El secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Mike Pompeo, ha asegurado este martes que, según la información de la que dispone la administración norteamericana, Nicolás Maduro iba a huir de Venezuela este martes con destino a Cuba. «Tenía un avión listo en la pista de despegue», ha dicho Pompeo en declaraciones a la CNN, en las que ha asegurado que la intervención de Rusia a última hora ha sido lo único que le ha disuadido para permanecer en el país y aferrarse al poder.

Pompeo ha ahondado en una versión que ya han dado en las últimas horas el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y el consejero especial Elliott Abrams. De hecho, según el relato de Bolton en una rueda de prensa en Washington, durante las últimas semanas altos mandos de la dictadura chavista, incluidos el ministro de Defensa Vladimir Padrino y el presidente del TSJ, Maikel Moreno, habían negociado la salida del poder de Nicolás Maduro y la transición política del país. Sin embargo, dada su actitud durante el día de hoy, la precipitación de los acontecimientos les ha hecho retractarse.

En un mensaje distribuido por la Casa Blanca, el propio Bolton pide a los ciudadanos venezolanos que presionen a Vladimir Padrino y Maikel Moreno, además de Rafael Hernández, responsable de la guardia presidencial de Maduro, para que posibiliten el cambio en Venezuela. «Estas tres personas están de acuerdo con Juan Guaidó en transferir el poder de Nicolás Maduro al presidente interino», dice Bolton, en lo que supone un duro mensaje de desestabilización contra el corazón del régimen chavista.

Según la versión de los Estados Unidos, la intención de Nicolás Maduro ha sido en todo momento huir a Cuba, principal protector en la zona del régimen socialista heredado de Hugo Chávez. «Si las tropas y las milicias cubanas no cesan inmediatamente las operación militares que llevan a cabo para provocar la muerte y destrucción de la Constitución de Venezuela, se aplicará sobre la isla de Cuba un embargo completo junto a sanciones del más alto nivel. Con suerte, todos los soldados cubanos regresarán a su isla rápido y de forma pacífica», ha escrito el presidente norteamericano, Donald Trump en su cuenta de Twitter.

La coordinación entre Cuba y los altos cargos del chavismo es absoluta. Y hoy mismo no ha pasado desapercibido como el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, replicaba palabra por palabra los mismos mensajes que se lanzaban desde Caracas para tratar de restar importancia al alzamiento liderado por Juan Guaidó y Leopoldo López, que han llamado a la colaboración del ejército para acabar definitivamente con la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro, perpetuado en el cargo fruto de unas elecciones ilegítimas, convocadas por una Asamblea Constituyente monocolor y creada para puentear a la Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó y elegida democráticamente en 2015.

La tensión ha sido enorme durante todo el día y continúa siéndolo pasada la medianoche, hora española. La mayoría de los disturbios se han concentrado alrededor de la base militar de La Carlota, donde miles de ciudadanos han plantado cara al Ejército y a la Policía, que han protagonizado imágenes durísimas, como la de una tanqueta militar atropellando deliberadamente a la población.

Pese a que los cuadros chavistas aseguran haber derrotado lo que califican como un «golpe de Estado mediocre», lo cierto es que más de 12 horas después del inicio del madrugonazo Venezuela no ha visto ni oído a Nicolás Maduro, que sólo se ha expresado a través de un mensaje en Twitter en el que pedía «máxima movilización popular». Una movilización que no se ha producido. Se desconoce el paradero de Maduro.

Decenas de miles de personas, sin embargo, sí han acompañado a Guaidó y Leopoldo López en las inmediaciones de La Carlota y la Plaza Altamira. Durante la mañana, la multitud ha iniciado una caminata hacia el oeste de la ciudad de Caracas, con previsible destino en el Palacio de Miraflores. La marcha fue interceptada a mitad de camino por fuerzas chavistas y especialmente por colectivos armados que han causado fuertes escenas de violencia. Hasta el momento se ha informado de casi 70 heridos, muchos de ellos por arma de fuego.

López, junto a su mujer Lilian Tintori y su hija, se encuentran actualmente en la embajada de Chile en Caracas. Lo hacen «como huéspedes» y, según informan las fuentes locales, no han solicitado asilo político. A la embajada de Brasil se han dirigido varias docenas de militares leales a Guaidó.