Política LA INSTRUCCIÓN DEL 'CASO SOULE'

Villar mantenía a sueldo en la Federación de Fútbol a dos nonagenarios, ahora imputados

La UCO y Anticorrupción sospechan que Julio Pérez-Tomé y Adolfo Gil de la Serna cobraron durante años de la RFEF sin prestar servicio / Los investigados rechazan la acusación y dicen que trabajaban como consultores e iban a la sede federativa

Ángel María Villar, en un acto durante su etapa como presidente de la Federación Española de Fútbol.

Ángel María Villar, en un acto durante su etapa como presidente de la Federación Española de Fútbol. EP

La Federación Española de Fútbol (RFEF) mantuvo a sueldo durante la etapa de Ángel María Villar a dos nonagenarios, a los que el juez ha citado ahora a declarar en calidad de imputados ante la sospechas de que cobraban sin prestar ningún servicio a cambio.

El magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que investiga a la antigua cúpula de la RFEF en el marco del caso Soule, trata de determinar si Julio Pérez-Tomé Torres y Adolfo Gil de la Serna Barbero desempeñaron realmente las tareas por las que fueron retribuidos o si por el contrario se les pagó sin causa alguna. Esta segunda hipótesis es la que mantiene el Grupo de Investigación Financiera de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y que los acusados niegan tajantemente.

Cuando prestó declaración en sede judicial el 28 de julio de 2017, el ex secretario general Jorge Pérez aseguró que la Federación tenía dado de alta a un aparejador de 91 años (hoy tiene 93) que seguía siendo retribuido por unos servicios profesionales inexistentes. El declarante, imputado en el caso, sugirió que dicha persona no estaba en condiciones de desempeñar sus cometidos por su avanzada edad pero no aclaró quién le contrató ni por qué se le remuneraba.

Con la documentación incautada en la sede de la RFEF y la información aportada por la Agencia Tributaria, los investigadores de la UCO han constatado que la Federación estuvo pagando a Pérez-Tomé Torres «de forma estable y mensual» como mínimo entre 2006 y 2016. En concreto, los agentes han acreditado el pago de retribuciones por un montante de 471.686,97 euros entre 2007 y 2016, tanto por rendimientos del trabajo (modelo 190) como en concepto de operaciones comerciales (modelo 347).

La UCO y Anticorrupción sospechan que Julio Pérez-Tomé y Adolfo Gil de la Serna cobraron sin prestar servicio a cambio

En un informe aportado a la causa, fechado el pasado 12 de diciembre y al que ha tenido acceso El Independiente, la UCO reconoce que no dispone de «elementos de corroboración que permitan afirmar la ausencia de contraprestación profesional» por parte de Julio Pérez-Tomé, si bien apunta que tampoco ha encontrado indicios de que el flujo de retribuciones se fundamente en «una continuada obligación de pago por el desarrollo de cometidos profesionales de construcción o arquitectura técnica».

Los investigadores policiales otorgan «veracidad» a las declaraciones de Jorge Pérez y «creen probable la hipótesis» de que, atendiendo a su avanzada edad, el ahora investigado no realizara las tareas específicas que justifiquen «la regularidad de las remuneraciones». Esa conclusión ha llevado a la Fiscalía Anticorrupción a solicitar al instructor que tome declaración en calidad de imputado a Julio Pérez-Tomé, petición a la que el juez Pedraz ha accedido en una providencia dictada el pasado 8 de enero. La comparecencia no ha tenido lugar aún.

A preguntas de este diario, un hijo de Pérez-Tomé ha asegurado que su padre trabajó como consultor para la Federación como aparejador tras jubilarse como funcionario del Ministerio de Hacienda y precisó que, entre otros trabajos, intervino como director de obra en la ciudad deportiva de Las Rozas y realizaba tareas como decorador.

La fuente asegura que su padre iba a la sede «todos los días» y que será «muy difícil probar que el trabajo no existe», al tiempo que censuró las formas con que en septiembre de 2016 le comunicaron a aquél que prescindían de sus servicios tras años de dedicación.

Anticorrupción también sospecha de la relación entre la RFEF y Adolfo Gil de la Serna Barbero, que recibió pagos entre enero de 1999 y abril de 2018 tras firmar contratos de prestación de servicios. En concreto, la Agencia Tributario ha certificado retribuciones dinerarias por importe de 147.690,25 euros entre 2009 y 2015.

