El régimen venezolano está tratando de reprimir duramente el movimiento liderado por Juan Guaidó y el opositor Leopoldo López para acabar definitivamente con el poder al que se aferra Nicolás Maduro. La población civil, junto a los militares leales al presidente encargado de Venezuela, se concentran ahora mismo alrededor de la base militar de La Carlota, donde se han producido graves enfrentamientos.

El número de heridos en las protestas de Caracas asciende por el momento a más de un centenar, según diversas fuentes.

En una de las cargas, las tanquetas a la orden de Maduro han ido directamente a atropellar a los manifestantes, que se han enfrentado a ellas e incluso las han hecho retroceder, después de lanzarles varios cócteles molotov y avanzar en masa. En otro frente, varios centenares de ciudadanos han roto las verjas de seguridad de la base y están intentando combatir la represión que llega desde el interior para impedirles la entrada.

Además, al menos cuatro personas presentan heridas de bala tras los enfrentamientos con la Policía en Caracas. Dos han sido alcanzados en la zona abdominal, uno en el cuello y otro tiene una herida menor en las extremidades, ha informado la red Médicos por la Salud. Una de las personas arrolladas por las tanquetas del régimen chavista ha sido trasladada en estado muy grave a un centro de salud del barrio de Chacao, próximo a la base de La Carlota. En esa instalación se han contado hasta el momento 35 personas atendidas por la represión chavista.

Maduro, cuyo paradero todavía se desconoce, ha acudido a las redes sociales para pedir «máxima movilización popular» para aferrarse al poder. Ha encontrado el respaldo del ministro de Defensa, que también ha comparecido para restar valor al «golpe».

Sin embargo, la movilización es creciente en todo el país y especialmente en Caracas, donde se concentra junto a La Carlota y en la Plaza Altamira, desde la que Guaidó se ha dirigido al pueblo, megáfono en mano, insistiendo en el apoyo del Ejército y asegurando que el «golpe» lo dio Maduro al prolongar su mandato basándose en unas elecciones fraudulentas e ilegítimas, convocadas por una Asamblea Constituyente creada para puentear a la Asamblea Nacional que preside Guaidó y que fue democráticamente elegida en el año 2015.