generado una expectación importante durante toda la semana, apunta a ser un momento histórico para la mayoría silenciosa de catalanes contrarios a la independencia y durante mucho tiempo ausentes de las grandes manifestaciones en Cataluña.

El recorrido de la manifestación partía desde la céntrica plaza Urquinaona, por toda la Via Laietana para finalizar cerca del parque de la Ciudadela. «La Cataluña silenciosa ha dicho basta», ha dicho antes de comenzar la marcha el vicepresidente del SCC José Domingo, que ha reclamado «seny y que Puigdemont de marcha atrás». Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha insistido en la misma idea: «Es un día histórico para Barcelona».

Los manifestantes se empeñaban en visibilizar que «las calles son de todos», en palabras de Rivera, que confronta uno de los lemas más recurrentes del independentismo en las últimas semanas: «Las calles serán siempre nuestras». Antes de comenzar la marcha, ya comenzaron a escucharse con frecuencia los gritos de «visca Cataluña», «viva España», «donde está TV3», «no estáis solos» y «Puigdemont a prisión».

De todos

Tanto PP como Ciudadanos se han sumado oficialmente a la manifestación. El PSC no enviará una representación oficial, aunque sí hay miembros de su partido entre los asistentes y ha animado a sus militantes a acudir.

Pese a no estar convocada por ningún partido político, la presencia de autoridades fue notable este domingo en Barcelona. Por parte de Ciudadanos han acudido el líder nacional Albert Rivera, la dirigente Inés Arrimadas, Juan Carlos Girauta y José Manuel Villegas, entre otros. La delegación del PP la encabeza la ministra Dolors Montserrat e incluye también a Pablo Casado, Andrea Levy, Xavier García Albiol o Cristina Cifuentes. Por parte del PSC, cuyos políticos acuden a título individual, están el propio Borrell y otros representantes como el secretario de organización, Salvador Illa, el secretario de la Mesa del Parlament David Pérez o el ex ministro Celestino Corbacho.