Villar, hablando con la hija de uno de los investigados en una conversación ‘pinchada’ por la Guardia Civil: «Calladitos todos»

Gil de la Serna nunca estuvo dado de alta como empleado de la Federación, sino que emitía facturas por su labor como «asistente y asesor de la Secretaría General para todo lo relacionado con la prospección, contratación, negociación y puesta en marcha de los servicios de alojamiento, manutención, transporte que se derivarán de la organización y desarrollo de las actividades deportivas, nacionales e internacionales, que cada temporada organice la RFEF». Así se detalla en los contratos firmados con Jorge Pérez, antiguo secretario general federativo.

En el sumario del caso Soule consta el contenido de una llamada que le hizo una hija de Gil de la Serna (de nombre Paula) a Ángel María Villar a las 10.33 horas del 19 de mayo de 2017 -días antes de que el mandamás fuera reelegido por octava vez- y que fue interceptada por la Guardia Civil.

Paula Gil de la Serna.-¿Mi padre seguirá siendo tu asesor, aunque sea un cargo honorífico?
Ángel María Villar.-Por favor, yo de tu padre no me voy a olvidar hasta, hasta que me muera.

P. G. S.-Esto me lo harías como un favor personal. Si tienes que volver a nombrar a tu equipo como presidente, ¿le podías nombrar a él?
Á. M. V.-En la junta directiva no, no puedo porque tiene que estar en activo.

P. G. S.-Ah, ¿no puedes? ¿No se puede? ¿Y públicamente tampoco?
Á. M. V.-Creo que lo mejor para la familia es que no diga nada, porque en este país hay mucho hijo de puta y eso.

P. G. S.-Bueno, eso también. Pero…
Á. M. V.-Que no diga nada.

P. G. S.-Que no digas nada…
Á. M. V.-Nada de nada de nada. ¿De acuerdo?

P. G. S.-De acuerdo. Sí, sí, sí. Te he entendido perfectamente, si hay mucho hijo puta y desde luego se creen que se está llevando lo que no debe.
Á. M. V.-Correcto. Por lo tanto, calladitos todos.

P. G. S.-Tos calladitos. Efectivamente, si ahí tienes toda la razón del mundo. No, yo era porque él se sintiera como cuando te dije lo de hacerle…
Á. M. V.-Darle la gasolina, porque yo la gasolina que le voy a dar, que me venga a visitar porque quiera hablar con él y consultarle alguna cosa y eso para un hombre de la edad de tu padre es gasolina.

P. G. S.-Es gasolina, sí. Es como cuando yo te dije que le hiciéramos un homenaje…

A sus 90 años de edad, Adolfo Gil de la Serna ha explicado a este diario que justificaba su trabajo como consultor y que acudía los «martes y jueves» a la sede federativa, refutando la tesis que mantienen los investigadores policiales y que ha desencadenado su citación como imputado.

Presidente de la antigua Federación Castellana (hoy Madrileña) entre 1967 y 1987 y tesorero y vicepresidente de la Federación Española en la etapa de Pablo Porta, Adolfo Gil de la Serna ha indicado que la RFEF quiso echarle «un cable» tras pasar por una difícil situación económica. «No me regalaban nada, yo lo trabajaba», defiende.

Imputado el hijo del mandamás del fútbol melillense

El magistrado Santiago Pedraz también ha llamado al procedimiento como investigado a Diego Martínez Peinado, hijo del presidente de la Federación Melillense de Fútbol (Diego Martínez Gómez), La Fiscalía Anticorrupción cree que el acusado «habría resultado beneficiado» con pagos de la Mutualidad de Previsión Social de Futbolistas Españoles a Prima Fija (Mupresfe) por un importe superior a los 100.000 euros entre los años 2012 y 2016 «con base en una aparente prestación de servicios» y de más de 80.000 euros de la citada federación territorial.

El instructor ha requerido tanto a Mupresfe como a la Federación Melillense de Fútbol «información, contratos y cualquier documentación soporte de los pagos» realizados a Martínez Peinado, al tiempo que trata de conocer la identidad de la persona que acordó su contratación por parte de la entidad que preside su padre.

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