“Su huida ha acabado, convoque elecciones cuanto antes” ha exhortado Pablo Casado a Pedro Sánchez en este debate de unos más que probables nonatos Presupuestos Generales del Estado. En un vivo y, en muchas ocasiones, durísimo enfrentamiento con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el líder del PP ha proclamado que este Gobierno “da las últimas bocanadas, agoniza entre estertores”, todo ello con el telón de fondo de unas hipotéticas elecciones generales para el próximo mes de abril.

 

 

Dice Casado que los socialistas “no dan la talla” y España “merece un gobierno mejor que el que representan”, por lo que ha insistido en exigir a un silente Sánchez que “no alargue la agonía, convoque elecciones. España le queda demasiado grande”.

Pistoletazo electoral

Esta sesión parlamentaria se ha convertido en una especie de pistoletazo electoral aunque Génova siga insistiendo de que no va a haber comicios a corto plazo. Casi de lo que menos se ha hablado ha sido de las cuentas del Estado y Pablo Casado ha seguido esa estela porque el grueso de su intervención  lo ha constituido una andanada contra las negociaciones de Pedro Sánchez con un independentismo que necesitaba para aprobar las cuentas.

El líder del PP ha destacado el “papelón” de un Ejecutivo que considera “herido de muerte” como un pescado “que empieza a oler” No se cree Casado el argumento de que Moncloa ha roto el diálogo con el independetismo por exigir la autodeterminación sino que esa fue una de las condiciones, que “pactaron debajo de la mesa”, para que le apoyaran la moción de censura que descabalgó a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno.Y sobre un adelanto electoral, ha dicho que “si van a convocar elecciones, bienvenidas sean”.

“Qué escándalo que los independentistas sean independentistas, ha dicho en otro momento de su intervención para pasar a denunciar una política presupuestaria “vinculada con el procés”, vinculada con “el mayor golpe a la democracia desde el 23-F”.

Reivindicación de Rajoy

Por contra, Casado ha elogiado la tarea de Rajoy, que, a su juicio, es la que ha permitido que los cabecillas del procés estén a disposición de la justicia”, que encabezó el Gobierno que aplicó el 155 e hizo posible que las Fuerzas de Seguridad del Estado “cumplieran con su obligación, pusieran orden, mientras partidos esta cámara le insultaban”.  Además, ha acusado a Sánchez de haber ocultado el documento 21 medidas que en una “fantasmagórica cumbre de Pedralbes como dos jefes de Estado”, le entegró el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

En definitiva, la línea política de Pedro Sánchez “coincide con el procés”, y ha recordado que en la única reunión en Moncloa entre ambos, el pasado agosto, “ofrecimos acuerdos para frenar escalada independentista con la aplicación del artículo 155, pero la respuesta se conoció: presupuestos con Podemos y negociaciones con líderes independentistas”.

En su réplica, una combativa ministra de Hacienda, le ha acusado de usar un “lenguaje guerracivilista que lo iguala a la ultraderecha” para pasar a afearle la retahíla de insultos que le dedicó a Sánchez tras conocer la aceptación, por parte del Gobierno, de la figura del relator en su diálogo con el secesionismo. Montero, -para quien Casado es “una mala copia de Aznar”-, ha rebatido las acusaciones de que el Ejecutivo haya cedido ante la Generalitat. “¿Concesiones del Gobierno?, ni una”, le ha espetado al líder del PP.

El milagro económico del PP está en cárcel”, afirma la ministra en alusión a Rato

A continuación, ha recordado la titular de Hacienda que el partido que gobernaba cuando Carles Puigdemont huyó de España o cuando se celebraron las consultas ilegales del 9-N y del 1-O era el PP y que, en lugar de arremeter contra el Ejecutivo “elegimos la lealtad institucional” al tiempo que ha reiterado la disponibilidad de Moncloa a “intentar con diálogo superar el desafío independentista”.

Pero el momento más duro ha sido cuando Montero no ha tenido empacho en afirmar que “el milagro económico del PP está en la cárcel”, en alusión al ex vicepresidente Rodrigo Rato tras acusarla Casado de haber sido consejera del Ejecutivo andaluz durante el escándalo de los Eres o de tener en su haber los índices más altos de desempleo de una comunidad autónoma.

Casado le ha replicado su preferencia a estar en la oposición a ser presidente del Gobierno “en el sistema de pretenden imponernos los independentistas. El problema es que (Sánchez) prefiere seguir en la poltrona del gobierno incluso a cambio de romper España”.