El acto protagonizado por el president Quim Torra en el Hospital Clínico la semana pasada ha provocado un profundo malestar en sectores del colectivo médico, que ven con inquietud cómo se utiliza este hospital de referencia dentro de la campaña independentista contra el juicio al procés. Tanto es así, que el colectivo Grupo Neutralidad, nacido originalmente para luchar contra la politización del Colegio de Médicos, ha emitido un comunicado exigiendo la neutralidad de las instituciones sanitarias.

Sin embargo, ningún médico del Clínic ha aceptado encabezar la presentación pública del comunicado. «Nadie se atreve» se lamentan sus impulsores, porque la dirección del hospital y su patronato están monopolizadas por médicos y gestores pro independentistas, en algunos casos ex cargos políticos de CDC, y los sanitarios que no comulgan con el independentismo temen represalias laborales si se significan. «Nadie quiere problemas».

La plataforma Colectivo Clínic por la Democracia lleva año y medio organizando acciones en el vestíbulo y el Paraninfo de la Facultad de Medicina en apoyo del proceso independentista y, más recientemente, de los procesados por el 1-O. Formado por 800 sanitarios, investigadores y académicos -de los 4.000 profesionales que trabajan en el Hospital Clínico- fue el anfitrión del «homenaje» a Torra en el Paranifo la semana pasada. Un homenaje que para el president fue ejemplo de la «salud de hierro» de la democracia en Cataluña. No se hizo referencia, sin embargo, a los recortes o el malestar entre los profesionales y usuarios de la sanidad catalana por sus efectos.

En su comunicado, el Grupo Neutralidad lamenta que «desde hace meses, el espacio público en Cataluña se ha ido llenando de simbología a favor de determinadas posiciones políticas» en referencia a lazos amarillos y pancartas con el rostro de los presos. Y lamenta esta proliferación en las instituciones en las que se ofrece asistencia sanitaria a toda la población, «desde organismos de gestión (como el Institut Català de la Salut) pasando por hospitales y centros de asistencia primaria y especializada».

Advierten que «lo procedente, a nuestro entender, es omitir simbología con la que sólo se identifican una parte de los usuarios y que, además, no está regulado por ley que pueda exhibirse».

Para rebatir los argumentos de quienes se amparan en la libertad de expresión de los facultativos y personal sanitario para defender la presencia de lazos y símbolos independentistas y centros médicos, recuerdan que el Código Deontológico exige a los médicos «cuidar su actitud, lenguaje, formas, imagen y, en general, su conducta para favorecer la plena confianza del paciente». Y advierte que «el médico respetará las convicciones de sus pacientes y se abstendrá de imponerles las propias».

«Pensemos hasta qué punto estamos favoreciendo, con nuestras actitudes y con la exhibición de determinados símbolos, que los espacios de cuidado y, especialmente, si son de todos, sean ámbitos de concordia y no de discordia» concluyen los médicos no independentistas.