Manolo Monereo (Jaén, 1950) se despide del Congreso de los Diputados. Un histórico en la izquierda andaluza, da por cerrada su etapa como parlamentario en Unidos Podemos. Un puesto que, dice, ni imaginó ni deseó. Han transcurrido tres años desde que el mismísimo Pablo Iglesias se presentó en su casa de Córdoba para pedirle que diera un paso al frente en las listas del 26-J y saltara por primera vez a la política nacional.

Tres años después de aquel sí, el dirigente se confiesa uno de los dirigentes de Podemos “más críticos” con la estrategia del partido en esta última etapa. “Iván Redondo jugaba en álgebra avanzada y nosotros en aritmética base”. Considera que han pecado de “ingenuidad” en su pacto con Pedro Sánchez y que el PSOE ha “utilizado” y “ninguneado” a Podemos con el objetivo de “neutralizarlo” el 28-A. “Para mí han sido los peores ocho meses”, reconoce.

Una de las imágenes de la legislatura es la de los diputados de su grupo gritando “Sí se puede” después de que Sánchez ganara la moción de censura. Monereo fue el único que no lo celebró. “Me sentí muy solo en aquel momento”. El andaluz relata también la época fría en la que él mismo ha pasado de ser uno de los primeros espadas de Iglesias a ser apartado de su núcleo duro. Quita hierro a este asunto: “A nadie le gusta que le digan las verdades a la cara”.

No volverá el Pablo Iglesias que conocimos; vendrá como refundador de Podemos”

Una de las últimas sorpresas llegó la semana pasada, cuando Irene Montero, entrevistada en la Cadena SER, preguntada por las críticas del dirigente andaluz, enmarcó sus posturas “esa sensación que tienen las personas mayores, más veteranas, de que los jóvenes no tienen proyecto”. El veterano de izquierdas ironiza sobre esto a lo largo de la entrevista. “Soy viejo, como dice mi querida compañera Irene Montero”.

Monereo dibuja un grupo parlamentario dividido en “dos hipótesis”. La primera es que Podemos “se va al garete”. “Pero yo soy de los optimistas”, advierte, convencido de que existe un suelo electoral que emergerá en las urnas después de los momentos bajos del partido. Participará en las campañas electorales de abril y mayo y adelanta que estará en el acto del 23 de marzo donde volverá Pablo Igelsias. Y volverá, dice, con un papel nuevo en la historia de Podemos. “No volverá como el Pablo que conocemos, sino como refundador”.

Pregunta– ¿Por qué no renueva en las listas?

Respuesta– Como bien dice mi amiga Irene Montero, soy un viejo. Cumpliré en junio 69 años y puedo decir que lo físico y lo mental ya no me da para tener un trabajo tan duro y difícil como este. Son muchas semanas, muchos meses, compatibilizando Madrid-Córdoba. He llegado al límite. También porque echo mucho de menos mi vida anterior. Yo era jubilado, echo de menos disponer de mi tiempo, los libros, poder escribir sin la urgencia del cada día. Y además por si fuera poco soy abuelo de cuatro nietos, voy para cinco y mi vida puede decirse que tiene un sentido fuera de la política.

P.- Mencionaba las palabras de Irene Montero, que achacó sus planteamientos a que era “una persona mayor”, ¿lo comparte?

R.- Cómo no va a llevar razón al decir que soy una persona mayor y vieja. En cuanto a las cosas que defendía en esa entrevista, que yo no la vi en directo, me la han pasado luego, estoy bastante de acuerdo. Pero es más: estoy bastante de acuerdo con ella en los últimos 40 años. Es decir, lo que ella defendía, una perspectiva ecosocialista y feminista, es lo que venimos defendiendo algunos desde antes de que empezara la Transición política. Pero ya seguramente me falta perspectiva y me falta capacidad para conocer a las nuevas generaciones políticas. Y lleva razón.

P.- A modo de balance, ¿qué ha sido lo mejor de estos años?

R.- Mi conexión con los temas militares; he aprendido mucho, me faltaba eso en mi currículum y he aprendido mucho. Lo que menos, quizá el bajo nivel político del Parlamento. Se ha confundido la democracia deliberativa como una democracia del insulto y de la calumnia y me voy con la idea de que el Parlamento deberá ser algo más que calumnia y mentira, y debería de tener un cierto nivel y estilo intelectual que permitiera criticar con dureza lo criticable pero eso exige un nivel intelectual y una elegancia que se ha ido perdiendo. Fui parlamentario del 89 al 90 en Andalucía, nunca estatal porque nunca me interesó ese camino, y echo mucho de menos que se discuta de ideas, de ideología, de proyecto en un Parlamento donde el insulto y la desidia se convierte en lo fundamental.

