El Partido Popular se niega a revelar su presupuesto para la campaña de las elecciones generales que se celebran este domingo, en las que aspira a obtener un resultado que le permita sumar con Ciudadanos y Vox para desplazar al socialista Pedro Sánchez de La Moncloa. En cambio «cuando se cierre la campaña, los gastos se pasan al Tribunal de Cuentas y se publicarán en tiempo y forma. Hay un plazo y el PP cumplirá estrictamente con la legalidad», han respondido fuentes populares cuando este diario ha requerido el dato del presupuesto que están manejando.

De mantener este criterio, no se conocerá hasta dentro de unos nueve meses aproximadamente la cuantía de la campaña popular, dado el tiempo que necesita el máximo órgano de fiscalización del sector público en elaborar su informe. El correspondiente a los comicios generales celebrados el 26 de junio de 2016 lo aprobó el pleno del Tribunal de Cuentas en la sesión celebrada el 30 de marzo de 2017, momento en que -como prevé la Ley Electoral- se envió a las Cortes Generales y al Gobierno.

Cuando se cierre la campaña, los gastos se pasan al Tribunal de Cuentas y se publicarán en tiempo y forma», justifican desde el PP

En aquella cita con las urnas, en la que Mariano Rajoy logró mantener el Gobierno, el PP declaró gastos por un montante de 12.251.493,92 euros: 6.641.592,65 euros por operaciones ordinarias (publicidad exterior, en prensa y radio, gastos financieros…) y 5.609.901,27 euros en envío de propaganda electoral. No se excedió en los límites que tenía asignados para dicho proceso, según detalla el informe del Tribunal de Cuentas.

Este diario lleva varios días intentando conocer el coste de la campaña del PSOE, pero no ha tenido éxito. Newtral, productora de programas de televisión y especializada en verificación de datos, ha informado este viernes de que el partido que lidera Pedro Sánchez -señalado unánimemente por todas las encuestas como el que ganará las elecciones- maneja un presupuesto de 14,5 millones de euros.

El PSOE recurre al microcrédito

Esta cantidad supone un incremento del 22 % en relación con el dinero declarado en las anteriores elecciones generales: 11.415.329,41 euros (7.239.711,67 euros por operaciones ordinarias y 4.175.617,74 euros por envíos de propaganda electoral). Según justificó ante el Tribunal de Cuentas, el 65 % de los recursos procedían de operaciones de endeudamiento (7,44 millones) y el resto (3,89 millones) del adelanto de las subvenciones.

El PSOE informó este jueves de que, a 48 horas de que acabar el plazo, había recaudado 2,41 millones de euros a través de la campaña de microcréditos que ha lanzado. Es la primera vez que el partido recurre a esta fórmula para financiar parcialmente su campaña electoral, en la que -según los datos que ha ofrecido- se ha involucrado más de un millar de personas.

Por su parte, Ciudadanos ha cifrado en 6,5 millones el gasto ordinario de su campaña. Se trata de una cantidad muy similar a la de las elecciones de 2016: 6.523.305,80 euros, de los que 3,47 millones obedecieron al coste de la propaganda electoral. Los recursos declarados ascendieron entonces a 8,19 millones de euros, mayoritariamente por operaciones de endeudamiento (5,51 millones).

Las fuentes de la formación que lidera Albert Rivera han explicado que se han solicitado varios préstamos al coincidir varias procesos electorales en escaso margen de tiempo (generales, municipales, europeos y, en algunas comunidades, autonómicas). «Esperamos hacer frente con fondos propios al 70 % de todas las campañas», han señalado.

Las favorables expectativas electorales llevan al PSOE a incrementar el gasto de su campaña un 22%: de 11,4 a 14,5 millones

Entretanto, Unidas Podemos ha presupuestado sus gastos en 4,5 millones de euros, cifra que se mantiene en la línea de la de la campaña del 26-J de 2016: 4.535.280,70 euros, de los que 2,7 millones fueron por operaciones ordinarias y 1,8 millones por el envío de la propaganda electoral. Una tercera parte espera sufragarla mediante microcréditos que devolverá cuando el partido reciba las subvenciones que le correspondan en función de los escaños que obtenga.

La formación vuelve a concurrir a unas elecciones sin recurrir a los bancos. De hecho, entre sus compromisos programáticos se incluye una reforma para que los partidos políticos no puedan pedir créditos bancarios para costear la campaña electoral y se financien mediante microcréditos que sean luego devueltos a los donantes. Exigen así al resto de formaciones que adopten su sistema de financiación, pese a las lagunas que detectó el Tribunal de Cuentas y que llevó al órgano de fiscalización del sector público a pedir la regularización de este procedimiento.

Vox multiplica su presupuesto por 20

Las expectativas electorales ha llevado a Vox a multiplicar por 20 el gasto de su campaña electoral. De los 50.000 euros destinados en 2016 ha pasado a un millón, si bien esta cantidad incluye también el coste de las europeas y municipales. Fuentes del partido que preside Santiago Abascal han indicado que, hasta que terminen todos los comicios, no podrán precisar cuánto dinero ha costado cada proceso.

Las fuentes indicaron que el partido no ha pedido préstamos a los bancos y que financiará sus gastos con las aportaciones de sus militantes y con las donaciones de simpatizantes. El partido ha lanzado una campaña con la pretende reunir un millón de euros. A las 22 horas de este viernes, Vox informaba en su web de que había recaudado 735.749,34 euros, lo que representa el 73,57 % del objetivo marcado.

«Sé que te estoy pidiendo demasiado. Y casi me da vergüenza tener que pedirte este esfuerzo. Pero, a diferencia de los demás partidos, no recibimos subvenciones de ningún tipo. Tan sólo las aportaciones de las personas que formamos parte de la España Viva y que estamos dispuestos a quemar las naves por el futuro de nuestra Patria, por el futuro de nuestros hijos», expone Abascal para solicitar las aportaciones.