El llamamiento a la convivencia, la reivindicación de la Carta Magna, el toque de atención sobre el rencor  que emerge en la sociedad española y la preocupación por situación de un colectivo clave: los jóvenes. Estos han sido los ejes sobre los que ha pivotado este lunes el discurso navideño de Felipe VI desde el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela.

Con el escenario catalán de fondo, tras una semana complicada después de los incidentes que se produjeron con motivo de las protestas ante el Consejo de Ministros celebrado en Barcelona el pasado viernes, Felipe VI ha resaltado el valor de «una convivencia que exige respeto a nuestra Constitución», que «no es una realidad inerte», ha subrayado, «sino una realidad viva que ampara, protege y tutela nuestros derechos y libertades».

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«Esta es la reflexión que quería haceros llegar esta noche», ha remarcado. «Que la convivencia -que siempre es frágil, no lo olvidemos- es el mayor patrimonio que tenemos los españoles». A juicio de Felipe VI, esta cohesión social es «el mejor legado» que debe transmitirse a los jóvenes. «Por ello, debemos evitar que se deteriore o se erosione; debemos defenderla, cuidarla y protegerla, y hacerlo con responsabilidad y convicción».

Ha pedido a los españoles que sean «conscientes de la nueva realidad que nos impone el siglo XXI»

Vestido con traje azul marino, camisa blanca y corbata azul marino con flores rojas, el Rey ha animado a «valorar con orgullo lo que somos, lo que hemos hecho y confiar en lo que podemos hacer entre todos, alejando el desencanto o el pesimismo». En esa propuesta hacia mirar adelante con optimismo, ha pedido a los españoles que sean «conscientes de la nueva realidad que nos impone el siglo XXI» y ha llamado a recuperar un concepto clave, el consenso, para asegurar «el gran proyecto de modernización de España».

Un rey preocupado «muy seriamente», que ha llamado a conservar el espíritu de la transición. «El pasado 6 de diciembre, con motivo del 40 aniversario de nuestra Constitución, recordé nuevamente los ideales que animaron y unieron a los españoles durante la transición política», explicó el Monarca, para quien esos valores son «el fundamento, la base de nuestra libertad y de nuestro progreso en estos últimos 40 años». Conceptos sostenidos en «la reconciliación y la concordia, el diálogo y el entendimiento, la integración y la solidaridad».

La voluntad de llegar a acuerdos

El espíritu de la transición definido por «el valor de trabajar juntos y unidos pensando en nuestro país y su futuro» ha sido descrito por el Rey por «la voluntad de  los españoles de entenderse y la de los líderes políticos, económicos y sociales de llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados por sus ideas y sentimientos».

Junto a una imagen de la primera lectura en público de la Princesa Leonor, el Rey ha valorado el papel de la generación de aquellos años y ha querido trasladarle esa idea clave a los jóvenes españoles. «A todos les unía un objetivo muy claro: la democracia y la libertad en España, definir unas reglas comunes que garantizaran nuestra convivencia. Y lo lograron», ha insistido.

«A los que no vivisteis aquel tiempo, y especialmente a las generaciones más jóvenes, tenemos el deber de haceros partícipes de ese periodo de nuestra historia, de ese camino que permite entender por qué y cómo España ha conseguido el cambio más radical de su historia; por qué y cómo ha avanzado y prosperado tanto nuestra sociedad desde entonces».

Una idea que enlaza con  la segunda clave del discurso: «Como sociedad tenemos una deuda pendiente con nuestros jóvenes. Somos responsables de su futuro y las circunstancias de hoy en día no son, ni mucho menos, las más fáciles», ha señalado.

A los jóvenes: «Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios»

En la sociedad contemporánea, marcada por la tecnología, Felipe VI ha querido ver «nuevas oportunidades» que viajan en sentido contrario a los vientos nacionalistas y reaccionarios. «Tenéis talento, creéis en la paz, estáis abiertos al mundo porque sois y os sentís europeos, sois solidarios, estáis comprometidos con las causas sociales […] Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios».

Se ha referido el rey a las disfunciones del mercado laboral, en el que los jóvenes preparados y formados no encuentran salidas adecuadas. «A veces os veis obligados a ocupar un puesto de trabajo que no es para el que os habéis preparado o que no responde a vuestras expectativas». Y ha enviado un mensaje a los políticos y agentes sociales: «Os tenemos que ayudar: a que podáis construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir, y, si así lo queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral».

«Nuestra responsabilidad, la de toda nuestra sociedad, es que vuestra capacidad, ilusión y esfuerzo venzan  a las dificultades […] porque tenemos la obligación de seguir construyendo día a día […] una España más cohesionada socialmente y más comprometida con la igualdad entre mujeres y hombres», ha sentenciado.

La superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división»

A juicio del Rey, la juventud es la clave para el futuro y el mantenimiento de la convivencia. En un año electoral clave, Felipe VI no ha querido dejar pasar una advertencia sobre el posible resurgimiento de las fuerzas reaccionarias del pasado, cuyos primeros síntomas ya se han dejado sentir en Andalucía: «Reforcemos los vínculos que nos unen y siempre nos deben unir a todos los españoles; que es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de lo peor de nuestra historia y no debemos permitir que renazcan; una convivencia en la que la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos  del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades», ha dicho.

«Con esa esperanza confianza en el futuro, sigamos adelante. Con coraje y sin descanso. Porque todos podemos hacer mucho por el bien común y superarnos cada día […] sumando todas nuestras fuerzas en el deseo de una España siempre mejor, porque los españoles lo merecemos» ha concluido.