P.- ¿Unidos Podemos ha contribuido a esta crispación?

R.- Yo salvo a Unidos Podemos, y lo digo por sinceridad y no por espíritu de grupo. Hemos intentado hacerlo bien, lo que pasa es que era muy difícil. Es difícil tocar la corrupción sin ser duro. Lo hemos intentado en el momento más difícil, en el de oposición a Rajoy. Hemos hecho un trabajo que recuerdo con cariño y afecto. La dificultad más gorda que hemos tenido es la gestión de estos últimos ocho meses, los meses con Pedro Sánchez, que creo que no hemos estado al nivel suficiente.

No hemos estado al nivel suficiente ni hemos sido capaces de identificar a Pedro Sánchez”

No es que no tengamos nivel, sino que no hemos sido capaces de tener la habilidad, la inteligencia, para entender qué cosa significaba Pedro Sánchez en la política española. Hemos sido muy ingenuos con el PSOE y con Pedro Sánchez y eso ha pesado mucho en este final de legislatura. A mí me ha pesado mucho. No hemos sido capaces colectivamente de identificar bien a Pedro Sánchez, quién era su equipo y cuál era su estrategia. Y hemos intentado ser buenos en un mundo que no lo es.

P.A su juicio, ¿quién es Pedro Sánchez?

R.- No es un resistente, es un sobreviviente. Quien resiste es quien tiene un proyecto. Esta gente no tiene proyecto alguno. El proyecto de Sánchez es él mismo. Un sobreviviente es aquel que se adapta a cualquier razón para seguir viviendo del poder. Y nosotros no hemos sido capaces de identificar esta característica de Sánchez que yo, y otros, vimos desde el primer día. Seguramente es que, como soy muy viejo, como dice con cariño mi amiga Irene, sabe mas el viejo por viejo que por diablo. Y lo de de Pedro Sánchez lo he visto muchas veces en mi vida. Sánchez no es un resistente. Resistentes somos nosotros porque tenemos proyecto que se enfrenta la poder. Él es un sobreviviente que negocia con el poder.

Nadie puede negarle a Unidos Podemos la enorme honestidad que hemos tenido con este Gobierno. Pero ser honesto con este Gobierno era muy peligroso porque no tiene un proyecto de país alternativo al existente. Su proyecto es mantenerse en el poder y sobrevivir. Sánchez quiere recuperar todo del daño personal que le han hecho.

P.- ¿Se ha sentido solo en esta creencia?

R.- Hay un momento de mi etapa parlamentaria… cuando estaban los nuestros gritando ‘¡Sí se puede! cuando echamos a Rajoy después de la moción de censura. Me sentí en ese momento muy solo. Me di cuenta de que echar a Rahoy había sido fácil pero asociarse a Pedro Sánchez iba a ser mucho más duro porque Sánchez tiene un proyecto que va contra Unidos Podemos. A Podemos le ha sobrado ingenuidad y buena fe. La dirección de Unidos Podemos, llena de buena fe, de bondad, queriendo aprovechar una coyuntura para servir al país, no ha comprendido que Pedro Sánchez no tiene nada que ver con esto.

P.- ¿Y con qué tiene que ver?

R.- La llegada de de Sánchez al Gobierno es la de un gobernante que llegaba para mandar y perpetuarse en el poder, y acumular fuerzas para convertir de nuevo al PSOE en la primera fuerza de la política española. Eso lo dije desde el primer momento y lo vio mucha gente. El equipo dirigente lo vio de otra manera, como una oportunidad para hacer políticas de izquierdas. Esa siempre me la he tomado entre comillas, soy un viejo anguitista y esas cosas me las tomas en beneficio de inventario. Yo prefiero ver.

El Gobierno ha utilizado a Podemos como instrumento para ganar las elecciones”

En estos ocho meses, cuando mi grupo gritaba sí se puede, yo decía ‘qué trabajo nos va a costar gobernar con esta gente’. Y estos ocho meses han sido muy duros. Estaba el proyecto nítido, claro, claro de Unidos Podemos, de aprovechar la coyuntura para girar a la izquierda el país, y un Gobierno que nos utilizaba como instrumento para articular una nueva mayoría social y ganar las elecciones.

