El régimen de Nicolás Maduro ha encontrado un aliado en el País Vasco. La izquierda abertzale ha denunciado lo que considera es un «intento de golpe de Estado» por parte de la oposición y el proclamado presidente Juan Guaidó. Desde Sortu su secretario general, Arkaitz Rodríguez, ha asegurado a través de las redes sociales que el movimiento de la oposición para derrocar a maduro está «promovido por el imperialismo». Sortu añade que la historia muestra que este tipo de movimiento en Ámerica Latina sólo han traído «regímenes dictatoriales y títeres y el fin de las soberanía nacionales».

Las juventudes de la izquierda abertzale, agrupadas en el movimiento Ernai, han convocado movilizaciones para mañana en las tres capitales vascas y en Pamplona y en la localidad de Alsasua. Lo hacen bajo el lema «Venezuela adelante» y en apoyo a la «legitimidad democrática del Gobierno venezolano».

El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha mostrado su «firme oposición al intento de golpe de Estado» y a la «injerencia externa». Ha apelado a la necesidad de apostar por el «diálogo y el acuerdo» y el respeto a la «soberanía nacional de los pueblos».

 

El secretario de acción internacional de EH Bildu, Gorka Elebarrieta ha cuestionado que alguien piense que a través de «un golpe de Estado»  se puedan solucionar «las cosas en Venezuela». Ha reclamado en nombre de la coalición que la comunidad internacional facilite espacios de diálogo y acuerdo «entre diferentes» para reconducir la situación en el país. Ha denunciado la «injerencia externa» en la situación que atraviesa Venezuela y ha llamado a respetar las «instituciones y su soberanía nacional».

Precisamente hoy el diario El Correo informa de que tanto el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, como el responsable de relaciones internacionales de la formación, Asier Altuna, acudieron a la toma de posesión de Nicolás Maduro celebrada el pasado día 10 de enero. Lo hicieron además, invitados por el Gobierno venezolano. Un acto en el que el aún presidente venezolano asumió el segundo mandato sin el respaldo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional.