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La ‘trampa del Fairy’ el 1-O para que los policías “resbalaran” y les “patearan la cabeza”

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La ‘trampa del Fairy’ el 1-O para que los policías “resbalaran” y les “patearan la cabeza”
La Guardia Civil, a las puertas de un centro de votación de Sant Julià de Ramis (Girona) el 1-O.

La Guardia Civil, a las puertas de un centro de votación de Sant Julià de Ramis (Girona) el 1-O. EFE/Robin Townsend

Resumen:

Hubo quien le encontró otra utilidad el 1-O al Fairy, el conocido lavavajillas concentrado que se promociona como el ‘milagro antigrasa’ desde hace décadas. El ex delegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo ha denunciado este martes que aquel día se llegó a utilizar el conocido detergente en los centros de votación para que los agentes resbalasen cuando intentaran acceder para requisar las urnas y el material electoral y después les “patearan la cabeza”.

Millo ha descrito este episodio como uno de los múltiples actos violentos que sufrieron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que intervinieron en Cataluña el primero de octubre de 2017 para intentar impedir la celebración del referéndum de autodeterminación en cumplimiento del mandato judicial, después de que el Tribunal Constitucional hubiera suspendido la consulta.

En su declaración ante el tribunal que juzga a los 12 líderes independentistas, el testigo ha explicado que después del 1-O se desplazó a los barcos y hoteles en los que se alojaban los policías nacionales y guardias civiles que habían participado en el operativo policial para conocer las “impresiones” de los propios funcionarios del Estado sobre cómo habían vivido aquella jornada. “Los testimonios eran estremecedores”, ha enfatizado.

Enric Millo ha indicado que departió con agentes que sufrieron fracturas y contusiones y pudo comprobar cómo un chaleco antibalas estaba rajado “de extremo a extremo”. “Y eso con una uña no se puede hacer”, ha ironizado el antiguo máximo responsable del Gobierno de Rajoy en Cataluña, que también ha asegurado que hubo quien empleó artes marciales para “golpear en la nuca” a los efectivos policiales. “Es lo que me trasladaron”, ha remarcado.

El parte de heridos que la Generalitat se negó a dar

El testigo ha criticado que la Consejería de Salud de la Generalitat nunca le llegara a facilitar información precisa sobre el número total de personas que habían resultado lesionadas el día de la consulta ilegal, a pesar de requerírsela de forma expresa. Ello le llevó a recriminárselo en persona a Toni Comín, ex titular del departamento, cuando cierto día coincidió con él en el aeropuerto de Barcelona.

El testigo ha relatado que la primera fotografía que le llegó el 1-O fui la de un chico “sangrando por la cabeza” que difundió en un tuit el humorista catalán Toni Albà con “un mensaje amenazante” hacia su persona. “Y esa imagen era de una carga de los Mossos d’Esquadra en Tarragona en 2012”, ha censurado.

Millo también ha contado la conversación que tuvo con su hija pequeña tras difundirse la imagen de una joven -Marta Tordesillas- que presentaba un brazo vendado y que denunciaba que supuestamente la policía le había roto “uno a uno” todos los dedos cuando trataba de desalojar un colegio electoral. “Después vimos que el brazo vendado era el izquierdo y que la mano de la que le habría tirado la Policía era la otra”, ha recordado tras aplaudir que la chica hubiera terminado reconociendo que todo era “mentira”.

‘Muerte Millo’

Asimismo, Enric Millo fue interpelado por las defensas sobre cuántos episodios de violencia vio personalmente en Cataluña a lo que respondió que “solo los que me afectan a mí, amenazas a mi familia, a mi esposa y a mis hijos. El resto no estaba presente”. El testigo explicó, no obstante, que distintos mandos policiales le iban dando cuenta verbalmente de lo que sucedía esos días en dicha autonomía.

También narró el ex delegado del Gobierno la pintada que los violentos hicieron pidiendo su muerte. “Pintar en una pared ‘Millo muerte’ muy pacífico no es”, dijo con sorna. “Esa pintada apareció en Girona, donde he vivido 27 años. Y allí la actividad de los CDR es muy notoria. No sé quién la hizo, pero sí sé quién fue a limpiarla: fue mi hija”, remachó.