Llegó la hora de dar el salto a la política. Tras años de dedicarse a ella desde un plano teórico, la oferta de Pablo Casado le impulsó. Ahora Edurne Uriarte (Frúniz, Vizcaya, 1960) ocupa nada menos que el tercer lugar de la lista del presidente del PP. Todo un reto habida cuenta de que las elecciones generales del 28-A arrojan más incertidumbres que certezas. Ya sea gobernando los populares o en la oposición, le gustaría centrarse estos cuatro años en ahondar en el estudio sobre «lo que significa ser derechas» y en el feminismo y la igualdad que, defiende, no son conceptos patrimonio de la izquierda.

Y de paso, no tiene inconveniente en meterse en debates políticamente incorrectos como defender que «la Ley de Violencia de Género tiene efectos discriminatorios en los hombres» o alertar que el 155 no es la varita mágica para acabar con el desafío independentista, a pesar de que Casado ha anunciado que será su primera medida en caso de gobernar.

Pregunta. -¿Cómo le convenció Casado para dar el salto a la política?

Respuesta. -Debo confesar que me dio miedo dar el paso cuando me llamó y porque sé que la política es muy complicada. Creo que me ayudó el hecho de que, desde hace tiempo, defiendo que hay que comprometerse. Mucha gente nos pasamos la vida analizando la política desde fuera y nos falta el paso de comprometernos desde dentro. Tengo una serie de ideas en las que creo firmemente, son muy parecidas a las de Casado y a las del PP y me parecía que había llegado el momento.

P. -¿Le planteó todos los escenarios: llegar al Gobierno, estar cuatro años en la oposición…?

R. -Es que no hablamos en ningún momento de Gobierno o no Gobierno. Sólo hablamos de compromiso con un proyecto. Dijo que era muy importante para él que yo me incorporara y realmente no tuvo que hablarme mucho para convencerme porque coincido plenamente con su proyecto y con sus ideas.

Un torero puede aportar mucho en estos momentos»

P. -Para alguien que no viene de la política, puede ser complicado estar cuatro años en el escaño.

R. -No, me resulta interesante por lo que he dicho antes, porque llevo muchos años analizándola desde fuera y, por qué no, conocerla desde dentro. Llevo toda la vida dando ideas teóricas, pero es más complicado pensar qué soluciones tengo para los problemas de tanta y tanta gente. Soy consciente de que es difícil dar esas soluciones, pero quiero intentarlo.

P. -¿Y llega mentalizada para estar la legislatura completa?

R. -Sí, por supuesto.

P. -Periodistas, militares, toreros… posiblemente será el Congreso más diverso, pero, ¿el más profesional?

R. -En los últimos años ha habido desde la sociedad una exigencia de renovación de la política. Y la incorporación de personas de otros ámbitos es producto de esta exigencia. Me parece bien esa renovación y, al tiempo, creo profundamente en la política profesional en el mejor sentido de la palabra, es decir, la política hecha por personas que tienen experiencia y conocimientos. Yo no tengo experiencia en la política, pero puedo aportar desde el análisis.

P. -¿Y qué puede aportar un torero?

R. -Un torero puede aportar mucho en estos momentos. Me encuentro entre esos miles de españoles muy preocupados por los ataques a la tauromaquia, que abogamos no solo por los toros en sí mismos y por una tradición y un arte de nuestro país, sino porque es además la defensa de una actividad fundamental para el campo español. Por eso que esté un torero para defender los problemas e inquietudes de los españoles del campo es muy importante.

No presumo de etiqueta de independiente»

P. -¿Es consciente del malestar que se ha generado en amplios sectores del PP por la elaboración de las listas?

R. -Vengo de fuera del PP, aunque no presumo de etiqueta de independiente. Siempre he dicho que soy independiente en el sentido de que no soy afiliada, no he conocido la vida interna de un partido ni el proceso de elaboración de listas, pero soy  muy respetuosa y admiro a las personas que trabajan en los partidos, que se comprometen siendo afiliados, activistas… y a partir de ahora, y en la medida en que yo me he integrado en un proyecto político, en un equipo, quiero estar muy comprometida con toda esa gente.

P. -¿Qué opina de la oferta de coalición que ha hecho Rivera? ¿Es sincera, estratégica, táctica…?

R. -Lo ha expresado muy bien Casado. Es que el PP había hecho esa oferta antes de que se cerraran las listas y Ciudadanos dijo no. ¿Qué sentido tiene ahora cuando ya había hecho el PP esa oferta? Vamos a ver qué ocurre con los resultados y entonces será el momento de hablar de pactos.

P. -¿Le genera dudas, inquietud, que un futuro gobierno de Casado dependa de Vox?

R. -Lo que me genera inquietud es que vaya a volver a gobernar Pedro Sánchez aliado con Podemos y con los independentistas. Y lo cierto es que si Sánchez suma, va a volver a gobernar con ellos. Eso sí me genera inquietud.

De momento, Vox me suscita más preguntas que respuestas»

P. – Como politóloga ¿dónde encuadraría a Vox?

R. -Vamos a esperar a ver cómo evoluciona. Desde un punto de vista político, de momento me suscita más preguntas que respuestas porque es un partido y un fenómeno nuevo en España. Dónde se sitúa, qué pretende, qué quiere… vamos a ver.

P. -Usted ha defendido el 155 de Rajoy, aunque Casado lo ha cuestionado por quedarse corto y no conseguir el efecto deseado.

R. – Creo que el 155 que aplicó el gobierno de Rajoy fue valiente ante unos hechos gravísimos que se produjeron en Cataluña, pero no va a haber ningún 155 que de repente acabe con el problema independentista, que es muy complejo. Olvidémonos de eso. A partir de ahí, tenemos que ser conscientes de que, se haga bien, se haga perfecto, se haga a medias, el 155 no acaba con el problema. En la medida en que haya unos líderes independentistas que siguen desafiando al Estado, a las leyes, que siguen desobedeciendo y reivindicando las actitudes golpistas del pasado, es muy difícil acabar con el problema. 

La democracia lleva cuarenta años buscando vías para que los nacionalistas estén satisfechos»

P. -¿Y qué se puede hacer? ¿hay alguna vía que permita ser optimista para la resolución de este desafío?

R. -El optimismo me lo da el hecho de que la gran mayoría de los españoles estamos de acuerdo en que debemos ser firmes en la respuesta al independentismo radical. Y en la medida en que la mayoría de los españoles estemos de acuerdo, creo que seremos capaces de hacer frente a ese problema. Es el tiempo de la firmeza. La democracia española lleva cuarenta años dialogando, haciendo concesiones, buscando vías para que los nacionalistas se sientan satisfechos y todas esas cesiones en lugar de conseguir una mayor satisfacción parece que han dado como resultado una mayor radicalización. Este es el tiempo de pensar en el fortalecimiento de la democracia española, de pensar en los millones de españoles irritados, de pensar en la gran mayoría que está por la unidad de España planteando respuestas firmes frente a quienes no quieren respetar los métodos democráticos. 

P. -¿Cree que se dan ya las condiciones del 155?

R. -Desgraciadamente, el independentismo catalán sigue en la misma senda que estaba. No ha habido ninguna rectificación. Sigue el reto al Estado y la desobediencia y, desde ese punto de vista, sí.

La mayoría de las mujeres de derechas somos feministas»

P. -Su último libro se titula «Feminista y de derechas», ¿no es una provocación?

R. -Lo que me preocupa es que todavía en España suene a provocación porque vivimos en un país donde se asocia feminismo a izquierda, pero, aún más, a extrema izquierda. De ahí que en muchos sectores sociales el feminismo tenga una imagen mejorable. El feminismo es compatible con todo tipo de ideas políticas y, de la misma forma que hay un feminismo en la izquierda, la mayoría de las mujeres de derechas somos feministas.

P. -¿Y por qué se asocia a la izquierda?

R. -No hay razones históricas para ello. En el famoso debate sobre el derecho de voto de las mujeres en la República la socialista Victoria Kent se opuso frente a la defensa de Clara Campoamor. Ese es un ejemplo. Pero en los últimos años los movimientos feministas, activistas, han sido mayoritariamente de izquierdas y han extendido esa idea que no corresponde a la realidad.

P. -¿No ha estado más vinculado a la derecha el modelo de la familia tradicional, de la mujer que se quedaba en casa?

R. -No. Me parece que no. El feminismo liberal está extendido de siempre entre las mujeres de la derecha, entre mujeres que pueden estar votando a las diversas opciones del arco de la derecha con unos planteamientos que no son los mismos que los de la extrema izquierda.

P. – ¿Qué opina de la actual Ley de violencia de Género?

R. – La violencia de género es un problema gravísimo en España y en todos los países. El número de mujeres asesinadas es impresionante. Y esto significa que necesita de medias específicas. Una Ley de Violencia de Género me parece bien, pero también añado que hay que a corregirla, que hay que mejorarla.

La Ley de Violencia de Género tiene efectos discriminatorios en los hombres»

P. – ¿En qué sentido?

R. – Sobre todo en un aspecto. Lamentablemente tiene efectos discriminatorios en los hombres y eso tiene que dejar de ser un tabú porque eso está pasando y tenemos que corregirlo. Soy consciente de que es muy complicado articular una ley que consiga el objetivo, proteger de verdad  a las mujeres, para intentar reducir la violencia, y que sea perfecta, sin efectos colaterales, contraproducentes. Creo que los tiene y que hay que mejorar esta ley.

P. -¿Cambiaría también la ley del aborto?

R. – Me plantea un profundo debate ético que es el mismo para la izquierda que para la derecha. Y me llama la atención que cada vez que se plantea este debate se pregunta a la derecha. Tanto mujeres y hombres de izquierdas y de derechas cuando nos planteamos el debate del aborto tenemos la misma preocupación. El aborto es una gran tragedia.

P. -¿No es un derecho?

R. – Lo entiendo como una enorme tragedia. Pero creo que eso lo piensa de la misma manera una mujer y un hombre de derechas e izquierdas. De la misma forma que el feminismo es compatible con la izquierda y con la derecha, la preocupación ética por el aborto es común. Así debe serlo.

Quiero trabajar en la reflexión y en el análisis del feminismo y la igualdad»

P. -¿Hay alguna cuestión que le interese especialmente para desarrollar su labor política?

R. -Diría las dos relacionados con mis últimos libros. El anterior lo titulé «Diez razones para ser de derechas» y también me lo presentó Pablo Casado. En el primer capítulo explico mi evolución ideológica. Y a partir de esa explicación intento fundamentar qué significa ser de derechas, estudiar la evolución de la derecha europea, el populismo, la antipolítica… Es un trabajo en el que todavía queda mucho por hacer. Y luego me interesa especialmente el campo del feminismo y de la igualdad.

P. -¿Se quiere convertir en la abanderada de feminismo en el PP?

R. – Tanto como eso no. Sí quiero trabajar en la reflexión y en el análisis de la igualdad, y no porque piense que hay menos igualdad en la derecha, todo al contrario, como se ha visto en las listas electorales, sino porque es un asunto que me parece fundamental.

P. – ¿Queda mucho camino por recorrer?

R. – Sí. Cuando era joven pensaba que la igualdad estaba a la vuelta de la esquina, que iba a llegar a los treinta años y éramos todos a iguales. Y he llegado a los 58 y tengo la percepción de que queda mucho, mucho, por hacer.