Política 'caso nicolay'

Villarejo se defiende de la grabación ilegal al CNI: es una acusación "rocambolesca"

El comisario hoy en prisión preventiva recurre su procesamiento por grabar y difundir una reunión de la Policía con los servicios de Inteligencia sobre el ‘pequeño Nicolás’ / El polémico policía dice que será absuelto y que sólo se busca la "pena de banquillo"

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Villarejo se defiende de la grabación ilegal al CNI: es una acusación "rocambolesca"
El comisario ya retirado José Manuel Villarejo, meses antes de su detención en una entrevista concedida a 'El Independiente'.

El comisario ya retirado José Manuel Villarejo, meses antes de su detención en una entrevista concedida a 'El Independiente'. G. M. PIANTADOSI

Resumen:

El comisario ya jubilado José Manuel Villarejo ha recurrido el auto por el que una juez de Madrid lo manda al banquillo de los acusados por ser la persona que grabó la conversación que policías y agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) mantuvieron el 20 de octubre de 2014 sobre el pequeño Nicolás con el argumento de que la acusación es «artificiosa» y «débil».

Se trata de la primera vez que es procesado por una grabación ilegal el antiguo agente encubierto, que está siendo investigado por el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional por realizar cientos de grabaciones de forma subrepticia de sus conversaciones con mandos policiales, políticos, empresarios… y que se encuentra en prisión preventiva desde hace más de 13 meses.

La defensa de Villarejo pide el sobreseimiento de las actuaciones en la pieza separada del caso del pequeño Nicolás en la que ha sido investigado al «no aparecer suficientemente justificada la perpetración del delito» de revelación de secretos del que se le acusa.

En su recurso de apelación, al que ha tenido acceso El Independiente, el controvertido policía reprocha la «falta de concreción» de los hechos delictivos que le atribuye la juez María Pilar Martínez Gamo y dice que el relato fáctico en el que se sustenta la acusación contra él es «artificioso, increíble e imposible» y se basa exclusivamente en los informes emitidos por los policías que han llevado a cabo la investigación. Estos agentes, dirigidos por el comisario principal ya jubilado Marcelino Martín-Blas, fueron los mismos que participaron en la reunión objeto de la grabación y cuyo contenido fue posteriormente difundido.

El comisario hoy en prisión recurre su procesamiento por grabar y difundir una reunión de la Policía con el CNI a finales de 2014

Villarejo censura que no se hayan investigado los teléfonos de los participantes en dicho encuentro y que se haya optado por la hipótesis «más rocambolesca», cuyo único límite es la «imaginación y la fantasía» de quien la construye.

En este sentido, el acusado sostiene que el hecho de que el CNI se haya negado a revelar la identidad de los agentes que asistieron a esa reunión «no permite excluir» la posibilidad de que fuera alguno de ellos quien grabó la cita. «Cualquiera sabe que los agentes de los servicios de Inteligencia suelen grabar las conversaciones que tienen por oportuno, incluso como método de trabajo: para informar a su jefe, para analizar detenidamente su contenido…», razona su defensa.

El policía ya jubilado considera «absolutamente imposible» que el sistema que se utilizara para grabar la reunión fuera el descrito en el auto por el que la juez transforma las diligencias previas en procedimiento abreviado: una llamada no atendida en el teléfono de Martín-Blas que a su vez activa un transmisor de sonido.

José Manuel Villarejo recuerda que un informe de la Unidad Central de Criminalística de la Policía Nacional excluyó «de forma absoluta» la tesis que la instructora defiende en la resolución que sitúa al policía a un paso del banquillo de los acusados, circunstancia que -en su opinión- ya justificaría de por sí el sobreseimiento solicitado.

«Frente a esta imposibilidad técnica, que refuta completamente por imposible la hipótesis del auto, existen otras hipótesis más lógicas que no se han investigado y que igualmente hacen que la instrucción sea manifiestamente vacua e insustancial para mantener la imputación de persona alguna y más para someterla a un juicio oral que manifiestamente llevará a una sentencia absolutoria y, eso sí, a una condena a la pena de banquillo, que quizá es lo que se pretende», añade.

El polémico policía asegura que será absuelto y que la acusación formulada contra él sólo busca la «pena de banquillo»

Otro de los motivos esgrimidos para pedir el archivo de las actuaciones y no ser juzgado es que no se haya investigado si Martín-Blas -con el que mantenía un abierto enfrentamiento- activó la grabadora de su teléfono móvil, si el archivo de audio generado se envió a través de alguna de las cuatro cuentas de correo electrónico «aparentemente falsas» que el comisario principal utilizaba en su celular, si ese archivo fue reproducido por un tercero en otro dispositivo electrónico y si se grabó con otro aparato el sonido posteriormente reproducido.

También considera que carecen de valor todas las diligencias de investigación que se han practicado sobre el pendrive y/o el cedé en el que se encuentra la grabación ilícita «al haberse roto la cadena de custodia y no poder garantizarse la integridad de la prueba originariamente obtenida».

«Apariencia de imparcialidad»

En su recurso de apelación, José Manuel Villarejo aprovecha también para considerar viciada toda la investigación, por cuanto los policías que investigaron los hechos fueron los mismos que participaron en la reunión grabada de manera ilícita. Ni esta circunstancia ni la instrucción superan «el canon de apariencia de imparcialidad», al fundamentarse la acusación en hechos «rocambolescos e imposibles».

Junto a Villarejo, la titular del Juzgado de Instrucción 2 de Madrid ha procesado también a su mujer, Gema Isabel Alcalá, y al periodista Carlos Mier, que trabajaba en el medio digital que dirigía Alcalá –Información Sensible– y quien habría sido el autor de la grabación. La magistrada, por contra, ha decretado el sobreseimiento provisional de las actuaciones para Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el ‘Pequeño Nicolás’.