P.- ¿Qué deberían haber hecho para evitarlo?

R.- Sánchez llegó con 84 diputados y no quiso juntarse con nosotros. Pablo Iglesias hizo un trabajo extraordinario, le ayudó a ganar la moción de censura. Lo mínimo, no es que hubiéramos pedido sentarnos en el Gobierno, sino una hoja de ruta común, un programa común. Hemos estado con un Gobierno que nos necesitaba pero a la vez nos manipulaba. Yo me he sentido manipulado. He sido parte de un grupo que hacía las cosas muy bien, pero con un Gobierno que estaba acumulando fuerzas para neutralizarnos electoralmente a nosotros. Nunca he dejado de tener ese discurso. Mi temor inmenso era que nos usara el PSOE para neutralizarnos a su izquierda social y política para no avanzar. Hemos hecho lo que hemos podido. Pero con un grupo que de alguna manera no nos trataba con el mismo rigor con que le tratábamos nosotros…

P.- En 2016 Podemos rechazó la investidura de Sánchez porque no aceptaban sus condiciones. ¿Ha cambiado de estrategia, dando un Gobierno a cambio de nada?

R.- Fue muy bueno rechazar un Gobierno de Ciudadanos, eso hubiera acabado con nosotros como fuerza alternativa. Eso [el rechazo al Gobierno Sánchez en 2016 y el Gobierno de Rajoy] nos ha obligado a perder demasiado tiempo a negociar con un socio que nos ninguneaba en lo fundamental. Si algo tenía que haber caracterizado a un Gobierno del izquierdas es cargarse la reformas laborales. Esa es la madre de todas las batallas. Un grupo del PSOE que se caracteriza por su oportunismo electoral y ha jugado siempre con las encuestas delante.

P.- ¿El PSOE conseguirá neutralizar a Podemos?

R.- En esto soy optimista, como diría mi amiga Irene, por ser viejo. Se produce el efecto ballena, como se llama en la teoría de los movimientos sociales. La ballena tiene la opción de tirarse muchas horas bajo el mar y luego emerge. Hay dos hipótesis dentro de Unidos Podemos, unos que dicen esto se va al garete porque no tenemos suelo. Yo estoy totalmente en desacuerdo: nosotros hemos definido una identidad difusa, a veces compleja, pero tenemos un efecto ballena. Estamos en el fondo recuperándonos y espero que a partir del día 23 de marzo [la vuelta de Iglesias] seamos capaces de salir con mucha inteligencia, porque yo confío mucho en Pablo Iglesias, en su capacidad de inventiva. Creo que va a venir lleno de ideas, de pensamiento, de programa, de alternativas, que va a hacer que esa ballena que esta abajo y parece que no existe nos levante, porque es la característica de Podemos y de Pablo.

P.- En las últimas semanas se ha debatido mucho el relevo de Irene Montero, ¿cómo lo ve?

R.- Yo no lo veo. Creo que Pablo viene para quedarse. Pablo es un monstruo de la política, en el sentido más excéntrico del término. Un hombre al que ven derrotado pero se equivocan quienes creen que lo está. Es un político de raza que navegará este barco tan complicado como somos. Porque lo que viene para el país en los próximos años es algo muy grande, y necesitamos no hacer juegos de familia, sino políticos a lo grande, y yo creo que Pablo está todavía en condiciones de conducir esta nave en serio.

P.- ¿Cambiaría Podemos si estuviera Irene Montero al frente?

R.- Seguro. El problema es que yo creo que Pablo aporta a Podemos algo que no aportaría nadie, que es la inteligencia del fundador. Pablo es un fundador. Ha sabido crear un mundo, algunas veces duro y terrible, pero un mundo. Y en ese mundo con el que me identifico es un mundo rebelde. Pablo puede hacer muchas maniobras, muchos requiebros, pero hay un Pablo duro, rebelde, que nunca será integrado por las élites, y lo necesitamos ahora y sobre todo en el futuro.

P.- ¿Montero sí podrían integrarla las élites?

R.- No, todo lo contrario. Irene Montero es la verdad de la vida. Es la cara más auténtica del mundo que ha fabricado Pablo, y eso tiene mucho valor.

P.- El resto de fundadores de Podemos se han quedado por el camino.

Lo que pasa es que Pablo tiene que optar. A veces hay que optar entre lo bueno y lo malo, que es lo fácil, y lo bueno y lo menos bueno. Pablo ha optado muchas veces por lo menos bueno porque no ha sido capaz de encontrar lo bueno. Yo creo que Pablo Iglesias va a adoptar el papel de refundador de Podemos.

Iglesias volverá como un refundador para poner en pie un nuevo Podemos”

Cuando vuelva el día 23 , que yo estaré ahí, no va a volver como el Pablo que conocimos, va a volver como un refundador. Como el hombre que fundó Podemos, va a poner en pie un nuevo Podemos a la altura de un debate nacional como el que vivimos. No tengo temores sobre lo que viene. Mis temores son las oportunidades que hemos dejado de tener y que ahora nos van a pesar un poco en nuestras alas.

P.- El modelo territorial ha sido considerado otro de los grandes problemas de Podemos, como ya advirtió Carolina Bescansa, ¿lo comparte?

R.- No comparto muchas cosas con Carolina, dicho sea de paso. El modelo territorial no de definición de competencias sino de modelo de país. El principal problema es que Pablo no ha sabido construir un modelo de país, ¿por qué? Porque es muy difícil. A Pablo le pedimos cosas muchas que a veces no es capaz de hacer, le pedimos que sea viejo y nuevo, inteligente y maquiavélico… Pablo es lo que es: un dirigente muy significativo de este país que dice ‘¿cómo le metemos mano a esto de Cataluña?’. Nuestro amigo Enric Juliana dice eso de ‘esto no tienen arreglo’. Bueno, a partir de ahí sigamos: Pablo lo que ha intentado es hacerlo bien con las fuerzas disponibles.

Sobre Cataluña: “Era muy difícil hacerlo bien e iba a pagarlo por un lado o por otro”

A mi juicio es que era muy difícil hacerlo bien e iba a pagarlo o por un lado o por otro. Yo en esto prefiero al Pablo Iglesias que fue a la campaña electoral de Cataluña a criticar la corrupción de Jordi Pujol y a defender su modelo federal. Nuestras alianzas en Cataluña han limado el proyecto que Pablo tenía para España, que era una España federal. En ese proyecto nos falta mucha capacidad de acción. En mi opinión Pablo lo ha intentado pero no es Dios. Es un dirigente muy bueno en un país muy complicado.

P.- Dice que ‘sus alianzas en Cataluña han limado el proyecto, ¿a cuáles se refiere?

R.- El gran problema que ha tenido Pablo es la caída de Xavi Domènech. Era un hombre extraordinario, el gran dirigente de la izquierda catalana estos años. El tiempo que ha estado aquí ha sido fantástico, es un historiador del movimiento obrero. Y Pablo tenía un sólido apoyo en este compañero. Domènech trabajaba modulando muchas cosas en Cataluña. Su caída ha sido muy dura. Una vez que cae tenemos muchas dificultades para tener un discurso equilibrado en Cataluña. En política las personas son muy importantes. Domènech nos daba un equilibro entre un modelo plurinacional y federalista. Su dimisión fue para nosotros una pérdida muy grave que va a determinar mucho lo que pase en Cataluña.

P.- ¿Con su salida Podemos se ha balanceado más hacia el independentismo?

R.- No, nos hemos balanceado hacia una política sin política de fondo. Es muy difícil hacer política en Cataluña si nuestros compañeros no la hacen. Desde aquí puedes decir ‘estoy de acuerdo con una política plurinacional’, pero allí no tienes quién lo defiende. Xavi no lo defendía, era el que lo construía. Ahora nosotros negociamos con nuestros compañeros de Cataluña [los comunes de Ada Colau]. Con Xavi antes no negociábamos porque él era nuestro hombre en Cataluña en un sentido muy explícito porque representaba un sentimiento catalán.

P.- En sus artículos habla del ‘cierre de las crisis de régimen’. En estos años ¿ha conseguido Podemos impugnar el bipartidismo?

R.- Lo ha intentado, pero en estos ocho meses se ha desdibujado. Aquí Iván Redondo juega un papel muy serio. Lo conocemos mucho Pablo Iglesias y yo de los programas de Fort Apache. Iván Redondo ha jugado en álgebra superior y nosotros hemos estado en aritmética bastante base. Iván Redondo ha construido un equipo… ¿Cómo es posible que un asesor electoral del presidente sea secretario de Estado? Eso antes lo disimulaba mejor el PSOE. Ahora resulta -y de esto se ha hablado muy poco- que hay un secretario de Estado para hacerle encuestas a Pedro Sánchez.

No hemos sabido calibrar que estábamos negociando con trileros”

Estas cosas, como soy muy viejo, como diría mi amiga Irene, me extrañan porque no existían ni en la época de Felipe [González]. No hemos sabido calibrar que estábamos negociando con trileros. El PSOE ha manejado los tiempos y cuando vio las encuestas más favorables dijo ‘ahí te quedas, guapo’. Nos dejó tirados y convocó elecciones.

P.- ¿Qué pronóstico hace de Podemos para las próximas elecciones?

R.- Por ser seguramente el más crítico soy optimista, porque creo que hay una base disponible. Nuestra gente que lo que necesita es que le demos un camino para que pueda emerger. Decirle ‘hay oxígeno fuera’. Espero que a partir del día 23 Pablo Iglesias sea capaz de inventarse una campaña electoral que haga emerger a la ballena y podamos disputar las generales con confianza. Mi opinión es que Unidos Podemos no es una anécdota en la política española. Es difícil saber si obtendremos los mismos resultados, porque nuestro aliados no son los mismos, pero mi impresión es que seremos una fuerza grande que podrá determinar un poco el futuro del país.

P.- Se define como seguramente “el más crítico”. ¿Cree que le ha pasado factura? Antes era de las personas de más confianza de Iglesias, pero ya ha salido de su núcleo duro.

R.- A nadie le gusta que le digan las verdades en la cara. No me considero poseedor de la verdad pero creo que muchas veces el día a día te mata la estrategia. Yo creo que no hemos sido capaces de interpretar bien estos últimos ocho meses, hemos tenido dificultades organizativas, políticas, para hacerlo, pero encontraremos un camino. ¿Eso va a significar que se me tenga más o menos en cuenta? Eso me da igual. Porque cumplo con mi obligación diciendo la verdad. Porque cuando vino Pablo Iglesias a mi casa a pedirme que fuera diputado por Córdoba, cosa que nunca quise e imaginé, yo acepté porque estaba convencido de la apuesta política que Pablo representaba.

No hemos encontrado superación orgánica de las diferencias que tenían más que ver con el poder que con política”

Sigo pensando que esa apuesta en lo fundamental sigue vigente, lo que hace falta es mirar a nuestra gente a los ojos y decir ‘mira, hemos hecho lo que hemos podido por gestionar bien esa confianza que nos disteis, ahora hace falta que deis el paso adelante’. Cuando uno trabaja en el Parlamento se siente solo de la gente porque el trabajo es muy duro. Mi impresión es muy positiva de este periodo en lo fundamental. Otra cosa es que no siempre se ha sabido gestionar con grandeza, pero no solo Pablo sino los que no eran amigos de Pablo. No hemos encontrado una superación orgánica de unas diferencias que tenían más que ver con el poder que con la política. Y eso la gente lo entiende.

P.- Las reiteradas referencias a las palabras de Irene Montero…¿le sentaron mal?

R.- Para nada, me siento enormemente feliz. Una de las cosas que uno tiene que hacer es convivir con su edad. Convivir con 30 años no es fácil, con 35 tampoco, pero convivir con 69 es absolutamente maravilloso. He visto tanto, y estos meses he visto tanta cosa, que me siento feliz de poder escribir de lo que me interesa, que son los secretos de la política, que es a lo que me voy a dedicar. Escribir sobre el poder y sus recursos. Lo he visto de otra manera.

Lo bueno de ser parlamentario es que estás en primera fila en una obra de teatro, ves el argumento principal pero sobre todo la trastienda. Ves lo que se mueve detrás, las sillas que vienen y van, quién las trae, quién las lleva. Para mí, que siempre he estado dedicado a estudiar la política, he aprendido mucho de los recónditos recursos de la política real, y cómo esos recursos tienen detrás a los grandes poderes.

P- ¿Escribirá un libro sobre esto?

R– No tengas duda, será el libro al que me voy a dedicar. Se llamará El poder y sus secretos.